El Viejo Ferdinand.

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Cuando el atardecer robustece sobre el camino asfaltado
el sol no es más que otra sombra gélida.
ausente de plegarias campesinas,
el caminante sobre el sembradío
viejos susurros.
El hálito de los que partieron,
es todavía la marca que detiene a los corazones
¡VIEJO FERDINAND!
Bocas que sellan tu nombre
¡VIEJO FERDINAND!
La risa del Diablo
¡VIEJO FERNIDAND!
Daga suspendida sobre sus cabezas.
El caminante del sepulcro
ululando sobre la luz de mi bello bosque
entona tu brillante salmodia
cierra nuestros párpados
parte con nosotros VIEJO FERDINAND.

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