Lucifer en el diván III

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Corría la tarde de un día cualquiera en la ciudad, cuando el psiquiatra más importante del mundo se encontraba con su paciente más famoso, justo aquel que lo llevó de ser un médico renombrado en una ciudad a ser la estrella de la psiquiatría: Lucifer.

Pero esa tarde Lucifer no se encontraría con su psiquiatra para hablar de sus problemas, esta vez Satanás venía con un negocio realmente atractivo.

  • Lo veo muy bien Lucifer, se ve… animado, lleno de entusiasmo – dijo el médico- Ahora, cuénteme por qué quería que nos viéramos hoy.
  • Doctor –inquirió Satanás- ¿No está cansado de los horarios, trabajar todos los días sin descanso, luchar día a día por el sustento? ¿No le gustaría conocer un negocio de redes que le va a dar ese estilo de vida que siempre ha soñado?
  • Claro, claro… a quién no… Pero, Lucifer, mire, yo no soy amigo de esos negocios en redes…
  • Pero es que este no es cualquier negocio – Interrumpió Lucifer con una gran sonrisa.  Este es un negocio donde todos pueden participar y muy pocos sabrán realmente para quién trabajan.  Usted lo único que tiene que hacer es traerme almas y para eso…
  • Ya va Satán –lo cortó el médico- Yo soy un psiquiatra serio y no quiero que la gente se deteriore mentalmente y empujarlos a… ¿qué se yo … Eso no es lo mío.
  • Mi querido amigo… ¡Mi ingenuo amigo! Usted no tiene que hacer nada de eso.  Nosotros lo que queremos es que haya cada vez menos gente conociendo la palabra de Dios, y nombro a la competencia porque hay que decir las cosas por su nombre.  Yo quiero quitarle unas cuantas almitas, eso es todo.
  • ¿Y qué tengo que ver yo con eso? – respondió el psiquiatra confundido
  • ¡Ah! Ya le voy a contar.  Yo he visto un muchacho flaquito que va a su consulta los miércoles en la tarde, que tiene pinta como de mariquito, medio afeminado… ¿sabe cuál es?
  • Sí, creo que sí.
  • Aquí entra el trabajo de su red. Si su secretaria, por ejemplo, o alguna de sus pacientes de la sala de espera le dice al muchacho que los homosexuales van al infierno y le lee unos pasajes de la Biblia… ¿hmmmm? ¿me sigue?  -pregunta Satán con mirada inquisidora
  • No… para nada –responde el médico cada vez más confundido
  • Voy desde atrás. Mi trabajo es acusar al hombre delante de Dios.  Mi misión es que el hombre se sienta tan culpable, tan miserable, que nunca se sienta digno de recibir el perdón de Dios.  Si la gente empieza a conocer la verdad de la palabra de Dios, se me cae el negocio.
    Si usted vende herbalife lo último que quiere es que la gente entienda que si come bien va a vivir bien ¿verdad?  Usted tiene que convencerlos que nunca van a comer suficiente zanahoria y lechugas para vivir bien ¿verdad?  Usted va a querer apartar a la gente de la espinaca, de los tomates… ¡Eso es lo que vamos a hacer aquí!  Pero a nivel espiritual.
    Tenemos varios paquetes de inicio –continuó Lucifer sacando varias carpetas-  Nuestros planes incluyen propuestas para toda clase de personas.  Usted no va a ganar por cada alma que aleje de Dios, usted va a construir una red y va a ganar sobre lo que produzca su red.  Que la gente o se aleje de Dios o, si quieren salvarse y todo eso, va a tener que ir a los socios de su red.Sigo con el ejemplo del mariquito… si ese muchacho es gay y escucha a alguien diciendo que los gays van al infierno, por nada del mundo va a ir a una iglesia seria.  Para él, la biblia va a ser un libro prohibido, porque va a creer que en ese libro está la prueba de que lo condenan.
  • ¿Y si, por casualidad, es de estos tipos que escuchan todo y le piden a mi secretaria que le hable más? – preguntó el psiquiatra.- Porque ella es un poco… corta de ideas.
