Diario desde Gochywood #4

17
6

Día de frustraciones, en más de un sentido. No hubo manera de entrar a Reverón. Unas amigas, quienes pagaron para ver el festival completo, terminaron su jornada de ayer con saldo negativo: sólo pudieron ver menos de la mitad de las películas que habían previsto para todo el festival. Hubo personas que, aún cancelando la inscripción, terminaron viendo una o dos proyecciones.

Es un hecho que este año la necesidad de atapuzar el festival en tres días afectó la distribución, tanto de la competición como de las secciones paralelas. Si fue una estrategia para “salvar” el festival ante la competencia margariteña, pues fue muy mala, porque ayer había frustración y molestia en muchos de los participantes.

Sin duda, los organizadores deben conseguir la manera de que la próxima edición se realice en un espacio de tiempo razonable, que las películas estén distribuidas de un modo tal que, tanto prensa como inscritos, puedan verlas. Es un irrespeto que alguien haya cancelado su inscripción y que se tenga que ir sin haber hecho mayor cosa.

El Secreto de la Montaña (del páramo)

Sin embargo, lo que no pude hacer a nivel de películas, me permitió hacerlo en otro aspecto. Ayer tuve un revelador encuentro con amigos de la ULA. Con ellos conversé sobre el fenómeno del páramo, del cine átomo y otros temas.

Acá en Panfleto nos hemos dedicado a deconstruir el fenómeno merideño, nos hemos negado a caer en la glorificación barata de su cine pseudo-contemplativo, pseudo-intimista, pseudo-alternativo. Y sin duda, hemos acertado.

El malestar en los estudiantes es general. Los profesores de la escuela de cine tienen la costumbre de rebotar proyectos estudiantiles que consideren “muy fuertes” o “muy violentos”. A un pana, lo mandaron a bañarse con un proyecto de grado, porque tenía una escena en la que un personaje se drogaba.

Conejos, la joyita independiente de Eduardo García, es un film proscrito en la academia merideña. Los viejos que dirigen con mano de hierro la escuela de cine detestan la película, y se encargaron de torpedearla y ponerle sancadillas. Los estudiantes han quedado marcados por la cinta, y ahora los proyectos son revisados y limpiados por los profesores.

Hay un ánimo de vender la imagen del cine paramero, ese cine representado en Samuel (2001, César Lucena), o todos los filmes de Alberto Arvelo. De hecho, todo lo que no vaya en la onda de glorificar al farsante Dudamel, o hacer historias de andinitos buenos que viven conflictos que a nadie le interesan, es detenido por la nomenclatura de una escuela que castiga el experimentalismo y el riesgo.

Debe ser por eso que hace dos noches, tuve un desagradable encuentro con cierto director paramero, quién al ver mi credencial me dijo: “¿Tú eres el de panfletonegro? Ah, que bueno que viniste tú y no el hijo de puta de Monsalve”. A ellos les ha dolido el trabajo que hacemos en la página, tanto como saber que muchos de sus estudiantes tienen el talento y el riesgo que a ellos les falta.

De hecho, se vienen dos proyectos independientes de la mano de estudiantes de la ULA sobre los cuales informaré en su debido tiempo. El verdadero futuro del cine nacional no está en figuras como Arvelo o Leonardo Henriquez, sino en la periferia, en los circuitos alternativos, y en estudiantes que, como mis panas, se atrevan a no transigir y hacer sus proyectos por su lado.

De porqué La Villa del Cine sigue haciendo mal las cosas.

Antes, en honor a la verdad, debo hablar muy bien de Andrea Ríos. Fue gracias a su amabilidad que pude entrar a ver la película. Ya el día anterior también dependí de Thaelman Urgelles para poder ver su película.

Pero como aquí se trata de ser honesto, por muy bien que me haya caído la directora, hay que decirlo: Una Mirada al Mar es un desastre.

La cinta narra la historia de Rufino (Fernando Flores), un anciano de 71 años, quién luego de enviudar, regresa al pueblo dónde conoció a su esposa, siendo recibido en la casa de Gaspar (Asdrúbal Melendez), su mejor amigo, pintor y tutor de la pequeña Ana (Yucemar Morales), una huérfana.

