Una Foto para Sacarnos La Piedrita

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La foto de «la Piedrita» es una manipulación, pero no en el sentido atribuido por el gobierno para satanizar a los medios de la oposición, al acusarlos de adulterar la realidad. De hecho, la imagen brinda testimonio fiel del teatro del pánico y del horror sembrado como arma de presión y de chantaje, por parte de los colectivos del 23 de Enero, para conseguir prebendas políticas del estado.
En el pasado, a dicha práctica, se le llamaba «Mau-Mauar» en San Francisco, según lo denunciado y deconstruido por la crónica de Tom Wolfe, «Mau Mauando al Parachoques».
Mau-Mauar consistía en exacerbar los signos del miedo, la violencia y la barbarie con el fin de obtener el subsidio perpetuo de la asistencia social. Para ello, muchos grupos exageraban sus rasgos de miseria y de intimidación guerrillera, a efecto de lograr sus objetivos parasitarios y económicos.
El término, al parecer de Eduardo Mendoza, deriva de la siguiente raíz: “La palabra Maumauar se la inventó Tom Wolfe aprovechando la facilidad de la lengua inglesa de convertir en verbo cualquier sustantivo, adjetivo o lo que sea. Ésta en concreto proviene de Mau-Mau, una organización terrorista activa en Kenia en la década de los cincuenta, cuyo objetivo era expulsar del territorio a la administración colonial inglesa. La organización contribuyó a acelerar la descolonización de Kenia y probablemente de todo el continente, no tanto por sus actos de terrorismo como por la leyenda que surgió en relación con las prácticas de sus miembros, de quienes los medios de difusión contaban cosas tan terribles como exóticas: prácticas secretas, canibalismo, y extrema crueldad. Incluso se hizo una película titulada Simba La Lucha contra el Mau Mau, que causó una gran impresión en su momento. El texto de Wolfe describe el recurso a un terrorismo imaginario o virtual como herramienta para obtener subvenciones”.

Por ende y salvando las distancias, el concepto abarca y permite explicar buena parte de la emergencia de “colectivos” al margen de la ley como “La Piedrita”. Incluso, arroja luces sobre el nacimiento de nuestra guerrilla de ciencia ficción, cuyos integrantes se tomaban fotos en el jardín botánico, solo para alardear y llamar la atención de Cuba en la búsqueda de manutención a costa de la lucha armada por la independencia del continente.
De hecho, Ernesto Che Guevara hizo del “Mau Maur” su profesión, su franquicia y su mejor inversión. Al menos, en su caso, tuvo éxito en La Habana, gracias al debilitamiento del gorila de Batista y del consentimiento paternalista de la Unión Soviética, la nueva organización colonial dentro de la isla a raíz de la salida de Estados Unidos. Igual sucede con Venezuela en la actualidad, bajo la sombra de Irán, China y Rusia.
Por ello, “el imperio mesmo” no puede tumbar al presidente “Mau-Mauar” de Venezuela. Obama tampoco la tiene fácil en Siria, por una causa similar. Allí hay bases de Putin. Aquí son los aviones y cohetes.
De cualquier manera, no es causal la completa entronización del modelo “Mau-Mauar”, alrededor de la revolución bonita, donde los principales referentes son personajes y sucesos derivados del diccionario “Mau-Mauar”. Por ejemplo, los invito a revisar el contenido del próximo top ten “Mau-Mauar” de la Quinta República:

10) La Hojilla-Mario Silva.
9) Carvajalino y Amorín en “Zurda Conducta”.
8) Lina Ron y el partido UPV.
7) 4 de Febrero. Gran evento “Mau-Mauar” por lo fallido y su apelación a un terrorismo imaginario, mediático y virtual de “por ahora”.
6) Carlos, el Chacal. Protagonista romántico de la fábula “Mau-Mauar” encarnada por Edgar Ramírez. Desgraciadamente, el cerebral e intelectual Olivier Assayas se lo toma demasiado en serio y cae en su juego de suspenso con bomba en mano. Sea como sea, no se olvida de dibujar su costado tragicómico de “Mau-Mauar”, aunque con una óptica de humor sofisticado francés. Ilich Ramírez Sánchez se merece una caricatura, una parodia, si acaso.
5) El Comandante Jairo, el Che Guevara venezolano. El señor es un vago y vive de disfrazarse del hombre del puro inmortalizado por la postal de Alberto Korda. Anda en moto, saca los dientes y lo utilizan como líder de los comandos de choque de la izquierda exquisita. Siembra el pánico entre las viejitas encopetadas de la MUD. Lo instrumentalizan como ícono “Mau-Mauar” para asustar a la burguesía caraqueña. Es para morirse de la risa por su recargada estética kistch.
4) Robert Serra. Guerrillero universitario de apartamento, vena brotada y actitud permanente de jefe de tropa. Imita al cacique “Mau-Mauar”, Hugo Chávez, y así llegó hasta La Asamblea Nacional, después de pegar gritos y mostrar sus dotes como rompe huelgas de la Universidad Católica. El suyo también es un activismo de pacotilla y de cartón piedra, en pos de garantizar la perpetuidad de su cambur. Es el paradigma del burócrata “Mau-Mauar”. Los cuadros de la FAN y de la administración pública, ascienden en la misma medida. Si hacen el numerito de los Talibanes rojo rojitos, tipo Rafael Ramírez, los promueven al estrellato de la fama, como al dinosaurio de Fernando Soto, antes de caer en la mala y ser relevado por Diosdado Cabello. Negocio mata a “Mau-Mauar”.
3) Tiro Fijo-Marulanda. El Capo, el Pablo Escobar Gaviria del Ministerio Latinoamericano del oficio “Mau-Mauar”. Construyó un emporio, un país paralelo en función de sus trampas y trucos magnificados por la prensa. El comunismo de tres centavos lo consolidó como un mito de dignidad y redención de los pueblos oprimidos. Aunque el héroe romántico sucumbió a la codicia y murió por su ambición desmesurada, traicionado por sus hijos de la constelación “Mau-Mauar”.
2) El movimiento indignado. Otra farsa “Mau-Mauar” incorporada por mucho niño rico, molesto porque se debe apretar el cinturón por la crisis. Algunos son auténticos y merecen respeto. La mayoría aprendió a sacarle provecho y partido a la estrategia “Mau-Mauar” de fabricar manifestaciones de la nada, para justificar su vagancia, sus ganas de armar relajo y su vacío de propuestas. No en balde, salieron a la calle en España y trajeron de vuelta al PP. Acá los consideran un ejemplo de resistencia por los predios de VTV.
1) Los colectivos del 23 de Enero.

