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Lo que La Fuerza se llevó

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(Este artículo contiene SPOILERS de Star Wars VII: El despertar de la fuerza).

Eso de remover las nostalgias treinta años después es un asunto serio. Salí del cine, después de ver Star Wars VII, «The Force Awakens», con la adrenalina a tope, porque eso puedo admitir, remueve la adrenalina, aunque un poco fastidiado por los lentes 3D que estaban algo empañados. Pero salí sientiendo que no vi Star Wars, sino cualquiera otra película de ciencia ficción y mucha acción.

Quizá El despertar de la fuerza haya sido la película más esperada en los últimos tiempos, reventando las taquillas, nostálgicos grandulones (como este servidor) y pequeños brincaban por entrar a la sala de cine.

Horas después, que los efectos de las impactantes imágenes de la película se han asentado, me siento a escribir mis impresiones: y debo decirlo, no me sentí satisfecho.

Mucha acción, muchas explosiones, los efectos en 3D espectaculares, el vuelo espectacular de la chatarra más veloz del universo, el Halcón Milenario, que al verlo mis babas y mi mandíbula floja eran obvias, luego Han Solo y Chewbacca, y la princesa (General) Leia, y C-3PO y R2-D2 y Luke Skywalker… y… ¿y entonces?

¿Y qué pasó con la trama, la mística, la filosofía, la psicología de los personajes, qué pasó con todo eso? Todo pasa muy rápido, muy-muy rápido, no me dio tiempo de conocer a los personajes, o me parecieron poco creíbles.

Poe Dameron (Oscar Isaac) ni me vino ni me va, no me cayó mal, no me cayó simpático, es que ni lo conocí, un tipo demasiado plano. La actuación de John Boyega me pareció pésima, aún con hiperventilaciones y todo. Hablando en serio, ¿un bedel que maneja muy bien su arma, que es capaz de batirse de tú a tú con un sable láser contra un villano entrenado en el Lado Oscuro de la Fuerza? ¿Qué le motivó salirse de la Primera Orden? Eso no me quedó nada claro.

Bueno sí, me gustó Rey (Daisy Ridley), pero desde luego es un gusto generado por mis hormonas masculinas. Pero que domine el sable láser contra el villano y lo domine así nomás… Y qué pinta ella en la historia, ya me dirań en las que viene en las que siguen.

Y hablando de de villanos, Kylo Ren, chico, ¿para qué necesita esa máscara, para parecerse a Lord Vader que le llega ni a la suela de sus zapatos? Un niñato malcriado y neurótico, que no le da miedo a nadie, ni con esa máscara.

Snoke, ni con su tamañote de veinte metros de estatura le llega a los talones de Lord Sidious, y me fastidió su falsedad de personaje de computadora, no me convenció, no me impresionó, ¿será que nadie se atreve a decirle a los creadores que ni los niños creen en personajes creados por computadora? Hasta mejor les quedó el muppet de Yoda en El Imperio Contraataca. Es decir, a los malos les faltó maldad.

Bueno sí, Han Solo está más viejo, desde luego, han pasado treinta años, la gente cambia, claro, pero me pareció un personaje tan flojo… Y su encuentro con Leia, faltaron los peluches con ojitos lánguidos dentro de globos, lacitos rosados y corazoncitos, qué cursilería. Cómo extrañé sus tensiones en la primera trilogía.

Aún así, que me vengas a matar a Han Solo, ¡¿A Han Solo?! Que aunque flojo era uno de los personajes con más contundencia de la saga, porque Leia no es no la sombra, ida y sobreactuada.

General Hux (Domhnall Gleeson), Hitler después de la quemazón, sus discursos histéricos y chillidos me recuerdan las pésimas actuaciones que yo hacía cuando inicié en el teatro.

Bueno, de todos el que mejor me cayó simpático fue el redondo BB-8, creo que es uno de los que mejor actuó.

De todos modos, quizá la próxima semana la vuelvo a ver, pero con la idea que no es Star Wars, sino cualquiera de esas películas que pasan en Film Zone.

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