CORRELACIÓN Y CADENCIA

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MOMENTOS DEL 0 AL 10

0. alguien, cualquiera.
1. Le dio todo, a si mismo a los ojos de cualquiera. Le conté lo que amaba. Conté donde daba besos, y donde guardaba las cosas que hice en todo el tiempo.
2. Lo que ocurriría si fuese así siempre no lo sé. Nadie le ha devuelto la mirada con júbilo dice; no le han deslumbrados otros ojos, quizás hasta si, pero para el no. Quizás es estúpido. Es en realidad más que probable. Podría ser que este huyendo y huyendo, y bien sabe él que corre, pero no tengo claro si huye. Cuando se oculta, si no es, no es nada, para mi no es nada. Los días pasan, y siempre espero que no ocurra lo contrario porque no estoy seguro ni siempre, ni del todo tampoco. No alcanza a comprenderme a mí mismo, no puedo comprenderle. No alcanzo aun a entender por las mañanas, cuando ya no duermo, como he podido sobrevivir a un estado tan forzado al principio como desconcertante, volátil y confuso al final. Antes de dormir, si se duerme se muere, pero, hasta despierta a veces como nuevo, se retira la placenta y baja al suelo desde la cama; pero hay ocasiones en las que despierta como a las 3 de la madrugada de ayer, pero ya de día, y suele esperar hasta solaparse de nuevo con las horas moribundas que llegan con la media noche; cosas que pasan. Habrá quien diga que es una vida vacía, disimulada, y otros que piensan en la mierda que es, pero a mí me lo parece a veces, lo primero, y entonces sale, y acaba por arrugarse pronto, se le cierran algunas venas y se le vuelve todo el cuerpo frío. Así es imposible.
3. Pasados los días llego a asumir que puedo divertirme con nada, tomo el asiento con las mejores vistas, me oriento 60º al oeste de la Meca y de esa forma el aire entra por mis oídos profundamente, hasta volverme loco. Con gusto, a solas, el viento y yo solos, solo él y yo solo, tópicos del todo. Y consigo ver mejor con los ojos cerrados, y nada más escucho, si no hablo tampoco cuando estoy solo. Estoy al margen, al otro lado del plano donde suceden las cosas que, valga, veo en mi televisión, o cerca de las anillas metálicas que unen el final de cada hoja.
4. Pero nunca es suficiente, los días dejan rastros, en suma semanas y vertederos. Ocurren cosas, llega el verano de golpe […] un día le da por brillar fuerte al sol; y ya eres persona del mundo, borracho, subido o enamorado. Y así siguen pasando los meses, cada vez son más, y a veces creo que ya son años. Me engañaba, pero ahora no lo hago y solo me dejo engatusar si es tan despacio que no lo noto.
5. Podría parecer que ahora, muchos meses después de 4., han llenado de arena todos los agujeros, pero este año, está lloviendo más que el anterior. En constancia lo hace lento, y a menudo lo hace con fuerzas tropicales, y el lecho arenoso que colma los agujeros va cediendo al impulso intrínseco que como un agujero negro pierde todo en sus adentros. Llevo días viendo llover. Un hombre y una mujer sentados sobre la cama, con la ventana a toda luz viendo como llueve, esperando a que el cielo limpio se haga notar para largarnos cada uno por su lado, a pensar que no esta bien, que nos gusta engañarnos cada uno a si mismo, y sin darnos cuenta ya te asimilo, y me asimilas. Si tu eres yo, yo soy tu, y ninguno es él mismo, entonces pudiera ser que yo te engañe a ti y tu mientras me engañases también. Esta excusa es propia del vicio, que no es más refinado que nuestros gustos mutuos, nuestras mentiras que flotan todo el tiempo en el aire, obviando al dolor sostenido entre nuestros cuerpos, latente, tan real y lleno de verdad que duele como todos saben, y que puede ser lo contrario también. Y nos tratamos bien, no paras de acariciarme ni yo de besarte, siempre solos, acabamos por ser nuestros 3 días del mes.
