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Finlandia es Caraotas con Arroz

Respuesta a un malcriado político, viene de acá.

Lo que saca roncha del artículo es esta afirmación, por lo visto:
” Hoy en día es el asiento de las culturas más pacíficas, educadas, igualitarias y sanas que jamás ha conocido la historia humana.”

Mijo, si le pica, rásquese hasta que le salga sangre. Eso es una afirmación factual, no una opinión. Si no está de acuerdo, ni siquiera tiene que inventarse que pongo a Amanecer Dorado como ejemplo, que adoro a los falangistas o que digo que los escandinavos tienen mayor inteligencia innata. Simplemente encuéntreme un país o cultura histórica que:

*Tenga mejor salud (medida como expectativa de vida, mortalidad infantil y tasa de enfermedades infecciosas)
*Sea más pacífica (medido como asesinatos por 100K habitantes)
*Sea más igualitaria (medido por coeficiente Gini, acceso a la educación)
*Sea más educada (Tasa de alfabetismo, desempeño en PISA, años de escolaridad)

Y dejé de lado la prosperidad y la competitividad. Las sociedades del Norte de Europa han sido certificadas por gente tan derechosa como Forbes como extremadamente eficientes y competitivas, lo que mata el argumento de que la igualdad y una buena red de seguridad social eliminan la competitividad.

Y ya. Refute eso y no le hará falta inventarse mentiras ni quedar en ridículo con su ignorancia mientras se ve como se le sale espuma por la boca por la arrechera.

Finlandia es caraotas con arroz. Me explico. Cuando uno tiene 2 o 3 días sin comer nada, hasta un pedazo de pan con mantequilla es un buen bocado. Un buen arroz con caraotas es todo un manjar. Por supuesto, si se pudiera comer pernil, pan de jamón, champaña y carpaccio de salmón, mejor que mejor. Pero el arroz con caraota basta, y es mucho más realista y accesible.

Finlandia, Dinamarca, etc deberían ser eso para nosotros: El mínimo satisfactorio. Porque han mostrado que todo eso que nombré atras son posible sin tener un estado metiche y totalitario que te da nalgadas (Singapur) o te fusila (Cuba) si no eres el ciudadano que se espera, porque tienes un estado que no te impide pensar y medios de comunicación que educan y fomentan el debate, no Pérez Pirela diciendo zoquetadas mientras nos roban, matan y violan y el hospital al que vamos a parar es una mierda. La libertad relativa y la prosperidad, salud educación e igualdad de oportunidades no son excluyentes.

Sí, por supuesto, a mi me encantaría una sociedad sin estado, autosuficiente y solidaria, una comuna de comunas, un kibbutz fractal a nivel global… y también me hubiese gustado un carpaccio de salmón, pernil, pan de jamón y ginger ale para bajarlo, cuando estaba pasando hambre en la universidad. No sé si mis visiones de una sociedad ideal son posibles, eso puede esperar. No tengo que imaginarme nada, no debo ponerme a planificar la Gran Revolución, porque lo que funciona ya existe, y mi concepto de funciona es bien simple: Necesidades básicas cubiertas, excelente educación y un estado que no te joda mucho. Ya. Por supuesto, ningún país es perfecto, pero no por ello nos vamos a poner a esperar que venga el próximo iluminado a proponernos la Revolución Definitiva (¿a costo de cuantas vidas?). Ya me cansé de escuchar de revoluciones y de ver a otros limpiando sangre, cuando esta gente sin disparar un tiro consiguió lo que no han podido conseguir tantas revoluciones.

Lo que nos pides políticamente, V, es que como el arroz se quemó un poquito, o quedó pelotúo, o le falta sal, o las caraotas no tienen orégano, le demos un coñazo a la mesa, tiremos el plato al piso y armemos un berrinche hasta que nos traigan escargot, langosta a la thermidor, veuve cliquot, gelatto florentino y kopi luwak para el café. Esa es tu posición política puesta en una analogía fácil de entender.

Sorry, man, yo tengo hambre. Me como ese plato hasta si las caraotas están duras. Después cocinaré algo más, pero por ahora basta. Me encantan los kibbutz, las cooperativas de Emilia Romagna y la sociedad horizontal, y tal. Pero priorizo llegar a un estado estilo escandinavo y ese día ya podremos ver a donde carrizo vamos y cómo nos emancipamos del estado.

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