El film pretende ser contemplantivo y preciosista. La fotografía de Vitelbo Vásquez es postalera, y aunque logra escenas muy lindas, gracias a una adecuada utilización de la luz, en líneas generales, la siento medio publicitaria y turística; algo contradictorio si lo que pretende el film es resaltar el color local.

La cinta es lenta, y repite ese defecto gravísimo que han adquirido nuestros cineastas de un tiempo para acá: darle aire de cine de autor a encargos predecibles utilizando para ello los “tiempos muertos”.

Así, en la película no ocurre mayor cosa, lo cual estaría bien si la directora estuviera realmente comprometida en observar la vida local, y en darle rienda suelta a su vena autoral. Pero no es este el caso. El guión está lleno de frases clichés, y de situaciones tan, pero tan predecibles, que resulta imposible tomárse la película en serio. Sólo por decir algo: la secuencia del concurso de dobujos es penosa. La aparición de una trabajadora social que dizque viene a ver a la niña concursando, no se le habría ocurrido ni al peor guionista de telenovelas.

Dicho de otra forma: si la cinta quiere observar la calmada vida de la costa, por la cual la directora siente una fascinación de documentalista europea, no lo logra, porque en Vargas nadie habla como los acartonados actores de la película, nadie se comporta como estos personajes huecos. En Una Mirada al Mar, nada fluye con naturalidad.

¿Qué motiva a nuestros directores a hacer estas películas? ¿Por qué hablan de cosas que desconocen? ¿Por qué pretenden hacer cine “neorrealista” sin realidad de por medio?

No señores, el camino está errado. El arte popular no puede imitarse, porque cuando se imita queda como impostura. Un grupo de actores caraqueños, enviciados por las telenovelas, no pueden interpretar ni con un poquito de convicción a los pintores, pescadores y trabajadores de la costa.

Además, como los tiempos muertos y las escenas pausadas se usan sin saber cómo, sólo por usarlas y darle una falsa validez “artística” a la película, toda la proyección se resumen en la palabra: A-BU-RRI-DA.

Hay tantas escenas mal actuadas, que la vaina parece a propósito. En una escena, los obreros le explican al viudo que no pueden reparar su casa, y ni se oye la voz del actor que mira a la cámara como tres veces, obviamente buscando directrices. En otra, la que se supone es la escena más dramática de la película, no le crees a nadie: Melendez se muere de una manera risible, y la reacción de Flores y de Zoé Bolívar (quién interpreta a una estereotipada maestra de escuela) es imposible de creer.

La pequeña Yucemar Morales es muy tierna y linda, pero está muy mal dirigida; el chamín de El Rumor de las Piedras le puede dictar cátedra.

Una Mirada al Mar se encarma en una tendencia de nuestro cine, precisamente la que defienden los profesores de la ULA: hacer un cine que no hable de nada, dizque artístico, dizque intimista, pero que en realidad es vacío, argumentalmente pobre y hueco; amén de profundamente hipócrita.

A propósito del tema de la hipocresía. Espero que no se convierta en una tendencia esto de poner a niños tiernos a protagonizar películas. Recurrir al elemento emocional ante la falta de calidad me parece una estrategia despreciable.

Party IV

Birosca, me recibió para la última rumba de mi estancia en Mérida. Asumo el papel de periodista de La Bomba para contarles que un director, socialista, izquierdista y toda la paja; al que le gusta criticar a “los ejjjjjjjcuálidos” porque toman whisky y salen con barraganas, estuvo ayer por ahí, precisamente cayéndose a whiskys en compañía de una criaturita.

La música corrió a cargo de Otro Estrato, quienes hicieron versiones de Soda Stereo y otros grupos ahí que no me acuerdo.

Birras a 5 bolos, y el encuentro con algunos panas marcaron la noche, que termino temprano para mí.

Premiación.

Al parecer se impondrá Reverón. Al menos, es el rumor que nos trajeron las piedras el día de ayer. Yo apuesto, precisamente, por El Rumor de las Piedras, en la categoría principal. Creo que Risquez se parará a recibir el galardón como director. Sciamanna recibirá el premio como intérprete masculino. Me gustaría ver a Rossana Fernández siendo recompensada por su esfuerzo como mejor actriz. Igualmente, creo que Miguel Ferrari podría alzarse como actor de reparto.

Veremos que pasa, mañana comentaremos el palmarés, y haremos un balance de todo el festival.

