Martin Luther King, Jr sobre el conflicto árabe-israelí

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Martin Luther King, Jr. ha sido uno de los activistas más recordados en el mundo, especialmente por su lucha pacífica por los derechos civiles de los afroamericanos en los Estados Unidos – en una época llena de hostilidades, conflictos bélicos y desafíos políticos. Fue invitado de honor en la convención anual de la Asamblea Rabínica en los Estados Unidos, la cual se llevó a cabo el 26 de marzo de 1968, para hablar sobre el conflicto árabe-israelí, entre otros temas. El Dr. Martin Luther King, Jr. fue entrevistado – 10 días antes de su asesinato y 9 meses después de la Guerra de los Seis Días – por el Rabino Everett Gendler, quien recolectó una serie de preguntas del público presente sobre distintos temas: la crisis del Medio Oriente, la política exterior e interior de los Estados Unidos, el antisemitismo en la comunidad afroamericana, entre otros tantos.

El análisis del Dr. King, Jr. es muy relevante en ese contexto, ya que surge después del conflicto bélico que se diera entre Israel y la coalición árabe (Egipto, Siria, Jordania e Irak) en Junio de 1967. La entrevista en dicha convención nos brinda la posición fijada por el Dr. Martin Luther King, Jr. con respecto al movimiento anti-fronteras de 1947, la etnicidad en el conflicto árabe-israelí y la forma de alcanzar la paz en el Medio Oriente.

En dicha ocasión, en relación al movimiento anti-Israel de la época y al supuesto antisemitismo despiadado en la comunidad afroamericana, el rabino le formuló una pregunta compleja que provino del público:

“¿Qué diría Usted, si estuviera hablando con un intelectual negro, un editor de una revista nacional y le dijera como me lo dijo a mí, que apoya a los árabes contra Israel, porque el color es importante en este mundo? En la opinión del editor, los árabes son orientales de color y los israelíes son europeos blancos. Usted diría que más de la mitad de la mayoría de los israelíes son judíos orientales con la misma pigmentación de los árabes o usted sugiere que un negro americano no debería decidir en razón del color. ¿Cuál sería la respuesta apropiada o efectiva para usted?”.

Sin antisemitismo

El Dr. Martin Luther Jr. aclaró en esa oportunidad que no había ningún tipo de antisemitismo en la comunidad afroamericana en el sentido histórico del antisemitismo. Sin embargo, ofreció unos ejemplos de conflictos aislados en la comunidad afroamericana del norte por relaciones arrendatario-arrendador, aclarando – asimismo – que ese tipo de conflictos eran inexistentes en el sur.

En ese sentido, cabe destacar que el sionismo se autodefine como un movimiento de liberación nacional en la diáspora. Una ideología política que nace a finales del siglo XIX, la cual anhelaba el derecho de autodeterminación del pueblo judío en la Palestina dominada por el Imperio Otomano y posteriormente por el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte. Dicho movimiento pretendía contrarrestar el creciente antisemitismo de la época con la creación de un Estado judío, es decir, el Estado de Israel. Sin embargo, el término sionismo ha sido utilizado como un término peyorativo, incluso equiparado desde su nacimiento con colonialismo y racismo pero en especial durante el contexto de la Guerra Fría a través de la Resolución 3379 de la Asamblea General de las Naciones Unidas. Dicha resolución fue posteriormente revocada con 111 votos a favor, 25 en contra y 13 abstenciones en 1991 por la Resolución 46/86 del mismo órgano internacional.

En relación a la crisis del Medio Oriente, el reverendo King, Jr. fue directo en cuanto al significado de la paz para los israelíes y los árabes:

“Hemos tenido varias respuestas concernientes a la crisis del Medio Oriente. La respuesta de algunos de los llamados jóvenes militantes no representa la posición de la amplia mayoría de los negros. Hay algunos que están consumidos por el color, y cualquier cosa sin color es condenada. No seguimos ese curso en la conferencia de Liderazgo Cristiano del Sur, y ciertamente la mayoría de las organizaciones en el movimiento de derechos civiles tampoco sigue ese curso. […] [L]o que es básico y necesario en el Medio Oriente es la paz. Paz para Israel significa seguridad y nosotros apoyamos con todo nuestra fuerza para proteger su derecho a existir, su integridad territorial. Veo a Israel y no me importa decirlo, como uno de los grandes baluartes de la democracia en el mundo, y un maravilloso ejemplo de lo que puede ser hecho, cómo una tierra desértica puede ser transformada en un oasis de hermandad y democracia. Paz para Israel significa seguridad y esa seguridad debe ser una realidad”.

De dicho análisis se pueden sacar algunas conclusiones. El Dr. Martin Luther King, Jr. reconoció abiertamente la necesidad de proteger el derecho de autodeterminación del pueblo judío. En otras palabras, el derecho de existir del Estado de Israel. También condenó la obsesión por el color de la piel de algunos militantes, no representativos, del movimiento afroamericano en el conflicto árabe-israelí.

Estado democrático

De igual manera, el popular activista por los derechos civiles describió a Israel – sin temor a ser criticado – como un Estado democrático. En ningún momento King, Jr. mencionó a Israel como potencia ocupadora, un Estado apartheid o colonizador, a pesar de que Israel controlaba por más de 9 meses Cisjordania, Jerusalén del Este, Los Altos del Golán, Gaza, Península de Sinaí (territorios previamente ocupados por Jordania y Egipto). Dichas omisiones sugieren que el líder político entendió la necesidad del Estado israelí de defender su derecho a existir, incluso por la vía bélica.

