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De Panfletonegro a Panfletorojo

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En Panfletonegro siempre hubo chavistas de todo tipo: rajados, de closet, declarados, enmascarados, hipócritas, de rodilla en tierra, boliburgueses y bohemios. La idea de la página nunca fue discriminar a nadie.

Por tanto, el fundador buscaba interlocutores de ambos bandos para plantear discusiones sobre diversos temas de la agenda política.

Luego Daniel convirtió su proyecto de internet en una página de publicación libre, en medio de las aguas tormentosas de la polarización venezolana.

A partir de entonces, hubo un punto de inflexión. Conocimos tres nuevas facetas del chavismo en red: la de espontáneos quienes gustan de compartir sus opiniones a través de la autopista de la información, la de militantes desatendidos en busca de ayuda y la de peligrosos burócratas de salón, pagados para esparcir propaganda en espacios alternativos como el nuestro.

Es así como el chavismo empieza a infiltrarse de lleno en Panfletonegro, pasando de la tímidas incursiones de antes a las sistemáticas intervenciones de hoy en día, donde suben post ingenuos , tumban contenidos, imponen matrices, elevan pulgares, planifican cacerías de brujas, espían y hackean.

Es un reflejo de la desesperación y de la compra colectiva de conciencias, a cargo de la regencia de Maduro.

El asunto tuvo un inicio tragicómico con la salida de un artículo irónico dedicado al Twitter del Comandante.

Cientos de oficialistas carenciados no entendieron el chiste, lo cual habla mal de los planes de alfabetización del estado, y decidieron tomar el foro por asalto para transformarlo en una extensión de Chavezcandanga. Era triste leer la cantidad de denuncias, exigencias y solicitudes de un pueblo necesitado de afecto, cuidado, seguridad y protección.

El asunto desnudaba el desastre del modelo asistencial y mesiánico del chavismo.
Por desgracia, el resto de las incursiones del PSUV en Panfleto no fueron tan interesantes.

De un tiempo para acá, nos vienen aburriendo con sus análisis hipócritas de la oposición, sus críticas abiertas al capitalismo, sus loas trasnochadas al marxismo cubano, sus reseñas prescindibles de los actos protocolares del Ministerio de Cultura, sus reflexiones cándidas a favor y en contra del político del momento.

Yo invito a los muchachos del PSUV, infiltrados en Panfleto, a elevar el discurso y a romper con las ataduras de su pensamiento único, binario, maniqueo y frívolo.
Dejen de copiar el formato de Pérez Pirela porque Panfleto no es “Cayendo y Corriendo”.

Yo los invito a recuperar el sentido del humor, pues a ustedes cuesta leerlos, entre líneas cargadas de horrores de ortografía, oraciones redundantes y clichés de comunicador tarifado.

Panfletonegro nunca les cerrará las puertas. Jamás limitará el derecho a la libertad de expresión de nadie. Aun así, no derrochen energía en vano. La cantidad no es sinónimo de calidad, menos en la red social.

Ustedes, sin ánimo de ofender, me recuerdan a los 50 Cent de Rusia, China e Irán, contratados para llenar la web de spam, de basura informativa funcional a la camarilla del poder, con el propósito de ejercer un control distópico y orwelliano sobre plataformas incómodas. Es parte de un esquema de censura y publicidad engañosa por otros medios.

Espero contar con ustedes en el foro para intercambiar posturas.

Soy optimista del futuro de Panfleto, al margen de lo dicho.

La conspiración tiene patas cortas.

Es momento de responderle a los lavadores de cerebro.

En pocas palabras, nos están trolleando.

Sería una lástima permitirles ganar y fundar una subsede de Aporrea.

Es una batalla desigual. Aunque perderán de plano.

A no bajar la guardia.

*Los créditos por el título del artículo le corresponden a Mirco Ferri. Agradezco a los demás miembros de la comunidad por haber inspirado la naturaleza del texto, durante una conversación privada.

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