GD Star Rating
loading...
Diario desde Gochywood #4, 4.8 out of 5 based on 5 ratings

17 Comentarios

  1. Qué buen artículo que le pone la lupa al cine hegemónico y VAPOROSO que se produce en Mérida. Muy oportuno.

    ResponderResponder
  2. Gran artículo de JM.Justifica el esfuerzo y el viaje del autor.El lector y la página salen ganando.

    ResponderResponder
  3. JAJAJA!!!: “historias de andinitos buenos que viven conflictos que a nadie le interesan”. Chamo, porque no te metes a neonazi-caraqueño para que metas a los “andinitos” en un campo de concentracion en Guarenas, y así el conflicto le interese a “alguien”, o a ti. Panita, ponte a ver más películas y a escribir menos porque, de verdad, es tan chimbo tu chisme-crítica que da dolor perder el tiempo en tu Pseudo-PlanFeto GRIS!
    Deja el chisme!!!!

    ResponderResponder
  4. jajajajajajajaja de pana un coñazo e gente esta como picada…
    de verdad si no les interesa “esta paginucha” pa que se meten a comentar????? será que les duele????? no se

    ResponderResponder
  5. JPC, si crees que están siendo original o verdaderamente cruel, y que el autor de este artículo está verdaderamente dolido, al punto de las lagrimas, por lo que escribes, pues lamento defraudarte.

    No sé si te diste cuenta, pero esta página tiene sus añitos, y comentarios como el tuyo hay en cantidades industriales, tantos, que se está considerando sacarlos al espacio, echando mano de una solución bien característica de la raza humana si lo miras bien.

    Pero leo y leo tu comentario y no sé en qué no estás de acuerdo, no sé a quién defiendes, no sé tu opinión al respecto, no sé nada, porque en el fondo no dices nada.

    Pásate otra vez y explícate mejor

    Saludos

    ResponderResponder
  6. adrianonimo, no me has defraudado, pero tampoco esperaba que te picaras tanto!
    Si me di cuenta que esta página tiene sus añitos, como muchas otras porquerias en la web, aunque jactarse de permitir tantas libertades para quienes escriben solo lo hacen algunas pocas páginas, pero veo que te cuesta un poco y se te sale tu venita neo-nazi, cuando amenazas en sacar mi comentario “al” espacio, o será “del” espacio. En cualquier caso me das la razón.

    Yo leo y leo tu comentario, y me confunde que no entiendas que solo defiendo a los que no tienen voz, ni blogs, y estamos cansados de leer tantos juicios absurdos, resentidos y malintencionado contra un cine que quiere hablar de otras cosas que a ti no te interesan. Eso que haces no es crítica, sino chisme.
    Si lees bien, en el fondo, si te dije algo: Deja el chisme! Pongase serio y respete pa que lo respeten!
    Te devuelvo el saludo.

    ResponderResponder
  7. Nos salió muchacho políticamente correcto y modosito. Así que, estimado JPC, tú también te creíste el cuento del “cine bonito” del páramo, y encima me tildas de neo-nazi porque no me uno al coro de sus aplaudidores.

    Bueno, mi pana, realmente no podría importarme menos. En especial, por el tono de tu comentario. “que solo defiendo a los que no tienen voz, ni blogs” JA JA JA. Cualquier cae, pana. Ahora resulta que los blogs le quitan la voz a las personas. Por favor, ponte serio tú.

    Cualquier persona puede abrir un blog, es probablemente la plataforma más democrática de la Internet. Más bien los blogs han servido para crear voces incómodas, negadas a aplaudir cualquier cosa que le pongan enfrente.

    Aquí nadie está negando la posibilidad de hablar de otros temas; entérate que nuestro cine siempre lo ha hecho. Sólo las personas que no saben nada de cine nacional creen que nuestra cinematografía siempre ha hablado de barrios y malandros. Si supieras algo de nuestro cine, sabrías que Diego Risquez, Luis Armando Roche y Luis Alberto Lamata, por nombrar sólo a algunos, llevan años hablando de temas intimistas y muy poco relacionados con el cine urbano. Así que infórmate primero: lo que hacen en Mérida no es nada nuevo, aunque quienes lo hagan tengan complejo de descubridores del agua tibia.

