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El poder y sus demonios

En el post anterior Con educación seremos felices y comeremos perdices surgió un debate bien interesante de si los científicos tendrían o no la responsabilidad de los desastres que se han cometido en el mundo a lo largo de la historia de la humanidad, en al menos los últimos cien años. Aparentemente la conclusión que sobresalió es que no fueron los científicos sino los políticos los responsables de todos los desmanes.

El poder absoluto corrompe absolutamente

La frase completa, adjudicada a John Emerich Edward Dalkberg Acton, conocida como dictum de Acton, que afirma que el poder tiende a corromper y el poder absoluto corrompe absolutamente (Power tends to corrupt, and absolute power corrupts absolutely), «los grandes hombres son casi siempre hombres malos, incluso cuando ejercen influencia y no autoridad».

Según lo anterior da a entender que si a cualquier persona se le da poder para gobernar sobre otros, esta persona inevitablemente utilizará dicho poder para satisfacer sus deseos. Para algunos es de la naturaleza humana ser opresor una vez que tiene algún poder, y por tanto sería de ilusos pretender crear un «nuevo hombre».

Quien ha sido oprimido al tener poder se convierte en opresor

Esta es otra de las teorías del poder, basta que alguien que haya sido oprimido obtenga un poder para que indefectiblemente se convierta en opresor.

Un artículo publicado en Muy interesante asegura que «la gente con bajo estatus que ocupa puestos de mucho poder tiende a degradar a los demás». Quizá el ejemplo más palpable es en los cuarteles militares, el soldado raso es humillado por sus superiores, pero basta que obtenga un rango superior para que humille a sus subalternos.


El mundo podría estar en tus manos

Según la historia de la serie de animé japonesa Mazinger Z, el profesor Jūzō Kabuto descubre en la isla de Rodas, junto al científico Dr. Hell, restos de unos gigantescos autómatas milenarios, enterrados bajo las ruinas de los que parece haber sido el enclave de una antigua civilización Micénica del mar Egeo. Luego el Dr. Hell reúne a todos los científicos y les presenta a los ciclópeos robots restaurados. Con ellos anuncia su intención de postrar al mundo a sus pies y pide la lealtad de todos los presentes. Los científicos se niegan, y el Dr. Hell con un bastón de mando despierta a los robots y éstos comienzan a masacrar a los presentes. Tan solo el profesor Jūzō Kabuto consiguió escapar de la masacre huyendo en una lancha, refugiándose en Japón para luego crear al robot Mazinger Z.

«Con Mazinger te puedes convertir en un dios o en un demonio…» le advirtió el profesor Kabuto a Koji Kabuto, su nieto, quien manejaría a Mazinger Z.

Según esta historia de ficción, tanto el profesor Kabuto como el Dr. Hell eran científicos, sólo que uno decidió irse por el «bien» y el otro por el «mal», mas fue el poder que tenía el segundo sobre los robots lo que lo movió a decidirse sobre el mal. Koji Kabuto, protagonista de la serie, decidió usar el robot para el bien, a pesar que tenía el poder de dominar al mundo.

Desde luego es una serie de ficción, quizá eso nunca llegaría a pasar, lo más probable, según lo dicho anteriormente, Koji Kabuto, hubiera conquistado al mundo junto al Dr. Hell.

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