Por otro lado, cabe destacar que el Dr. King, Jr. no hizo mención de los palestinos sino los árabes, debido a que el término “palestino” no había sido ampliamente politizado en esa época. En la resolución 242 de las Naciones Unidas (1967), cuyo objetivo era fijar los lineamientos para alcanzar una paz justa y duradera en el Medio Oriente, tampoco fue utilizado el término “palestino”. El término “refugiado” fue utilizado en dicha resolución, pero sin distinguir nacionalidad o religión.

El líder afroamericano también compartió su opinión sobre el significado de la paz para los árabes y las causas que seguirán impidiendo una resolución del conflicto:

“[…] [P]az para los árabes significa el tipo de seguridad en otro nivel. Paz para los árabes significa el tipo de seguridad económica que ellos tan desesperadamente necesitan. Estas naciones, como ustedes las conocen, son parte del tercer mundo del hambre, enfermedad y analfabetismo. Pienso que mientras estas condiciones existan, habrá tensión. Habrá una necesidad infinita de buscar chivos expiatorios. Hay una necesidad de un Plan Marshall para el Medio Oriente, donde podamos levantar a aquellos quienes están en el fondo de la escalera económica y traerlos a la corriente principal de la seguridad económica.”

Ayuda económica

Dr. King, Jr. habló sobre la necesidad de algún proyecto parecido al Plan Marshall (el plan para la reconstrucción de Europa llevado a cabo después de la Segunda Guerra Mundial), específicamente para los árabes. Según un informe del Banco Mundial y otro del Servicio de Investigación del Congreso de Estados Unidos, titulado “Ayuda Foránea para los Palestinos”, se puede confirmar que los palestinos en Cisjordania y Gaza son claramente los mayores recipientes de ayuda internacional per cápita del mundo. Sin embargo, los recursos no han sido distribuidos justamente ni utilizados para crear una paz sostenible y duradera.

En ese sentido, para reconstruir Gaza – una vez más – se necesita la fiscalización real y efectiva de la comunidad internacional, sin excluir la presencia de las fuerzas moderadas palestinas (La Autoridad Palestina). Esto es necesario para sentar bases políticas, económicas y sociales, así como para también evitar no solo el rearme del Movimiento de Resistencia Islámico (Hamás) y otras organizaciones militantes, sino la radicalización de políticos israelíes – hechos que impiden el fin del círculo vicioso que ha acostumbrado a las partes, y a la comunidad internacional, a conformarse con ceses al fuego periódicos y no con una paz duradera.

Las causas estructurales del conflicto enunciadas por Martin Luther King, Jr. siguen presentes. Ambos pueblos siguen luchando por su autodeterminación. Ambos pueblos rechazan perder el rol de víctima. Sin embargo, aparte de las desigualdades económicas como causa estructural, el fanatismo político y religioso – de parte y parte – busca acentuar irresponsablemente los agravios históricos y étnicos, dificultando una eventual convivencia pacífica en esa zona bajo la figura de dos Estados independientes. En ese sentido, el fanatismo religioso de carácter transnacional eleva aún más el grado de complejidad del conflicto. El Estado Islámico (EI) busca ahora involucrarse en el conflicto árabe-israelí a la vez que recluta a jóvenes musulmanes en el Occidente, a través de publicaciones en inglés tales como Dabiq. A estas alturas, es evidente que el conflicto no es meramente territorial.

Lamentablemente, ambas partes están dinamitando la posibilidad de resolver el conflicto pacíficamente a través del marco legal existente para dos Estados independientes. Ahora incluso se habla de la posibilidad de crear un Estado Binacional, debido a la desconfianza del gobierno israelí de abandonar en un futuro territorios palestinos, previamente ocupados por razones de seguridad en 1967. El espacio aéreo israelí se vio afectado algunos días por misiles lanzados desde Gaza, ocasionando no solo muertes y pérdidas millonarias a un país que depende del turismo sino un intenso debate entre los fuerzas moderadas y radicales israelíes por los esfuerzos que se estaban haciendo para desocupar progresivamente Cisjordania y desmantelar algunos asentamientos. Las consecuencias de la retirada israelí de la Franja de Gaza en el 2005 sigue siendo la razón fundamental que dificulta una acción similar en Cisjordania. En otras palabras, 47 años después de la Guerra de los Seis Días y las mismas causas del conflicto persisten.

En resumen, la historia nos ha demostrado que las resoluciones de organismos internacionales o decisiones judiciales no han logrado la tan deseada paz en el Medio Oriente. No puede haber reconciliación sin reconocimiento. La comunidad internacional tiene que ejercer presión en puntos claves y sin ambigüedades (reconocimiento de Israel, reconocimiento de acuerdos pasados, rechazo a la violencia, rehabilitación posbélica de Gaza, facilitación del desarrollo económico de los palestinos, desmantelamiento y/o congelación de asentamientos israelíes, entre otros temas). De lo contrario, escucharemos peores noticias provenientes del medio oriente en un futuro no muy lejano.

friendshipcircle.org
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Artículo previamente publicado el 09 de septiembre de 2014 en El Clarín (Venezuela).

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1 Comentario

  1. Excelente exposición. Todo este asunto del medio oriente es la muestra perfecta de cómo se intenta (y se logra) distorsionar la historia y manipular la opinión pública con medias verdades.

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