panfletonegro

El peligro de sumergirse en el caos

The Walking Dead, Ensayo sobre la ceguera u obras similares nos plantean los cambios drásticos que sufren las personas cuando los sistemas colapsan y nos sumergimos en un gran caos. Generalmente, este colapso se debe a un evento que altera considerablemente el día a día y  las reglas sociales pasan a un segundo plano, pues la sobrevivencia se ve amenazada y desde la necesidad de sobrevivir es que empieza a formarse los nuevos vínculos individuales y sociales. Las leyes, la moral y la ética pasan a un segundo plano y todo se resume a la ley del más fuerte, una suerte de selección natural.

Antes de estallar la última ola de protestas, ya en Venezuela estábamos viviendo cada día más en un estado caótico, intolerable y agresivo. La inseguridad y la impunidad que vivimos hacia que cada día más personas consideraran abiertamente la necesidad de acabar con los malandros con sus propias manos. Esto es una muestra de que el sistema, por lo menos en cuanto a percepción de seguridad, colapso, pues los ciudadanos no creen que el gobierno este enfrentando el problema.

En las historias que les comentaba antes, siempre existe un personaje, o grupo de ellos, que intenta que sus acciones estén en consonancia con la forma que se comportaría en una situación normal, o sea tratan de mantenerse “civilizados” frente al caos, mientras otro grupo de personajes se sumergen en el momento y actúan de forma, digamos, más instintiva, más salvaje si se quiere.

En las protestas vemos que existen estos dos grupos, los que protestan pacíficamente, volantean o hacen pancartas y los que lo hace por medio de barricadas, cauchos quemados y lanzando piedras. El camino visceral está haciendo un favor al gobierno, pues permite mantener un discurso, ayuda a movilizar a los más extremistas de su bando en la defensa de su “revolución” y logra captar nuevos extremistas a su causa, al tiempo que debilita la aceptación de la protestas por gran parte de la población. Mientras el camino de la razón abre nuevos nexos entre distintos grupos sociales, desarticula el discurso del gobierno y lo coloca en una situación delicada en cuanto a su propia gente, al mismo tiempo que puede generar propuestas de medidas a tomar para enfrentar esta crisis.

El gobierno abrió la posibilidad de una guerra civil al descubierto, Maduro llamo a los colectivos y pueblo que esta con él a enfrentar a los que protesten, “candelita que se prenda, candelita que apagan”, lo que es ceder responsabilidades de los cuerpos de seguridad del estado a los ciudadanos, un hecho más grave de lo que puede parecer a simple vista y digno de un artículo propio. La protesta violenta ha contribuido a llegar a este punto, a justificarlo frente a los suyos, a no hacerlo parecer una idea loca.

Quizás la vía violenta sea la más rápida, pero también es la más costosa. Hay muchas personas en ambos lados que buscan esta vía, son los extremistas de cada bando, ellos se verán beneficiados políticamente, pues son los representantes de dichas posturas. Mientras tanto, en las calles vemos lo que es sumergirse en el caos, vemos como las mismas se bañan con sangre todos los días y nadie sabe en qué va a parar todo esto. Los responsables políticos están bien tranquilos mientras el pueblo muere.

Quiero dejar unas preguntas abiertas: ¿Cuál es el objetivo? ¿Salir de Maduro? ¿A qué precio? ¿Y luego qué? ¿Otro mesías? Hace falta que nos paremos a pensar en el camino que estamos transitando y si las acciones que estamos tomando ayudan a cambiarlo o si por el contrario nos llevan más rápido por él. Al final, creo que, el problema de Venezuela es Un conflicto social y necesita una solución social.

O generamos soluciones o nos quedamos en las mismas…

Haikel Mustafá

Generacion del 14

@Haikel

Haikel43@gmail.com

Salir de la versión móvil