La intelectualidad zuliana
por ROBERTOSIMANCASRoberto Simanca2007Se dicen la pluma fina, anidan sus farsas metáforas, sus borracheras de colores, el localismo excesivo en las tablas, el adormecimiento fílmico con lo europeo, otros medianamente acomodados se envanecen con sus orquestas clásicas, que sólo emociona a los pacatos y copetudas alienados por los sonidos de ultramar, todos rindiéndole pleitesías a un matrimonio seudo humanista, que desde las cátedras universitarias se proyecta con su historicismo romántico y su angustia lorquiana. En la ciudad y menos en el estado se puede hablar de una élite intelectual, aquí sólo predominan unos burócratas, hábiles en ejercer presión en la capital para capitanear los subsidios y prebendas para la edición de pésimos textos literarios, un montaje único de mal gusto, saldar cuentas y encuentros de una dirigencia de barro, quienes se abisman entre pericos, aguardiente y una cara ético-moral que espantaría al mismo diablo si existiera. La intelectualidad del Zulia desde década yace con su capa caída Atrás quedan las figuras de calidad de la entidad federal: Udón Pérez, Jesús Enrique Losada, Elías Sánchez Rubio, César David Rincón, Pacho Hung y Lyda Franco. La región, por ironía, la han interpretado hombres y mujeres venidos de otros estados, allí queda Sobre la misma Tierra, de Don Rómulo Gallegos; La Tierra del Sol Amada, de Pocaterra y Uno de los Venancio, de Arnaldo Maldonado; en dramaturgia el intento ha sido prácticamente nulo, a excepción de la empresa fallida del Homero Montés con la Dramática y los textos de César Chirinos. En la actualidad, se siente un respiro aunque no del todo mortuorio, en las letras con el falconiano-zuliano Milton Queros y su novela Corrector de Estilo, en pintura Angel Peña, unos que otros documentales de estudiantes universitarios; mas en honor a la verdad el teatro es pésimo y se ahonda más por la pobreza de los textos. No hay una política cultural sinergética, los feudos subsisten, la Secretaría de Cultura se gestiona en función del espectáculo, los izquierdistas del sesenta y los acomodados por parte del oficialismo se recrean de manera morbosa con sus revisticas y los privilegios de la supuesta revolución cultural, y entre peleas y odios de lavanderas no se avizora una proyección desde lo local hacia lo global, a excepción de los grupos musicales de corte comercial, que sin lugar a dudas toman empuje como el Tecupay y Vos Véis- El Zulia espera así por su novela, cuentistica y poesía de raudo vuelo; en el teatro pide a gritos salir de esa rémora que significó el maracuchismo-leninismo; en pintura se nota un despegue turbio; en lo musical se siente aliento aunque el repliegue acomodaticio de sus líderes se mantiene y así entre una zulianidad como ideología y el dísloque del ser, la entidad federal pedalea en falso con una intelectualidad que, por lo general, se mantiene con sus pases cotidianos y viajes de imaginación sin creación. De nada han servido los intentos de un Miguel Angel Campos con su Ciudad Velada, magnífico ensayo sobre la urbe y la desacralización de sus personajes con El hombre de la Atlántida de Norberto Olivar, para aguijonear el adormecimiento, la evasión continua y el arte en todas sus expresiones subsisten por desencantos y abismos.




GOGER SANTODOMINGO ES EN RELIDAD EL EDITOR DE PANFLETO… MOSCA!!!