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El Turno de Ingrid

Siempre he pensado que la privación  de libertad de una manera ilegal a una o más personas, es un acto criminal monstruoso. La víctima bruscamente pierde todo lo que hasta ese día conocía: es alejada de sus seres queridos, su rutina dependerá de sus captores, ya no habrá comidas a horarios regulares y no tendrá idea del lugar donde dormirá. Pierde de manera total el control de su vida. El miedo y la incertidumbre generan agitación, inquietud y claro está un sufrimiento solo capaz de entender la persona que viva ese infierno.

Unos cuantos meses atras, la popular conductora de televisión Oprah Winfrey, dedicó su programa a la ex candidata presidencial colombiana Ingrid Betancourt. Oprah orgullosamente llamo a Ingrid “La Madre Más Valiente del Mundo” .Sentada y con una expresión de tranquilidad en su rostro, Ingrid demostró tener total dominio del idioma ingles lo cual parecía seducir a su interlocutora y un público americano impresionado por tener frente a ellos a una de las rehenes más famosas del mundo,  frase que la presentadora también utilizo para referirse a su invitada estelar. “No hay Silencio que no Termine” así se titula el libro que Ingrid Betancourt está promocionando y en el cual relata su versión acerca del dolor, temor, degradación mental y física durante sus seis años de cautiverio a manos de la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, mejor conocidas como las FARC.  Obviamente se espera que el libro sea todo un éxito en ventas, y más aun cuando la misma Oprah con libro en mano, le hace semejante promoción. Lo que casi estoy seguro, es que con un 80 %  de rechazo por parte de sus compatriotas, muy probablemente en Colombia el libro se llene de polvo en las librerías. Hace menos de dos años nadie podría imaginar que algo así pasaría. Ingrid conmovió no solo a su natal Colombia sino a buena parte del mundo; creo que todos en algún momento durante esos seis años al menos una vez, deseamos su pronta liberación. Pero entonces ¿Qué Paso? ¿Cómo llego Ingrid a ser una mujer despreciada en su propio país  e inclusive fuera del mismo? He acá mi humilde opinión de lo sucedido. En primer lugar su reserva en agradecer de manera total y sincera al gobierno colombiano, esa gran operación militar que le devolvió su libertad. Luego casi de manera inmediata abandona Bogotá para instalarse en Francia. Siendo objetivo entiendo que ella haya buscado refugio y seguridad junto a su familia y que haya elegido distanciarse por un tiempo para poder encontrar la paz que tanto necesitaba en ese momento; pero luego lo inimaginable sucedió: Ingrid Betancourt pretendió exigir una indemnización millonaria de parte del Gobierno Colombiano por daños originados a causa del  secuestro, que ella misma propicio debido a su arrogancia e imprudencia. Su jefe de seguridad advirtió con detalles, lo precarias y peligrosas que eran las condiciones para viajar a San Vicente, localidad a la cual se dirigía junto a otras cinco personas entre ellas Clara Rojas amiga y Directora de Campaña.

Ingrid ha declaro que se siente muy dolida con el pueblo colombiano debido a la incomprensión que le han manifestado. Ella simplemente recalca su papel de víctima en esta situación, sin tomar en cuenta que  aun hay centenares de colombianos y extranjeros padeciendo los horrores de ser cautivos de las FARC. Esto no es todo, sus compañeros de cautiverio han dicho que la ex candidata era peor que los guardias e incluso el estadounidense Keith Stansell la cataloga como “El peor ser humano que ha conocido en su vida”. La misma Ingrid admitió sus defectos y errores y siguiendo  su actitud de mártir, ha instado a los demás a perdonarla ya que estaba asustada y confundida durante todo ese tiempo. ¿Acaso los demás secuestrados no estaban asustados y confundidos también? Ella sabía lo importante que era para las FARC tenerla allí con vida, ella sabía todo el apoyo por parte de Francia y más aun todo el despliegue mediático que su secuestro había generado, quizás por eso siempre mantuvo su actitud rebelde en la jungla colombiana y por eso la solidaridad nunca se hizo presente en ella durante los seis años que duro su secuestro; esto último confirmado por varios compañeros de cautiverio. Desde mi punto de vista la reconciliación entre ellos, suena difícil. Lo único claro y demostrado acá, es que las relaciones humanas son complejas. Las emociones se dan y se expresan de diferentes maneras en cada persona y en los momentos más intensos y dramáticos quizás logramos ver lo que se anida en las mentes de los demás. Lo que ocurrió en la selva colombiana durante esos seis años de cautiverio, solo Ingrid y sus antiguos compañeros lo saben a ciencia cierta; lo más sensato por parte de todos ellos, sería dedicarse a recuperar en la medida de lo posible, el tiempo perdido.

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