“GRACIAS A DIOS NO LE HICIERON NADA, LO MATERIAL SE RECUPERA”

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La expresión que hace de título en este escrito, es una de las mas utilizadas como  consuelo,por familiares, amigos y hasta extraños al escuchar algún relato sobre cualquier acto delictivo en donde la victima logro salir airosa de la situación, salvando la vida.

Recientemente, mi hija de 22 años, fue victima de  un secuestro y posterior atraco, uno de los muchos  que ocurren a diario en nuestro país.Fue despojada de todo cuanto llevaba, su bolso le fue arrebatado al igual que un reloj que portaba. Luego de escuchar la mencionada frase una y otra vez, de boca de aquellos a quienes les conté lo sucedido, una cantidad de ideas comenzaron a hacerse eco en mi cabeza. Porque, si bien es cierto,  que a mi hija físicamente no le hicieron nada,  que le doy gracias a Dios por ello, y que lo material se recupera, no es menos cierto que en el contexto actual de nuestro país esta aseveración se convierte en una utopía, lo cual me conduce a hacer una reflexión y a plantearme diferentes interrogantes.

Quisiera comenzar mi reflexión con el final de la frase: “LO MATERIAL SE RECUPERA.” ¿Realmente en éste país, con la situación económica que estamos viviendo, mi hija puede recuperar lo que perdió ? Puede comprar nuevamente el bolso de cuero, que solo pudo adquirir en Amazon.com , con el cupo electrónico (en vía de extinción), ya que su costo en Venezuela, a dolar SIMADI, equivale a dos salarios mínimos ¿Puede mi hija volver a comprar los cosméticos que no hay en el país? ¿Puede comprar el cuaderno 6 materias adquirido como último ejemplar, después de recorrer 8 librerías? ¿Y el teléfono celular? ¿Realmente lo material se recupera en un país con una inflación, según datos extraoficiales, cercana a los 3 dígitos? ¿Con un dolar SIMADI inexistente y con un paralelo rayando en los 600 Bs. por dolar?

¡NO!, En este país lo material no se recupera.

Con respecto a la frase: “NO LE HICIERON NADA” , ¿Realmente, no le hicieron nada?  ¿El robo se limito a lo material? ¿Y donde queda el robo a su integridad emocional? A mi hija además de sus pertenencias, también le robaron su derecho a vivir en PAZ,  a sentirse segura, a defenderse y a confiar…. ¿Y es que a esto se le puede llamar vivir?  O como me decía una vecina en estos días… lo que estamos es SOBREVIVIENDO.

¡SI!, a mi hija si le hicieron.

Por último quiero hacer mención al comienzo de la frase: “¡GRACIAS A DIOS!” Si, y es que debemos darle gracias a Dios por todo lo bueno que nos pasa, es cierto, pero también por lo no tan bueno. Esto último nos recuerda que también debemos agradecer a Dios, por dotarnos del LIBRE ALBEDRÍO  el cual nos da la oportunidad  de decidir el camino que queremos seguir.

Hagamos uso de nuestro LIBRE ALBEDRÍO y empecemos cada uno,  cada VENEZOLANO, a poner su granito de arena para lograr el CAMBIO que necesitamos para empezar la RECONSTRUCCIÓN de nuestra querida VENEZUELA.

NO dejemos todo en manos de Dios…..

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2 Comentarios

  1. Totalmente de acuerdo. Si lo “material se recupera” entonces en Venezuela no tendríamos tantos delincuentes robando ya que seria demasiado fácil obtener cosas materiales… Y el shock de semejante momento? Estoy hasta la madre de tales comentarios. Nos hemos acostumbrados a vivir MAL, a sobrevivir y darle gracias a Dios (quien esta demasiado ocupado con este mundo tan descompuesto) y a veces al mismo régimen, por las migajas que nos tocan…

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  2. Excelente reflexión. Según Diógenes de Sinope “conviene más el consuelo que la horca”. Vale la pena tener esto presente y no alegrarse “porque no le paso nada a la víctima y *solo* la robaron”. Si toda una nación se la pasa consolándose por cosas es que hay algo que no está funcionando nada bien. El consuelo no es el estado normal del ser humano, es una herramienta que la evolución nos otorgó para poder lidiar con las calamidades y desgracias de la vida y no perecer de pena en el intento. Descendemos de antepasados cuyos familiares fueron devorados por fieras y no se suicidaron por esto. Calamidades y desgracias por cierto que en Venezuela se han hecho crónicas.

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