panfletonegro

El Totalitarismo y la Alternativa Bobolonga

Joachim Fest Yo No

La Radicalización y el extremismo, pleno e inmisericorde, de cualquier gobierno totalitario, es un movimiento o una acción completamente natural para mantenerse en el Poder. El militarismo, la preponderancia de lo Militar, es un factor indiscutible de este hecho. Se radicaliza porque puede hacerse, más nada. Se radicaliza, porque no existe fuerza contraria disuasoria o incentivo alguno para optar por otra opción.

La superficialidad rebosante de la Alternativa, confirma lo débil, política y socialmente, que en la realidad es. Ni hablar de la ausencia de un Proyecto Político claro, o de los variopintos insultos-al-género-humano que abundan en sus filas. “Cadáveres Insepultos” les volvería a llamar, frente a sus caras, un gran sabio de antaño.

Cadáveres. Caro Data Vermibus. Carne dada a los gusanos.

Un país dado a los gusanos. Carne devorada por gusanos, gusanos devorados por gallinas, gallinas que sirven de alimento para el Hombre, y la carne del Hombre que regresa al tracto digestivo del gusano (Cual viaje pseudo-hamletiano).

Hannah Arendt -dónde quiera que se encuentre- debe estar perfeccionando y terminando los últimos detalles. Somos el Anexo B de “Los Orígenes del Totalitarismo”.

Haga lo que se haga, será muy poco y será muy tarde. No se podrá decir que realmente hubo una Resistencia efectiva; probablemente se dirá que existió una Disidencia con moderada -por decir lo menos- efectividad ¿Algo más? En lo absoluto. Pura Reticencia en acción. La “Banalidad del Mal” (Arendt dixit) y la “Inefectividad del Bien”, eso es todo.

Salir de la versión móvil