Alí Primera: 70 años sembrando cantos
León Magno Montiel
''En las calles de la barriada Cerros de Marín aún se escucha el eco de la voz profunda de Alí Primera, aún se sienten sus acordes de...
La sangre en el pavimento
Nunca convencerás
a un hombre de que no dispare su arma...
ya he caminado lo...
Princesa de cacao
AE Feliz Cumpleaños.
No llores princesa de cacao
chocolate somos y en chocolate nos convertiremos
ni la lluvia que viene del cielo de tu boca
puede detener el tren que nos salió...
ENCUENTRAME
Te conozco ensamblado a mi cintura,
discurriendo crucigramas con mi pensamiento.
He brotado de alguna de tus cenizas,
afilado mis nervios para estallar en tu cuerpo
cuando el tiempo lo decida.
Tal vez, nunca...
Los penes de mi padre
Íbamos a hacer el amor, él lo sabía. Apenas entramos al cuarto, apagamos la luz. Yo lo tomé del pene y comencé a besarle el pene, le apartaba las...
Poema caligramático
A Xavier.
¡Ay,
caída
del ave
vertiginosa!
¡Ay, arranque bestial
del aeroplano militar!
En tus alas sientes el
aire libre del cielo;
en tu cabeza llevas
al hijo feliz de las
armas y el fuego;
en tu vientre cargas
las bombas come-hombres,
que darás a luz mañana
en medio del grito viril
que pide la guerra, la
furia, la sangre a chorros,
el arranque, la emoción.
Vas rápido por los techos
del mundo hundido en la guerra,
arrastras contigo a todo enemigo,
sea hombre débil, niño inocente
o mujer abominable, odiosa.
No temes las heridas de… …las palomas,
tú, buitre raudo, de pico explosivo, destructivo;
de sonrisa siniestra y gritos petrificantes, duros;
de plumas de plomo y garras de caucho, como el carro
de los mil kilómetros por hora, de la velocidad del trueno
estruendoso de la noche de tormenta, cuando el mar se pica
por los misiles submarinos que explotan contra los
buques enemigos, matando al instante a todos los
hombres del pasado, las pestes pasadistas.
No es la paz la salida del futuro, sino la lucha,
la guerra eterna por la belleza… … del motor.
¡Que resuenen las balas del ardor
como resuena la voz de nuestro Líder!
¡Que vuelen rápidas y recias
como los arpegios frenéticos
de mi guitarra patriótica!
El vértigo de las alturas,
desde donde leo el futuro,
alimenta la audacia, las
rebeliones y el coraje.
No temo a la muerte justa,
a morir sudando, sangrando,
siempre que pueda alzarme
en lo alto de la tierra
y retar al mismo cielo
que dejó descender a las
mujeres, despreciables.
Que siempre triunfe
el hombre
que pronto
vendrá.
Animus a Nemo,
16 de junio de 2008
Cañería de quimeras
Jaque mate mi canción
del sueño perpetuo del alma mía
descansa en calma, flota sobre nubes
quimeras de pasión
Silva el miedo que nace
plagas de culpa y salvación
piruetea el bufón de azulejo
y lejos,...
La otra verruga que llevará Chávez hasta el infierno.
Hace unos meses escribí un poema para Franklin Brito y contra quienes se reian de su huelga de hambre. Hos han vuelto a demostrar que la vida de los...
El magnetismo de un muslo de pollo
Otro trabajo de ciencia ficción fantástica de Víctor A. Bueno M.
Tu lado de la cama
En modo José Antonio Ramos Sucre
El lado de tu cama es fresco, bañado de un sol siempre radiante alternado con luna llena en cielo sin nubes, con aroma a...
