  • ¡No se preocupe por eso! Esta es una compañía seria y nos hemos propuesto buscar gente que sea capaz de responder ante cualquier crisis. Para eso tenemos iglesias, calificadas y certificadas con mi sello, donde todos mis fieles están siempre dispuestos a acusar, señalar, criticar y juzgar a todo el mundo.
  • ¿Y eso de verdad pasa?
  • ¡Todo el tiempo! Mire doctor, no hay nadie que compre mejor mi producto que los cristianos… no lo de verdad, yo hablo de los pendejos que con un masajito de ego, unas frases bien aprendidas, un grupito de amigos que lo secunden en cada pendejada, me sirven de maravilla ¡y ellos no saben que trabajan para mí! Hahahahahahahaha – Decía Satanás mientras se carcajeaba.
  • Pero entonces ¿criticando a los demás le hago el trabajo a usted?
  • No, no… no, no, no –Respondió Lucifer incorporándose a la silla- A mí me sirven los que critican en el nombre de Dios, los que juzgan y acusan en el nombre de Dios.  Por eso desarrollamos el paquete Premium, que incluye: La Ley, Levítico, Deuteronomio y algunas frases bien seleccionadas de las epístolas de Pablo.
  • ¿Y eso por qué?
  • ¿Por qué? ¿por qué qué? – Preguntó Lucifer confundido
  • ¿Por qué tiene que estar todo esto mezclado con Dios y la biblia?
  • Doctor, me decepciona… ¿usted sabe lo enfermos que pueden llegar a estar estos tipos que se creen que ya lograron la salvación porque están en una u otra iglesia? ¡Ahhhh! ¡La arrogancia, mi pecado favorito!  ¡Y cuando la arrogancia es espiritual…!  ¡Éxtasis!
    Hay unas señoras que están haciendo mucha plata, realmente mucha plata alejando a las jóvenes de la iglesia.  Son unas señoras, católicas acérrimas, de las que rezan rosario dos veces al día y siempre están juzgando cómo van vestidas las demás mujeres a la iglesia.  Antes de comenzar el rosario, oran para que las niñas no se vistan como mujeres de la calle y bailen como prostitutas, Hahahahahahahaha… Y tienen un grupo de facebook de la iglesia y despellejan a todo el mundo.  Los que piensan diferente acaban por irse.  ¡Y yo gano!
    El negocio es bueno doctor, el negocio va bien, se majea solito.  Usted le ofrece a alguien que lo va a curar de la homosexualidad y ese personaje que antes era gay, lo mete en la red del negocio y ese va y aleja a sus antiguos amigos de la palabra de Dios y todos ganamos.
  • Satanás, mire… yo debo ser honesto con usted, la verdad es que este negocio no me gusta. Sí, se ve lucrativo, pero me parece terrible.  La gente cree que trabaja para Dios y en realidad trabaja para usted…
  • Ajá – asintió Lucifer – Este es un negocio serio y honesto. Si de verdad la gente quisiera conocer la palabra de Dios, ahí está.  Nosotros la damos a la gente lo que la gente quiere, fórmulas mágicas y cariñito al ego.  Si la gente entiende que cuando de verdad, pero de verdad reciben a Jesús, poco a poco van cambiando sin necesidad de que otro le señale que tiene que cambiar… se me acaba mi reinado y me jodo.
  • ¿Por qué me dice esto a mí? Yo no quiero participar… ¿Usted no le da miedo que yo le cuente a la gente de su plan?
  • Hahahahahahaha ¡Mi ingenuo amigo! Doctor, usted es demasiado inteligente y nadie le va a creer.  Para esos casos desarrollamos el plan Rechazo.  Usted es psiquiatra, usted sabe que la gente necesita pertenecer a un grupo y cuando la gente es rechazada tiene dos opciones: se une a la opinión general o se va.  Y ya tenemos a la gente bien domada, tú les dice “Mateo 11:25” y haces que la gente se sienta culpable por estar pensando mucho.
  • ¿Qué dice en Mateo… eso que dijo? –preguntó el psiquiatra
  • “Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y de los entendidos, y las revelaste a los niños.” Cuando la gente no conoce la palabra, tú agarras unos versículos de donde quieras y puedes defender cualquier postura.
  • ¿Por qué me dice esto a mí?
  • Porque si me delatas, nadie te va a creer.
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