Madame Vintage

Cuenta una leyenda urbana, que existía una mujer llamada Madame vintage, a las afuera de la ciudad de parís. Su carácter, era un poco fuerte, sus sentimientos un poco dispersos, su sonrisa, no era más que una careta mal puesta. Ya que nadie conoce, que se esconde detrás de su verdadero nombre.

El sol estaba cayendo, mientras madame vintage se preparaba para una larga noche. Estaba planeando, como quedar con sus amigas para poder conocer al muchacho latino, que se estaba quedando en la mansión de estelle. Muchos pensarán que, Madame vintage, estaba tramando como hacer para que él cayera en sus brazos. Pero no, ella tenía un objetivo mayor.

– Madame vintage: Hola, ¿cómo estás?

– Estelle: Hola, amiga. Yo muy bien, ¿y tú?

– Madame Vintage: Muy bien amiga. Aquí, sintiéndome sola.

– Estelle: ay amiga, no te sientas así, si quieres vienes a mi casa para hacer una pijamada

– Madame Vintage: me parece perfecto (Con voz de triunfadora)

– Estelle: déjame llamar a Gwen, Fabienne, François y Emmanuel.

– Madame vintage: está bien, no hay ningún problema, me avisas.

Minutos más tarde, estelle le confirma que todo va a la perfección. Qué se vaya alistando, que François la pasaba buscando.

A todas las reuniones que iba madame vintage, iba con unos guantes de seda, y una máscara que le tapaba gran parte de su rostro. Pero esta vez madame vintage, iba al natural, Sólo con un gran bolso de mano. Al montarse en el carro, François le preguntó sorprendido:

– François: y eso, ¿Por qué no traes tus guantes esta noche?

– Madame Vintage: porqué no, esta noche es una noche especial

Llegaron a la mansión de estelle, y se encontraron con gwen y fabienne, ya ellos estaban en el comedor a punto de cenar, cuando llegó una mujer con un rostro tal cual el de una muñeca de porcelana, una figura muy esbelta, que desembocaba en una cadera de avispa, unas piernas muy torneadas cubiertas con un vestido, que dejaba muy poco a la imaginación, su pelo, desentonaba con el pelo de cualquiera, el brillo era muy intenso, al igual que el de sus joyas. Madame Vintage, era aquella persona que resaltaba en cualquier grupo de la sociedad. No se sentía intimidada, cuando estaba envuelta en las miradas del público presente. Era como un celaje, tratando de escabullirse de esas miradas, que en el pasado, hacían que se sintiese inferior a los demás, hoy se sentía deseada por ellas.

– Madame Vintage: Hola, a los que no me conocen (refiriéndose al muchacho latino) mi nombre es “Marianne”

– Estelle: si, ella es mi nueva amiga. Claro, es amiga de François también

Guillermo extendió su mano, para agarrar a la de Marianne y así darle un beso de cortesía

– Guillermo: Hola Marianne, mi nombre es Guillermo

– Madame Vintage : Hola Guillermo, qué bonito nombre (sentándose con una sonrisa pícara)

– Gwen: Hola Marianne, mi nombre es Gwen

– Madame Vintage: Hola, a todos (Con un cierto desprecio)

– Todos se miraron las caras con cierto tono de sorpresa.

– Madame Vintage: ¿Empezamos a cenar?

– Estelle: no, estamos esperando a Emmanuel.

– Madame Vintage: y, ¿Él que se cree? El rey de algún país

– Estelle: él es el novio de Gwen y futuro cuñado de François

Suena el timbre, y entra un muchacho muy agraciado, de cabello amarillo, de ojos azules, y con un porte de modelo francés. Estaba enfundado en una chaqueta no muy formal, pero su sonrisa, destacaba más que la sonrisa de todos los presentes. Madame Vintage, sabía que lo conocía de alguna parte, pero no sabía de donde. Quizás lo conoció, en uno de esos desfiles de moda de los cuales había sido participe, pero su cara le era familiar de la infancia.

Al terminar la cena, estelle les dijo a los presentes, que fuesen a la terraza de la mansión, que quedaba en una loma, donde había un bar con bebidas y tentempiés. Además, había una piscina, que le servía a Madame Vintage como blanco, para su siguiente jugada. Madame Vintage, apartó a Emmanuel de los presentes, y como un policía tratando de indagar en el caso más tedioso de todos, empezó a realizar un interrogatorio.

– Madame Vintage: ¿Hola Emmanuel cómo estás?

– Emmanuel: Hola, yo estoy muy bien y, ¿Tú?

– Madame Vintage: yo muy bien. Oye mira, yo quisiera hacerte unas preguntas

– Emmanuel: ok, comienza.

– Madame Vintage ¿En que parte de Francia viviste de pequeño?

– Emmanuel: yo nací en Marsella, pero me críe en Lyon. Y, ¿tú?

– Madame Vintage: yo nací en parís, luego me críe en Marsella, pero cuando cumplí 29, me mudé a burdeos, para luego a mis 39 mudarme a Marsella otra vez.

– Emmanuel: Wow! Y, ¿Qué edad tienes?

– Madame Vintage: si no me equivoco, unos 42. (dibujando en su cara, una sonrisa pícara) a ver, otra pregunta. ¿Dónde estudiaste, cuando estabas en Marsella?

– Emmanuel: bueno, la primaria la estudié en una escuela para curas, en secundaria estudié en una escuela pública.

– Madame Vintage: y, ¿Cómo se llamaba?

– Emmanuel: se llamaba (Lycée montgrand)

– Madame Vintage: Oh, esa era mi misma secundaria. ¿Pertenecías al equipo de fútbol?

