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El fin de la guerra en Colombia

El titular suena bonito. Pero mientras más leo los puntos del acuerdo, más inquietudes me surgen. ¿Cómo es que las FARC no se reconocen como victimarios? ¿Por qué el Estado debe pagarles reparaciones? ¿Quién se queda con el negocio del narcotráfico? ¿A cuenta de qué se les va a dar participación en el congreso y financiación como partido político sin que nadie les haya dado un voto?

Pero en verdad creo que los colombianos deberían hacerse una pregunta antes de votar que sí al acuerdo de paz: ¿Es realmente posible el desarme total de las FARC? Me cuesta creer que una banda armada que está lejos de ser un grupo homogéneo decida en pleno dejar el lucrativo negocio de las drogas. Como ya quedó demostrado con la muerte de Escobar ese es un negocio que no admite paralizaciones, esa rueda sigue y sigue. Algunos grupos de las FARC, los más cercanos a ese negocio, ya han asomado que no se desarmarán. Sin eso, todo lo demás pierde valor.

Las FARC con este acuerdo quedan efectivamente reivindicadas en su «lucha» que desde hace muchos años no es si no una excusa para seguir con el conflicto y así controlar el negocio de las drogas, el secuestro y la extorsión. Entonces cómo es posible que no cumplan un día de cárcel por esos crímenes de guerra y por el contrario hay que conformar una comisión de la verdad para determinar qué le debe el Estado a ellos.

Colombia hasta ahora se ha salvado del embate del Socialismo del Siglo XXI que la última década dominó buena parte de América Latina y que pareciera estarse desinflando. Entonces me parece un absurdo que en este momento se le de la oportunidad a una organización con lazos más que evidentes con el gobierno de los Castro en Cuba y con el chavismo venezolano. Sentarlos a la mesa para que participen de un sistema democrático en el cual no creen no es sino darles la oportunidad de acabar con ello desde dentro. El acuerdo de paz, para mí, tiene demasiado tufo al indulto a Chávez que le dio cabida en el sistema político y que terminó como todos estamos viendo. Con los antecedentes de las FARC, por ejemplo con las zonas de paz de Pastrana, no es descabellado pensar que se desarmarán en parte mientras otros siguen con el negocio del narcotráfico y seguir financiándose de esa forma pero ahora totalmente reivindicados con curules en el congreso y acceso a los medios de comunicación. Es darle las llaves de la casa al ladrón y esperar que nada pase.

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