UNA LUCHA POR LA RAZÓN Por Alfonso Carril

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Cada ser humano tiene en su vida prioridades, asuntos y problemas que van determinando desde en que ha de ocuparse hasta su personalidad, la cual incluye desde la formación de criterios, pasando por el ejercicio de la reflexión para determinar lo correcto y lo incorrecto hasta llegar a la toma de decisiones.
Yo creo además, que esas prioridades, asuntos y problemas van cambiando con el tiempo debido a las circunstancias de vida de cada persona en particular, por lo que, vale decir que lo que para una persona es un “problema” para otra puede ser percibida como una “tontería” y lo que para una misma persona hoy un asunto representa un problema mañana podría representar una tontería o viceversa, sin embargo, como ya dijimos, cada persona tiene sus circunstancias de vida, con lo que, quizá nunca podremos comprender del todo la situación de los demás, incluso habiendo vivido o habiendo estado en situaciones similares, pues el solo hecho de que ocupemos un irrepetible espacio físico en el universo, hace que las experiencias que vivimos sean únicas, si creyésemos en la existencia de las celdas de espacio-tiempo, que son como unas mallas de cuadrados milimétricos en otra dimensión no visibles al ojo humano y que se encuentran en cualquier espacio conocido o desconocido incluyendo la nada y que solamente pueden ser ocupadas por un ente único a la vez, esto quiere decir, apoyándome en el siguiente ejemplo: que ahora y aquí mismo, cada uno de nosotros ocupa un espacio distinto en esta habitación, en el universo, en el cosmos, en el espacio, en la galaxia, esto hace en principio que todos y cada uno de nosotros tengamos una visión (entendida como visibilidad o perspectiva visual) diferente tanto de los demás ocupantes o presentes en la habitación como del resto de las cosas que hay en ella, y esto ya viene a significar una circunstancia distinta de vida (quizá mínima, imperceptible, menospreciable o considerada como tonta o absurda), sumado a ello, en ese espacio físico en el que estamos nos encontramos ocupando una celda de espacio-tiempo, en la que de manera individual (cada uno de nosotros en su espacio aquí y ahora) va experimentando y quemando de forma distinta y única esas celdas y así va sucediendo para todos y cada uno de los aspectos de nuestra vida y nuestra existencia, lo que finalmente da como resultado que cada persona viva y experimente de manera intransferible a lo largo de su vida humana experiencias tan únicas e irrepetibles que para entender del todo como fueron tendríamos que ser esa persona; muchas veces la monotonía y la rutina nos hace percibir o pensar que hacemos lo mismo todos los días, pero en realidad cada segundo de nuestras vidas es distinto a cualquier otro y es además irrepetible.
Con todo esto, pretendo que abramos nuestras mentes en un experimento imaginativo para darnos cuenta de cuan complejo resulta llegar a saber y entender con precisión lo que piensan y sienten los demás, a veces podemos hacer un ejercicio de empatía con el que simulamos ponernos en el lugar del otro para entenderlo y nos atrevemos a decir cosas como “no hace falta vivirlo para saberlo” pero nos hayamos con la sorpresa casi siempre de que si nos hacía falta, con lo que probablemente concluimos que en apariencia podemos ser muy parecidos pero en esencia en realidad somos muy distintos; también pretendo acercarme a lo que conocemos como “la razón” dentro del aspecto humano, porque me he dado cuenta en algún punto de todo un proceso de mala convivencia, disputas, reuniones, conversaciones y acuerdos que he vivido, que de lo que se trata desde el principio todo proceso de confrontación y controversia, es de una búsqueda permanente para el encuentro de elementos que nos hagan dilucidar y conseguir una repuesta a la pregunta de ¿Quién tiene la razón? Pero esperando en todo caso que esos elementos apunten a que somos nosotros quien la ha de tener.
Pero responder esa pregunta en la mayoría de los casos resulta bastante difícil de resolver, puesto que, cada persona desde su perspectiva única creerá estar asistido por la razón e incluso en ocasiones después de mucho analizar, discutir, argumentar y comprobar que la razón, tanto en aspectos puntuales como en aspectos generales, pudiese estar orientada a asistir a alguien que no seamos nosotros, nos cuesta aceptar que nosotros podemos estar equivocados, pero eso, es parte de naturaleza humana, debido a que el hecho de tener la razón está ligado a nuestras convicciones, creencias, criterios, argumentos e incluso a nuestra filosofía de vida, y he allí la importancia de no estar equivocados, pero a veces, todos esos aspectos de nuestro pensar deben ir a revisión, y cuando revisamos puede surgir la duda y la mayoría de las veces que dudamos se activan las neuronas y las neuronas al activarse están en un constante proceso de encontrarse con la verdad y la razón, de bueno nos encontramos que unas neuronas activas son unas neuronas vivas, sanas, más fuertes, más capaces, al final de todo, llegamos a encontrar que nadie mejor que nosotros mismo para saber y tener conciencia de las cosas en que tenemos mayores probabilidades y posibilidades de tener o no tener la razón, y esa, es nuestra lucha por la razón…

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