Requiem en la mayor de las Miserias.

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Marcos Liscano Fundador de la Orquesta Sinfónica Juvenil e Infantil Núcleo Apure

Había postergado el momento de opinar sobre el Maestro José Antonio Abreu; esperando a que se asentaran los sentimientos de forma tal que, los prejuicios hacia este personaje, producto de los que se está viviendo en los actuales momentos, no hablaran por mí.

En esa espera de dos semanas, más o menos, sucede el fallecimiento de mi hermano, Marcos Liscano, también Maestro, también músico, también pupilo del Maestro José Antonio. Ahora la cosa se complica, porque no puedo referirme a uno sin nombrar al otro.

Hice un obligado viaje a mi San Fernando “florecío”, para atender la luctuosa obligación familiar.

Y me encuentro con muchas tristezas, un mar de rostros, unos conocidos, otros ya casi olvidados, la mayoría muy jóvenes; y mi familia, mi mamá bien adolorida. Sus alumnos, todos llenos de amor, no sólo por mi hermano, por su “Maestro”, si no, por un ideal en común, sembrado por él y por José Antonio: la música.

Donde acaban los genios y empiezan los locos.

Recuerdo que, una de las primeras tareas, encomendadas por mi mamá y aceptada a regañadientes por este servidor, fue la de amarrarles las trenzas a mi hermano menor. Cuidar a mi hermano, fue todo un “rollo” para mí. Mi hermano, ya desde temprana edad, comenzó a dar signo de pensar y actuar distinto al resto de la humanidad. El segundo de tres hermanos y una hermana. Siempre fue el “loquito” de la casa, el despistado, imagínense, ¿quién se pierde en el pueblo de Calabozo? y mi hermano lo hizo dos veces, siempre después de clases.

Mi mamá y yo, salimos a buscarlo la primera vez, con el alma en vilo, temiendo un secuestro. La segunda ocasión, nos lo trajo un señor amigo del dueño de la casa en donde vivíamos, que le decían “el maracucho”; cargado en una bicicleta de reparto. Desde entonces, y hasta la adolescencia, lo esperé hasta que saliera de clases, para llevármelo a la casa así fuera a los “carajazos”.

Mi hermano, se une a la orquesta, en el año 76, año de la crecida grande del río Apure; su instrumento inicial: el oboe. A los dos meses, ya se presentaba en su primer concierto, junto con los muchachos que comenzaron el año anterior, y al año siguiente dirigía por primera vez la orquesta, recuerdo que tuvieron que montarlo en una gavera de refresco, en la Catedral de San Fernando. Viaja a Caracas y conoce al Maestro Abreu y comienza una relación, aunque llena de altibajos, a la final tendría un final muy feliz, a pesar de los dos decesos.

Dime con quien tocas y te diré el músico que eres.

Gobernaba el país, Carlos Andrés Pérez y se anotaba un sonoro triunfo internacional, con la fundación de un sistema musical único en el mundo, a la vez que el Maestro Abreu, comenzaba así a su larga relación con los presidentes del país y con el poder.

Para el año 80, mi hermano impartía clases de Oboe e iniciaba con el violín, aunque ya comenzaba a sentirse “usado” por los directores o jefes del sistema, en ese entonces no existían las becas, ni otros incentivos, logrados por la orquesta al paso de los tiempos. Y quiso reclamar algún pago por sus servicios. A los 18, logra su primer contrato con la orquesta, mandaba Luis Herrera Campins y Abreu logra trascender el cambio de gobierno de manos de los adecos a los copeyanos; con esto ya demostraba sus habilidades de mimetismo político. Por esa época, mi hermano recibía clases en Caracas dos veces al mes con un afamado maestro de violín de apellido Del Castillo.

El Maestro Abreu llegó a cenar en una ocasión en nuestra casa, debido a la amistad con Marcos y la fama de buena cocinera de mi mamá. Por ese entonces, ya mi hermano tenía fama de bebedor, vicio que lo acompañaría hasta casi el final de su vida.