– Emmanuel: sí, qué memoria tienes. Aún no logro ubicarte.

Madame Vintage, logró hacer un croquis de su infancia y saber quien era Emmanuel, él era el chico que alguna vez había sido cómplice de el comportamiento bullying, que había marcado los pasos de la vida de Madame Vintage. Ella, había crecido yendo a psicólogos, para borrarse todos los traumas del pasado, que le agobiaban, y por fin, había salido a flote. Pero lo que nadie sabía, es que ella quería vengarse de aquellas personas que le habían hecho daño. Madame Vintage era de las personas calladas, que cuando empezaban a hablar los demás se iba como hacia otro mundo.

– Madame Vintage: tranquilo Emmanuel, no lograrás ubicarme, ya que me he hecho un gran cambio de look

– Emanuel: Wow, pero porqué no puedo reconocer a una mujer tan bella.

– Madame Vintage: ya te díje, si te muestro una foto no me reconocerías ahora. (parándose de su asiento hasta el tocador, con una cara sospechosa.)

Unos minutos más tarde, Gwen, la que iba a ser esposa de Emmanuel, se acerca, y tiene una discusión fuerte con él, causando un desagrado grande en el grupo. Para luego, gwen retirarse de la pijamada, varias horas después llega Madame Vintage, con una sonrisa de venganza.

– Estelle: amiga, ¿Dónde estabas?

– Madame Vintage: salí un rato al tocador, y me quedé viendo televisión.

– Estelle: tranquila, vente.

Así, Madame Vintage, se unió al grupo de conversación, hablando de sus logros, y de los sueños que tenía en mente, para este nuevo año. Emmanuel se había quedado preocupado por gwen, pero decidió llamar a su casa, a ver si estaba, y su mamá le dijo que sí, que si había llegado. Lo que su mamá no se había percatado, era que gwen, no se había bajado del carro. Emmanuel, intentó llamarla por teléfono, y le salía apagado. Entonces, Emmanuel se paró de su silla, para ir a buscar a gwen. Ya que él había sido el culpable de todo. Cuando Madame Vintage, lo persigue hasta el hall de la mansión, para pedirle que la llevara a su casa. A lo que el contestó que no había ningún problema. Antes de salir, Madame vintage, le ofreció el último trago a Emmanuel, ese trago fue, como el último suspiro de su vida, ya que después de salir de ahí, nadie supo más nada de él. Pues, madame vintage, sacó de su bolso negro un frasco de cianuro, para comenzar con su fechoría, para que cuando Emmanuel vaya manejando, el cianuro ingrese en su cuerpo, y se meta en su sangre, así causándole un paro respiratorio, que le ocasionará la muerte de inmediato. Pero eso no era todo, Madame vintage fue en busca del cuerpo de gwen, que había quedado asfixiado en su mismo carro, después de haberla dejado encerrada sin poder salir durante 4 horas.

François, en vista de que Madame vintage no había llegado, empieza a registrar su bolso negro en busca de un número telefónico y para su gran sorpresa, encontró un cuaderno lleno de sangre. Donde ella tenía las fotos de sus victimas, al seguir registrando el bolso, encontró sus famosos guantes de seda llenos de sangre, y su famosa máscara estaba cortada en pedazos. En un cuaderno negro, tenía recortes de sus más famosos asesinatos, en los cuales se encontraba, el del el alcalde de Marsella, en cual hace algunos meses, había desaparecido misteriosamente, y luego encontrado el cadáver descuartizado en su propia casa. Mientras tanto madame vintage, estaba entre una gran decisión, si descuartizar o no los cadáveres de los novios.

François no salía de su asombro, al seguir encontrando tantas cosas espeluznantes dentro del bolso de la que se hacía llamar “Marianne” al seguir registrando, encontró un cuchillo y muy asombrado, llamó a estelle

– François: Estelle, yo no quería hacer esto, pero ya que “Marianne” dejó su bolso, lo registré para buscar su número de teléfono y mira lo que encontré

– Estelle: nunca imaginé esto de ella, ella era muy enigmática sobre su vida. Pero nunca creí esto de ella.

– François: deberíamos llamar a la policía, esa mujer no puede andar por ahí

– Estelle: ok, empecemos a llamarla.

Madame Vintage, estaba descuartizando los cuerpos, mientras salió la mamá de gwen a buscar un vaso de agua. La mamá de gwen no podía creer que estaba pasando, Madame Vintage se paró corriendo y le enterró el cuchillo en yugular, causándole la muerte.

La policía llegó a la mansión de Estelle, recaudando las evidencias del bolso negro y llevándoselas a la oficina policial. Estelle, trató de llamar a Emmanuel para contarle lo sucedido, pero no le atendía el teléfono.

Madame vintage, se fue al aeropuerto para comprar un pasaje para salir lo más pronto posible, fuera de Marsella, pero el último vuelo, estaba a punto de despegar. Se montó en el avión y escapó de parís

La policía nunca pudo dar con el nombre verdadero de Madame Vintage, ya que el nombre de Marianne era inventado, esos guantes no eran los verdaderos, y el cuchillo, era robado.

Ahora, Madame Vintage, vive fuera de una ciudad desconocida. En la cual ha sacado adelante su carrera como diseñadora de modas, con otro nombre y con otro apellido inventado. Por supuesto, ella no ha podido olvidar, que tuvo un pasado turbio y fue asesina por 15 años de su vida. Y jamás olvidará la noche de la pijamada en la mansión de estelle.

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