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Frozen:Terror Bajo Cero


Guión predecible,malos actores,situación de crisis estirada al límite sin necesidad,falencias narrativas y superficialidad en el tratamiento.En Venezuela le llaman «el famoso caso del corto largo».A veces funciona.En otras no.»Buried» sería un ejemplo del primer lote.»Frozen» condensa lo peor del segundo grupo,junto con títulos fallidos como la reciente «La Reunión del Diablo»,donde el terror alternativo esconde el sermón clásico de la cruzada conservadora en contra de la generación de relevo.
Así pues,el cine le declara la guerra a los «teenagers» de la fauna americana,siempre dibujados con el trazo grueso de las caricaturas aleccionadoras de antaño.
El look de telefilm barato colma la paciencia del respetable y lo pone a suspirar por los viejos tiempos perdidos del género,cuando John Carpenter dominaba la escena de la pesadilla audiovisual,bajo cero.Recuerden su estupenda versión de «The Thing» en el ártico o los metafísicos vientos fríos de «La Niebla».
Por defecto,la moraleja de «Frozen» culpa a la juventud por cometer imprudencias,fumar y sobornar a los burócratas gordos de la estación de invierno.Reposeros,flojos y corruptos de la clase obrera según el enfoque reductor del encargado de la batuta.Homero Simpson y sus amigos al mando de la compañía.
Por tanto,los personajes principales son canallas,unidimensionales y estereotipados.Hablan tonterías,pelean por nimiedades,rememoran frivolidades(un perrito) y toman decisiones absurdas a la ligera.
Pocas veces un realizador subestimó y odió tanto a sus protagonistas.Enseñanza colectiva para el futuro:aprendan a querer a sus alter egos,del papel a la pantalla.
En efecto,el director los castiga y los condena a morir en la silla(eléctrica)de un funicular para practicantes de la especialidad del snowboarding y el sky.
Tres suben y solo se salva el menos idiota.Por fortuna es mujer pero tampoco convence el mensaje de redención feminista,medio hipócrita.La zarandean por una hora para después liberarla gracias al descubrimiento de la vida salvaje.No pierdan su tiempo con ella.Es la típica historia de sacrificio y emancipación a lo «Titanic».
Por último,el subtexto guarda correspondencia con el libreto de «127 Horas»,amén de su calvario con resurrección a la vista del tercer acto.La única diferencia entre ambas es el presupuesto.De resto,es el mismo cuento para mandar a dormir a niños intranquilos.
Les tenemos noticias:después Facebook,los deportes extremos también son peligrosos.No suban solos a la montaña porque se los puede comer el lobo(o el tigre siberiano).Regresen a sus casas para casarse,formar familia y sentar cabeza.Maduren de una vez.Es la orden de la cartelera actual.
Reaccionarios del mundo,uníos alrededor de «Frozen»,»127 Horas» y «Red Social».
Las tres puntas de lanza de una estrategia global.
Para gente extraviada en el desierto de arena o nieve,me vuelvo a quedar con «Gerry» de Gus Van Sant.
A «Frozen» se la regaló a los «copycats» y «wannabes» de Hitchcock,a quien no paran de citar y robar durante el metraje de la cinta en cuestión.
El rey del suspenso es uno en un millón.No lo imites.
PD:la música se hace omnipresente e insoportable.El sonido de la sala era pésimo,horrendo,encajonado.De repente,alguien cita textualmente a «Tiburón» y al once de septiembre.Un par de rayos de sol incapaces de soportar la tormenta de nieve de las demás secuencias inverosímiles.Hasta un doble,trepando por un cable,se hace notar.El maquillaje es de salir corriendo.Nunca unas piernas cortadas lucieron así de falsas.Es como de teatro infantil.Cine a lo «Tilingo» o al estilo de «El Show de los Muppets»,aunque carente del menor sentido del humor.
Olvídela rápido.
Yo la habría dejado guardada en el congelador.
Se pudre rápido al salir de allí.

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