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LO QUE PUEDAS CAMBIAR

Como venezolano resulta bastante complicado el encontrar la luz al final del túnel, cuando observas a todos los que te rodean ser afectados de alguna u otra manera por la crisis, se torna difícil mantener una actitud positiva ante las situaciones de adversidad. Simples acciones como leer diariamente la prensa nacional, e incluso internacional pueden generarnos ansiedad y colocar en nuestra mente pensamientos cliché como: “nuestra sociedad está muy jodida” o “el ser humano se llevará a su propia destrucción”. Fue hace unas semanas (mientras veía una película) que me topé con la siguiente frase:

“Señor, concédeme serenidad para aceptar todo aquello que no puedo cambiar, fortaleza para cambiar lo que soy capaz de cambiar y sabiduría para entender la diferencia.”

Al investigar su origen, encuentro que corresponde al inicio de un texto llamado: “La Oración de la Serenidad” escrito por el teólogo Reinhold Niebuhr. Siendo yo ateo, elimino de forma casi inmediata su mensaje religioso para aferrarme a la reflexión principal: como individuos debemos dedicarnos a modificar aquellas cosas del entorno que estén a nuestro alcance y aprender a vivir con aquellas que no. Es solo en este punto, en el que cada sujeto podrá, de alguna manera, forjar su propio camino y entender que uno de los pasos para alcanzar la felicidad consiste en establecer la diferencia entre las situaciones en las que podemos generar algún tipo de impacto, y las que no. Como individuo no puedo eliminar la inflación, no puedo evitar que Donald Trump gane popularidad entre los votantes norteamericanos, no puedo disminuir los índices de criminalidad, no puedo desmantelar a ISIS y ciertamente no puedo eliminar el chavismo de la faz de la Tierra. Sin embargo, sí puedo actuar como agente de cambio ante aquellos que me rodean y puedo formarme con el objetivo de no cometer errores de generaciones pasadas; es entonces cuando te das cuenta que el mundo se cambia una acción a la vez.

No todo son malas noticias, al hacer un recorrido por la historia es muy fácil identificar cómo el capitalismo entra en crisis de forma cíclica, y cómo a su vez, las sociedades han logrado renacer de ella. A partir de ello podemos generar dos conclusiones. La primera es que la crisis de una sociedad resulta ser pasajera y la segunda (no tan reconfortante) es que siempre reaparecerán en algún momento. Recae en nosotros, como generación de relevo, el aprovechar la crisis para reinventarnos y tomar las oportunidades que se presentan (en forma de necesidades o carencias) para emprender en distintas áreas;por último, es necesario aplicar acciones de prevención que nos permitan adelantarnos a las crisis del futuro ¿A qué me refiero con esto último? El impacto de la crisis que en la actualidad viven los venezolanos pudo haberse disminuido, en gran parte, si la generación de nuestros progenitores hubiera establecido políticas de prevención en distintas áreas.

Imagina por un momento la siguiente situación: estás en tu casa preparándote para ver un capítulo de tu serie favorita, tomas el control remoto y de inmediato das cuenta que se ha quedado sin baterías. El accionar del venezolano promedio en dicha situación y con la desesperación de no perderse el programa, sería  buscaría cualquier otro aparato electrónico que utilice el mismo tipo de baterías para removérselas. En cambio, un sujeto preventivo se levantaría de su sofá, se dirigiría a su mesa de noche y buscaría ese par de baterías que compró hace unas semanas en el supermercado. Entonces, es necesario adoptar este tipo de comportamiento si se busca progreso en materia de planificación, y nuestra generación debe comenzar a implementarla.

En definitiva, cambia lo que puedas cambiar, acepta lo que no y… vive.

Joseph Gallardo

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