    De hecho, los únicos que niegan temas aquí son los profesores de la ULA al frenar las propuestas de sus propios estudiantes. No es ningún chisme, yo vi el proyecto negado por la ULA bajo argumentos banales y cursis. Y no es el único. Te invito a que lo investigues y me contradigas con hecho y no con cursilerías como: “Panita, ponte a ver más películas y a escribir menos porque, de verdad, es tan chimbo tu chisme-crítica que da dolor perder el tiempo en tu Pseudo-PlanFeto GRIS!

    Deja el chisme!!!!”,

    Aquí el que necesita, y con urgencia, ver más películas para saber de lo que habla, eres tú.

    De todas formas, gracias por comentar.

    Igualmente, gracias a Adrianónimo, Goddamn Devil, Sergio M y Yoli Chacón por sus excelentes comentarios.

    ResponderResponder
  8. JPC, sigo sin entender ¿Tú problema es con la crónica, el autor, los estudiantes de la ULA o panfletonegro?

    En fin, muchas descalificaciones y cero argumento o ideas.

    Saludos

    P.D. Quise decir que cuando las cosas no quepan el planeta tierra el hombre buscará sacar las cosas al espacio exterior, eso, ni pendiente con el nazismo

    ResponderResponder
  9. “De hecho, todo lo que no vaya en la onda de glorificar al farsante Dudamel…”

    Lo siento como una pequeña reivindicación. Fui uno de los primeros en darse cuenta de la hipocresía esencial de Mr. Pantene y en escribirlo acá en PN. La cayapa fue brutal.

    ResponderResponder
  10. Jajajajajajaja!!!

    El que se pica es porque ají come, me dijo alguna de sus madres una vez!

    Con tanto apoyo, y con escritores tan sabios me da pena seguir escribiendo. Cuidense y sigan siendo tan sabios que de saber tanto algún día sabrán a miel!!!! Da lástima, también, que sean tan picaos!!!!

    ResponderResponder
  11. Se me olvidaba. “El seecreto de la montaña (del páramo)”, fue una excelente idea. Ojalá pronto veamos tal rendención del cine venezolano; una historia de amor entre un caraqueño sabio, intelectual y crítico de cine con su aprendiz, un niño “andinito” del páramo, intentando encontrar un conflicto con su mentor… quizá una película así, si te guste…

    ResponderResponder
  12. Ah!, John Manuel, eso de que:”yo vi el proyecto negado por la ULA bajo argumentos banales y cursis”, se llama chisme!

    ResponderResponder
  13. @JPC
    Dices haber revisado el archivo de PanfletoNegro, pero no pareces haberlo hecho con atención. PN es un sitio abierto y participativo, sin censura, edición o filtro (el discursito Manu Chao excluído te quedó bello, por cierto).
    Así que, mi querido clandestino, tienes todo el derecho de inscribirte acá con un clic y montar un artículo en defensa del cine que sólo interesa a los directores, y explicar por qué los críticos, el público y los demás somos todos unos ignorantes.
    Te invito a dejar el “troll baiting” y avanzar argumentos desde esta plataforma. O tal vez te interese más seguir con el discursito de zurda condukta y dártelas de oprimido. Entiendo que sea más fácil.
    Saludos

    ResponderResponder
  14. Sugerencia al programador: deberían hacer un tag con esta frase “ponte a ver más películas y a escribir menos”

    ResponderResponder
  15. por mas que leo y releo la reseña de John Manuel, no consigo nada de chismes o comentarios mal-sanos. por alli critican a PN y a los panfletarios por ser unos pseudo”opresores” (ahora hasta contamos con neonzais -q cool!). que aca hasta los trolles y los ociosos puedean publicar lo que quieran y pagar cualquier culebra q tengan, ya habla sufcientemente de la tendencia “autocratica” del site.

    en relacion a la sugerencia de adriana, no solo deberian agregar tags como “ponte a ver más películas y a escribir menos”, sino “tocate” o mejor aun, “autoexplórate”. sin dudad alguna sería muy util para una que otra persona que anda por alli.
    Saludos a los Represores Panfletarios, hijos dignos de la SN y Digepol.

    ResponderResponder
  16. Para Edgar B., la ironía y el sarcasmo son una mala medicina para los “comepollas como tu”, te convierten en un ser mas odiado, asi que mejor “autoexplórate” tu ano y buena suerte.

    ResponderResponder

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here