El retrete del diablo

Las manos negras de mugre que llevaban el manojo de llaves me desconcertó un poco, la gris intermitencia de la luz sobre el portón de hierro que me separaba...

Documento clasificado

El informe confidencial dicta lo siguiente, y para ser exacto, es algo aterrador en sus contribuciones a la política de seguridad nacional: “El gobierno del presidente xxxxx expresa su pesar...

Transacción fallida

Me divertía como fiscal de tráfico, recorriendo de palmo a rabo la avenida Río de Janeiro. Ya había contabilizado una docena de “compinches” para surtir combustible (gente de diferentes...

Los nadie

Cuando la niña sonrió y cerró los ojos, cuando la muerte le venía por la espalda, yo también cerré los míos. No estaba lista para ver algo así. Creo que...

El sillón verde

La mamá de Andrea ya no era ni la sombra de sí misma; creo que una sombra es más digna y menos lastimera. Ya no quedaba ni rastro de...

A ceia

1. A ceia A palavra. Forma estendida. Entendida e servida. Servida à fome. A palavra ceia. Para matar a fome. O rito. Ritual da mesa. Posta. Ao redor os corpos....

La puerta en el piso. Página 6.

Los ojos de Kity destellaban y yo no dejé de mirar el triángulo de las Bermudas. -Hay algo en esta chica que te atrae.- El gato seguía jugando con las gotas...

La puerta en el piso. Página 5.

Al menos recordé a Kity. Entonces… comencé a masturbarme, más no conseguía acabar. -MALDITA PESADILLA.- grité en voz baja. Y pensé: <> La luna seguía roja como el sol de la...

La puerta en el piso. Página 4.

Como un fantasma vagué por las calles. En todas partes flotaban esferas blancas, globos del deseo, lunas surrealistas o gotas de leche que ayudaban en la iluminación de aquella...

La puerta en el piso. Página 3.

-Hay que buscar una forma de…- Mientras hablaba le miré el copete del cabello cuyos flecos bailaban con el viento. Y prosiguió: -Tienes dólares electrónicos?- pregunté. -Los dólares electrónicos no sirven para nada....

La puerta en el piso. Página 2.

-Viste… esa mujer que pasó ahí?- -Si.- respondí. -Te gustaría que fuera tuya, te gustaría cogértela?- -Claro que me gustaría.- Y derritiéndome con el calor, yo parecía una estatua de mantequilla. -Vamos, yo invito...

La puerta en el piso. Página 1.

Autor: Xxxxxx Xxxxxxx. Ayer durante la ola de frio casi muero congelado. Yo estaba en Buenos Aires Argentina. No recordaba ni como ni cuando llegué aquí. Un taxista paraguayo me...

Poetas Salvajes.

Los ruidos de los pasos lo despiertan. Abre los ojos y enseguida una luz tenue le hiere las pupilas. ¿Dónde se encuentra? El golpe de los zapatos en el...

Asincrónico

A medida que pasaba el tiempo era más difícil. Se acumulaban las ganas de encontrar el verdadero placer de la vida, pero no era una tarea fácil por muy...