Verbigracia, la subsistencia en el tiempo de la mafia de la Piedrita, responde al supuesto y cacareado afán de venderlos y de venderse como la vanguardia, como la Guardia no oficial del palacio de Miraflores.
En consecuencia, elevan a la enésima potencia sus rituales de lealtad con el proceso, para seguir recibiendo plata, dinero y soporte tácito de la chequera del PSUV. Por lógica universal, la fotografía de los niños, portando sus fusiles, describe al pelo nuestra tesis, nuestra teoría.
De fondo, observamos la insólita y absurda tergiversación de la figura de Jesús Cristo, quien luce sosteniendo una metralleta. Vaya falta de juicio y de razón. Jesús Cristo fue portador de una palabra de paz, de concordia, de humanidad. Nunca dijo: “mataos los unos a los otros”. Los de la Piedrita no leyeron la Biblia o no la entendieron.
Por último, dejamos lo peor para el final. ¿Niños empuñando kalashnikov de mentira? Es el colmo de la corrupción de un menor, de la desacralización de un estandarte de bondad. Del Mesías armado derivamos al niño sujetando un fusil. Por si no lo saben, señores de la Piedrita, los niños son sinónimo de futuro, de vida, de esperanza. Lo contrario a la intolerancia, el fusilamiento de la alteridad, el mensaje de cacería de brujas y el lenguaje de la defensa del sectarismo. José Antonio Abreu le ofrece a los niños del 23 de Enero una salida, al regalarles un violín. Ustedes los condenan al paredón del sensacionalismo al entregarles una ametralladora. Es una forma de pedofilia moral a combatir y penar con todo el peso de la ley. Para algo inventaron la Lopna.
Es el resultado de criar a los hijos en el seno del teatro del horror de la política «Mau-Mauar».
Terminan como los niños de la Piedrita o como Rosines y su fajo de billetes.
Puro alarde, pura pantalla de una cultura falsa, estereotipada y estéril.
Me quedo con los niños de Dudamel y Beto Arvelo.
Prefiero los chamos felices, los locos bajitos de la televisión.
Pobres angelitos de la Piedrita.
PD: la normalización de la delincuencia en el 2012, obedece a un patrón idéntico. Los choros son expertos en el arte de «Mau-Mauar» a los miembros de la clase media. Cero poesía al respecto. Es una historia conocida y trillada. Me pongo feo, te saco una pistola y me entregas el efectivo. Es un procedimiento de rutina naturalizado por víctimas y victimarios del hampa. Bienvenidos al santuario del «Mau-Mauar».
El retroprogre sufre orgasmos al pensar en el «Mau-Mauar». Le dedica películas como «Postales de Leningrado», «El Caracazo», «Zamora» y «Muerte en alto Contraste».

3 Comentarios

  1. Ahora andan diciendo que las fotos fueron tomadas en una obra de teatro. Aunque suena a excusa burda y chimba, supongamos por un momento que es verdad. No le resta gravedad al asunto, sean armas reales o falsas le están inculcando a esos menores una cultura belicista y violenta. Quisiera saber que tiene previsto la Lopna para estos casos.

  2. Un amigo que trabaja en el 23 para la empresa que esta poniendo los ascensores chinos, me dijo que las armas eran reales y que la finalizar el acto las dispararon.
    Eso no es todo, es solo una parte, el puso ascensores en el bloque donde se distribuye una buena cantidad de la droga de la ciudad, es de los tupamaros, el asunto es tan evidente que tienen de portero en el edificio a dos tipos armados con armas largas, a plena luz del dia La policia deberia de saber cual es ese bloque, pero no hace nada.
    El para ir a trabajar alla hasta se tuvo que comprar un carrito medio chocado y anda con gorras y camisas del gobiernos, me dice que alla mandan los grupos paramilitares del gobiernos y que mucho de su dinero proviene del trafico.
    Y tambien difiero con lo de la delicuencia, ya que tambien mata, como bien lo sabemos en mi familia

  3. Excelente artículo Monsalve. Tengo un cuento que no puedo contar por aqui pero que haría las delicias de muchos por aca, el asunto es que esto es práctica más común y cotidiana de lo que se piensa, se de abuelitas dizque malandras amenazando con sangre a los demás, todo el mundo se la quiere dar de malandro, es la cultura Bling-bling, te quieren meter miedo aunque esto es a otro nivel. Es la doctrina del shock, que miedo!

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