Punto rojo

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Yo trabajo en una empresa del Estado, una de las más grandes. Un día en una reunión presidida por Haidé, una gerente nueva, nos tocó presentarnos a todos. Haidé dijo: “Yo soy Haidé y no tengo temor en decir que soy cuadro político de (un gobernador tal) y no puedo decir todas mis funciones porque gran parte de mi trabajo es estratégico y confidencial”.

Cuando me tocó a mi dije mi nombre que no era cuadro político de nadie y que día podía describir mi trabajo. A Haidé eso no le gustó. Ahora cuando me toca ir a reuniones con ella apenas término mi trabajo dulce y amablemente me pide que me vaya.

Anguelia trabaja con ella y ayer me invitó a un acto de campaña hecho con dinero público. Campaña normal en estos tiempos. En el punto rojo defienden los logros de la revolución y no se dan cuenta que quien vende los bambinos es un anciano que debería estar en su casa y no trabajando todavía para subsistir. Nosotrosno trabajamos trabajamos, estábamos ahí  haciendo campaña.

De repente llega mucha gente, como hormigas.  Trajeron azúcar. Esa que no se encuentra en ningún lado excepto en actos de campaña del gobierno, por lo visto.

Los que se alegran porque se venden alimentos baratos a los más pobres no se dan cuenta que también se ha creado un mecanismo de control social terrible y cruel: yo soy el único que te da comida, saca la cuenta de como te va a ir si te pones en mi contra.

Seguro que para el futuro este mecanismo será más estricto para mantener a la gente a raya.

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