6. Vendría a ser más bien 5,5. ¿No he pensado cosas muy raras mientras dormía? Recuerdo tener…una…¡una pistola!, abrí fuego antes de despertar, ¡si! He acabado de nuevo por llevar una vida en sueños, sin connotaciones llenas de fe y locura, sino que si me persiguen por las noches como puede pasar con cualquiera, no es menos tensa o lacia que mi otra vida despierta y consciente. Ahora esto se queda al margen, justo al lado del 6.. De forma regular disfruto de cada segundo pero de una forma muy extraña. No puede ser la falta de costumbre, soy asesino de mis calmas y el padre de mis vendavales psíquicos, pero soy joven, hiperbólico y joven. Por eso es extraña la forma en que se filtra el gozo en mí a través de los sentidos. Definitivamente, a 6. de mi vida, se que nada es esto ni lo otro. Eso ya lo se; y también que entre las necesidades, la mía, sería esto o lo otro. La más destacada aunque no la peor, mi afán corruptor, mi vicio mortal, es estar solo. Ahora si puedo aceptar que no soy quien era, soy sustancialmente diferente, solo substancia. A partir de un momento O.-20 empecé a buscarme respuestas yo solo. Veía vida en la propia muerte cuando sentí que era lo mismo, parecía suficiente. A veces daba vueltas increíbles hasta llegar a conclusiones válidas para estas alturas. Vacíos continentales que no daban con nada, hasta que llegado el momento lo hallo, y desde el, sin gafas, veo decepcionado mi punto de partida. Eso es que no estuve muy hábil, y anduve sutilmente desconcertado por las calles, por entre las personas, sin saber y sin pensar adonde iba. Pero he aprendido a estar más despierto, solo un paso, si, un paso en un escala de grado geológico. Así entonces, se me da bien permanecer solo, lo requiero en momentos convencionales, compromisos, y encuentro excepciones huyendo de lo excepcional, en mi soledad.
7. Se juntan los números a estas alturas. A estas alturas se encuentra el hombre solo, en el 7., que fué a partir de una madrugada hasta que llegó 8., tal y como todos fueron el anterior + 1., como casi todos fueron a partir de las 24.00 hrs., ya entrada la madrugada. Todo estaba solo para aquel hombre. La ciudad, a la que volvía repentinamente justo en el medio de sus vacaciones aparentaba con diferencia, la fachada más destartalada que nunca había visto en 5 años (-40.), y solo él, solo apariencia. No veía nada, nada podía ver nadie, pues nadie era en su lugar vacío, parte de él, ni parte de nada. Buscó su soledad a cientos de kilómetros, vio evacuada la ciudad, y se tomo un descanso de sus propias vacaciones. No acudía a ninguna cita con nadie. No tenía ganas de ver a ningún amigo, no le esperaba ninguna amiga, ningún doctor, nada de esto es necesario, cree que no tendría porque serlo. El hombre se pregunta si necesita algo de eso, se entretiene imaginando cada una de las posibilidades, y dilucida historias imposibles. El tuvo que dejar a un lado sus vacaciones y conducir 150 kilómetros, y en las diferentes versiones que figuró se sucedían las inconsistencias, las derivas sentimentales, los procesos médico-corruptores, y mucho más pesimismo, hastío y laxitud rebuscada.
8. Hoy es un día D fallido. Este 8. parece haber sobrevivido a una especie de triangulo de las Bermudas urbanita, un vacío de explicaciones […] comprensiones y cavilaciones inexactas, equivocas y ligeras. Un suicidio local, una puntual punzada en el corazón en cualquier momento, tensión abombada lentamente que atonta todas las horas de este número 8 de la vida. No se va, pero siempre esta llegando, y duele todo, que ahora parece nuevo, nuevos los árboles, nuevo el vacío este.
9. Por que será que a 9. todo en la vida de aquel hombre está descontrolado o deconstruido. Es como si no se creyese del todo su vida, como si viviese en un engaño muy entretenido que le hace especial cualquier momento y grandioso lo poco común. Es fácil seguir por ahí durante mucho tiempo. Tendrías que ver cuando lleguemos a 11. o 12., hay cosas que aun no asimilas. Pareces alegrarte de algo que, pasados los días te devorará por dentro, te quitará las tonterías, te cogerá y te convertirá en tu justo castigo. No sabes aun que ayer supiste que la vida sucede constantemente también en los otros lugares. Me parto la cara riéndome, viéndote cuando hayan pasados unos cuantos días, unas cuantas cosas y todo lo que tu quieras. Me entran ganas de serte honrado. Pero no voy a serlo, de golpe se me habían quitado las ganas.
10. ¡Adiós a las tonterías!.

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