Toma posesión Jaime Lusinchi, en el 83 y José Antonio continua al frente de la fundación, mi hermano, junto con algunos miembros de la orquesta se retira, obligado en parte, por las pobres condiciones de trabajo y los ínfimos sueldos que se percibían, a mi hermano sólo le daban una mesada.

Cuando el loco se vuelve hombre.

Esta etapa de la vida de mi hermano, es la que, me inspiró respeto hacia él. Dos meses antes de irse de la casa, mi hermano llegaba del trabajo, y alrededor de las 10 de la noche, metía el tocadiscos de la casa, a su cuarto, allí colocaba un LP, de Yehudi Menuhin y luego otro de Von Karajan con la Orquesta de Berlin. A los dos artistas, mi hermano trataba de emular en su ejecución; hasta no quedar satisfecho de su intento no se acostaba a dormir. Casi siempre a esos de las 4 de la madrugada.

Luego un día se fue, así como el acostumbraba a hacer las cosas, sin aviso y sin protesto, y por su puesto sin despedida.

Según palabras del dueño del mariachi del Hotel Pipos, en una serenata llevada a mi mamá un día de las madres del año 88. Marcos llega al terminal de Maracay ya pasado el mediodía, con solo la mesada recién cobrada, compra un periódico y se entera que el señalado mariachi, tiene audiciones ese día para nuevos integrantes.

Llega al hotel cuando ya las audiciones terminaban. Por su vestimenta, al principio no fue muy bien percibido por los demás integrantes del mariachi, por su forma de vestir, daba la impresión de un “Charles Chaplin” algo gordo y cachetón. Marcos les dijo, comiencen que yo los sigo, consiguiendo por respuesta una sonora risotada por parte de los músicos. “¡Bueno! pero en lo que te atravieses o desafines te vas”; la sorpresa fue mayúscula, cuando por encima de los cuatro violines profesionales, mi hermano le hacía un quinto, o le hacía los adornos a las trompetas de otra forma que no estaba en el pentagrama, o el contrapunto con los guitarrones. Ese mismo día debutó en el hotel en la hora estelar, claro a la carrera le consiguieron un uniforme prestado.

Desde el mariachi del Hotel Pipos, en Maracay hasta músico suplente de Los Melódicos, con quienes viajó a Las Canarias y Nueva York, en combinación con la docencia en Maracay, bajo el amparo del Gobernador Tablante, mi hermano funda el Preescolar Musical de la Orquesta Juvenil del Edo. Aragua.

Se monta en Miraflores de nuevo el Gocho. Abreu, continúa mandando en la Orquesta a nivel nacional. En ésta particular época, las orquesta juveniles e infantiles decayeron a tal grado que se habló de su eliminación, según le escuché decir al Maestro Abreu en el despacho del ministro García Carneiro.

Mi hermano tocaba entonces en la Sinfónica de Maracaibo, desconozco si ejerció la enseñanza de algún instrumento o de la música en general.

Durante un largo período, casi 20 años, le perdimos la huella a Marcos, no supimos de él, sino por notas de prensa y algún que otro vídeo o en un vídeo clip de Ricardo Montaner, en el cual aparece ejecutando la viola.

Mientras tanto el otro loco, digo el otro Maestro.

Abreu pasa como pez en el agua por el gobierno Caldera, según tengo entendido, ellos se conocían desde hace mucho tiempo.

Llega Chávez y su chavismo, y una de las pocas instituciones a las que permitió cierta libertad de acción y creación, fue la Fundación de Orquestas Infantiles y Juveniles, incluso le brindó impulso y apoyo. Ya me había mudado a Caracas, junto a mi esposa y mi hija.

Allí el destino, me pondría como asistente de secretaría, del Ministerio de Participación Social, con el General García Carneiro. Y me tocó ver de cerca al Maestro Abreu, cada vez que visitaba al ministro, él no llegó a reconocerme y nunca le dije quien yo era.

El maestro, siempre me pareció un hombre individualista y algo Ermitaño. Eso sí, siempre elegante y bien trajeado, era el único que no necesitaba anunciarse y el ministro lo recibía, estuviera con quien estuviera, y no lo hacía esperar para nada. Por esto y otros aspectos de José Antonio, me extrañaba que, fuese un “chavista” o que apoyara un socialismo en Venezuela, dada su condición y fama, bien ganada de “snobista”.

