Mi vida a través de las putas (XV)

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Costa Rica es el paraíso de los atardeceres, de las playas, de la paz, de la democracia.

O al menos eso es lo que se vende.

En buena medida es cierto, pero por supuesto que pasan una que otra cosa aquí o por allá.

Uno de los mayores delitos que ocurren son las violaciones, se intenta tapar, no se dice mucho, pero siempre sucede, y hace mucho ruido sobre todo cuando son turistas, algunas terminan muertas como un famoso caso con una venezolana, hace poco a una alemana, si no recuerdo mal, la violaron varios tipos en la zona sur, una tragedia realmente.

El hampa y la violencia, como en todas partes del mundo, se está incrementando, hay mas violencia en las escuelas, estudiantes con cuchillos, hay mas violencia en las calles y en las casas, mas muertos por enfrentamientos o sicariato, mas robos. Los ciudadanos comunes y corrientes están empezando a comprar armas no letales, paralizadores, tasers, pistolas que solo hacen ruido o pistolas que disparan gases lacrimógenos o pimienta.

Con todo y lo inquietante y cierto de todo esto la violencia en Costa Rica todavía da ternura, es muy cuchi, como un bebe que le empiezan a salir los dientes, uno, que salió del infierno, ve todo esto con una media sonrisa y la cara un poco ladeada, con cariño, provoca hacerle cosquillitas en la barriga a este bebe en sus años mas tiernos.

Pero eso no quita que los puteros a los que frecuento, que son los de mas bajo nivel que hay, soy perrocalientero, mientras mas callejero mejor, tengo mal gusto o quizás un fetiche extraño. El punto es que eso no quita que estos puteros no se estén poniendo cada vez mas feos en sus alrededores, realmente la putas de este país, en general, son bien honestas, trabajadoras y se esfuerzan por hacer bien su brete y dar un buen servicio, es admirable, como toda la mano de obra costarricense y nicaragüense, de verdad le ponen cariño, da gusto verlos salir adelante con trabajo honesto y honrado (no es sarcasmo, lo digo en serio). Pero si la zona roja se está poniendo cada vez mas oscura, en un lugar se dió el caso de una puta que cuadró un robo a un chante puteril, entraron armados, mataron al guarda y robaron a todos los clientes y a las putas en pelotas. Se llevaron varios celulares y unos 400.000 colones, poco mas de 666 dólares (número cabalístico). Una mierda que la vida valga tan poco para unos pocos miserables.

Asi que dado esto intento alejarme de la vida puteril perrocalientera y he explorado un poco la vida puteril mas de sushi, de comida árabe o de KFC, algo no tan mierdero.

En esas caí en los «masajes tántricos», «masajes con jalada sin sexo».

Todo empezó en el putero de costumbre, en plena pandemia una chica del putero posteaba en los estados de WhatsApp sus fotos, cosplayada de Sailor Moon, delgada, un culazo, pelo larguísimo amarillo, divina, con lentes y aire de profesora de secundaria, hermosa, riquísima. Kristel se hacia llamar.

Guardé en mi teléfono su video bailando en un tubo, pero durante casi un año no me atreví a salir por el puto encierro, era pleno 2020 / 2021.

Un día me atreví a verla, ya cuando los casos bajaron, aún no había vacuna, aún la gente confiaba en los médicos, me fui casi con una escafandra (unos lentes para cubrir los ojos), todavía en esa época creíamos que el puto virus entraba por los ojos, me la cogí casi con guantes, riquisima, pero casi ni la pude ver, los puntos lentes se me empañaban y debe haber sido bastante cómico para ella que un tipo se la cogiera con lentes de soldadura y mascarilla KN-95. Un cosplay apocalíptico. Le llevé una mascarilla nueva y en un momento le pedí que se la pusiera, se la puso a regañadientes, entonces si me quité todo y le chupe hasta el culantro, se puso saborizados de chocolate en el culo y aluciné

Fue casi mi primera salida en pandemia.

Una salida apocalíptica chupando culo con sabor a chocolate en un putero de la horrible zona roja de San José. El fin está cerca.

Fui varias veces, cada vez mas relajado con menos disfraz, un dia me comentó que también daba masajes tántricos en un conocido lugar de San José, fuí, me dió el masaje, en ese lugar todo era sin sexo y se paga por todo: por quitarse el sosten, la pantaleta, por chuparle los senos y la vagina, todo son extras y al final del «masaje», que la verdad es una mierda de masaje, te tira un pajazo.

No estuvo mal la verdad, es otro nivel, mas caro, mas aseado, en uno de los mejores barrios de la ciudad, otro peo. Es más un pollo a la brasa con hallaquitas que un perro con todo. Esta bien, me gustó.

La vi varias veces turnándome entre el putero donde le hacia de todo a mitad de precio y el tántrico mas caro, pero mas refinado.

Asi entré al mundo tántrico, que de tántrico no tiene un carajo seamos claros, nada de control de la energía, ni kundalini, ni prana yoga, nada de esa vaina, un «tántrico» es una puta que no te da totona, te cobra por todo y a la final te pajea.

Ese lugar de masajes tántricos tiene varios locales, otro de ellos esta ubicado en Santa Ana, y tiene a una de las mujeres mas ricas que he visto en toda mi vida puteril: Luna, santo cristo de la gloria, que mujerón.

Y si, es venezolana.

Esto da para otro capítulo aparte.

Luna lunera cascabelera, ojos negros, pelo negro
Un culo, dos tetas, quince tatuajes y una cojonera.

 

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