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La Cadena de Tibisay

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No estoy de acuerdo con ir a la puerta de la casa de Tibisay a tocarle la cacerola. En nada resuelve la compleja situación del país.
Al contrario se la ponen bombita al gobierno para victimizarla por ser mujer.
No en balde, el sábado salió con su cara muy lavada para hablarnos de la nueva tendencia irreversible del CNE: una auditoría falsa donde el poder será legitimado a costa de la imagen de la oposición.
Un mes de un suspenso controlado cuyo desenlace es previsible, como el de una cadena de Nicolás y su nueva gestión de «calle», un vulgar eufemismo para tapar la negligencia burocrática, el miedo a delegar y la necesidad de purgar a las «manzanas podridas» de raíz.
Encima, ampliará el proyecto o el plan chavista de la campaña permanente, destinada a subirle los números al Presidente derrotado y a garantizarle la victoria en las próximas elecciones.
Todo subsidiado con dineros del estado. Un mango bajito, una papayita como la recibida por Cuba de manos del bigotón.
También cubrimos los gastos del presupuesto quebrado de los barbudos, a través de un sistema económico de ficción, improductivo.
Con su vestido rosado de árbitro imparcial y de mujer «moderna», Lucena le dice al mundo: «aprobado», mientras desmonta los argumentos de Capriles con un cinismo y un despligue de medios propios de Mario Silva.
Fue un especial femenino de «La Hojilla», transmitido a escala nacional. Después de haberlas ocultado por semanas, ahí vimos a las cajas del CNE limpias, pulcras, iluminadas y resguardadas en un galpón con aire acondicionado. Parecía una película de la Villa del Cine.
Solo faltaba la música épica de la orquesta Simón Bolívar.
La comiquita seguía con movimientos ensayados de la protagonista de la parodia, quien leía un guión de hierro, pulido en la Habana, forzando una sonrisa plástica e hipócrita.
Estilo profesora de preescolar enseñando un poquito de historia al pueblo ingenuo.
Manera de dulcificar la mala noticia para la ahora mayoría del país(subestimada).
En el relato de ella, las máquinas son perfectas, el proceso es irrefutable y la revisión se hace a regadañadientes para complacer a unos niños caprichosos. A una cuerda de equivocados. Carecemos de lógica y asidero moral para efectuar los respectivos reclamos. Además fuimos engañados por Henrique. De ello discurrió la bizarra intervención de Lucena en el horario de Súper Sábado Sensacional. Flaco homenaje a Joaquín Riviera, un verdadero mago del espectáculo capáz de convertir un revés en un triunfo. Por desgracia, los operadores psicológicos de Tibisay no tienen la experiencia, carecen de preparación y dejan muchos cabos sueltos.
Al concluir la alocución, me asaltaron varias preguntas sobre el teatro en cuestión. ¿Valió la pena la espera? ¿Qué cuadros participaron de la dirección y puesta en escena del show? ¿Cuántas repeticiones hizo la actriz de escaso vuelo? ¿No es una salida desesperada confiar tu credibilidad en semejante incosistencia audiovisual? Detrás de la fachada de tranquilidad y equilibrio, el asunto reveló la fragilidad mediática del desconcierto rojo rojito.
Tuve la ocasión de estudiar el psicoanálisis. Concluyo con una invitación del profesor Zizek. Lean el discurso en sentido contrario. Es la única forma de comprender el verdadero mensaje. Si al derecho es rectitud a pruebas de balas, al revés descubrimos la torpeza y la crisis de una rosca extraviada entre sus metidas de pata.
Al menos, ya hicieron tiempo para maquillar el fraude. Pero el barniz se cayó desde el mismo 14 de abril.
A marchar el primero de mayo. La lucha continúa.

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