El retorno del maestro.

A Marcos, siempre lo esperamos para la despedida del año viejo y el abrazo del año nuevo, acostumbraba a llegar a eso de las 9 de la noche, con su música, su alegría y sus cuentos. Luego una vez, no llegó más, fue la época de sus compromisos en festejos de esas fechas, tanto en Venezuela como en el exterior.

Fue para mí una gran alegría volver a verlo a través de Facebook, bien trajeado, bien peinado, inmenso en barriga y felicidad.

No he averiguado aún, si fue José Antonio quien lo mando a llamar, para encargarse de la Orquesta en Apure, o si Marcos le propuso volver. Lo que sí puedo decir con todo el corazón, es que nuestra familia siempre le agradecerá, al Maestro Abreu, su apoyo incondicional a mi hermano, cuando, por su alcoholismo, le quisieron botar de la Orquesta, y el maestro le dijo a mi mamá, “No se preocupe señora, que mientras yo viva a Marcos nadie me lo toca” en una conversación telefónica.

Los últimos meses en la vida de mi hermano, fueron, según mi opinión, una batalla tras otra para superar su adicción, con mi mamá detrás de su loquito, como en los viejos tiempos. En Diciembre de 2017, tuve la gran satisfacción de decirle lo mucho que lo quería y lo admiraba, que siguiera luchando por superar sus demonios personales, incluso lo invité a pasar unos días con nosotros en Guatire, mi hija en lo particular lo amaba.

En una plática con mi hermana menor, Jamara, quedamos en invitarlo a irse de Venezuela, con nosotros, para probar suerte en otro país, con nuestras experiencias en artes y oficios. En primera instancia, planeamos abrir un restaurant, con nosotros tres de chefs, porque la cocina era la segunda pasión de Marcos, no había receta que no copiara o inclusive la mejorara.

Marcos, lloró a su mentor, y se lamentó muchísimo no poder asistir al acto en su honor. “No te preocupes Maestro, que detrás de ti voy yo”, según palabras de mi mamá, había anunciado mi hermano.

Todos los malos precedentes comienzan como medidas justificadas. (Julio Cesar)

Por todo lo que acabo de decir o escribir, concluyo que como venezolano común de a pie, no puedo menos que alegrarme que los pupilos de mi hermano, hayan alcanzado una meta, porque fueron ellos que lo lograron, no el gobierno este o cualquier otro), ni la revolución.

Aquí hay algo en lo que hay que estar bien claros; a los “tipo” que hoy nos gobiernan no les interesa nada más que aquello que le brinda un beneficio político, no están buscando que las orquestas florezcan o que los pobres maestros, profesores, personal administrativo y demás, vivan bien. El sistema de orquestas es sólo un instrumento político y todos aquí sabemos lo que eso significa.

Y lo digo, basado en hechos recientes, ¿o es que no recuerdan que el Señor Presidente, ordenó eliminar las carreras universitarias, no productivas?, allí se plasma todo el respeto que tienen por las artes y los estudios de humanidades

La sensación general, es como cuando un esposo le cae a trompadas a su mujer y luego llega ese otro día con flores, así como si nada hubiese pasado.

A título personal, da “arrechera” por que no hay palabra en castellano más precisa para decirlo, que un monigote como el hijo de Nicolas Maduro, no sólo se haya sentado al lado de tanto talento joven, que está “pariendo” para poder tocar, sino por hecho de ofender a figuras como el Maestro Abreu y a mi hermano, que dieron la vida por el sistema. Yo me hubiese parado y me voy, me vengo para San Fernando así sea a pié y les mando a meter el concierto por donde les cupiera.

Esa vaina no se hace, eso es burla, sorna, menosprecio. Tipo circo romano, de las películas, los gladiadores matándose, los cristianos devorados por la bestia y el público aplaudiendo, ¿en eso nos hemos convertido?

Cuando mi hermano murió, ningún personero del gobierno pasó por allá, claro el “show” debe continuar, sólo era uno más que tocaba en la orquesta, y uno más que se siente a tocar (así no sepa) no está de más.

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