Las cadenas del verbo

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Qué difícil es subsistir con una palabra entre manos, con algo que decir de anticipado, un borrador en los labios. Pararse frente al colectivo con una solución verbal que se ajuste a sus necesidades. El sonido muere para ser revivido y acumularse constantemente en un juego viciado, mecánico, reiterativo, y extenuante en bloques de relleno. Cuando quieres reencontrar el silencio, este se escapa con violencia. Se alimenta de los intercambios, entre mensaje y mensaje; palabras no dichas, piezas de desecho. El habla es un dictado permanente en el que nos quedamos rezagados. Conozco muchas palabras,  sin embargo ninguna me pertenece. La incontinencia del sonido es la prisión mas subestimada.

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