Una cayapa cobarde.

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Sí ya sé, me van a escribir pidiéndome que no hable de política, que es viernes y que lo mejor un viernes es hablar de cualquier cosa evasiva. También me dirán que mucha gente que lee este blog lo hace desde el extranjero y no le importan mis opiniones sobre la situación interna de mi país, y además, que muchos que no comparten mis ideas políticas también me leen, eso es verdad y a mí me parece grandioso que gente que no piensa como yo se meta aquí a leerme, pero este es mi blog y es uno de los pocos espacios que tengo para decir lo que pienso. Yo tenía la intención de escribir un post relajado reseñándoles un libro que me estoy leyendo, pero la cobarde cayapa de ayer, no puede pasarse por alto.

En una ocasión escuché que alguien estaba exponiendo el sentido del humor y su incompatibilidad con el poder usando una suerte de parábola que les coloco a continuación.
Hay, en una plaza pública una guillotina, en ella, un hombre está a punto de ser decapitado, frente a él está el verdugo con su rostro cubierto y alrededor está la muchedumbre que celebra el próximo decapitamiento como un gesto de justicia del rey. De pronto, el condenado empieza a hacer bromas acerca de su situación, y la muchedumbre que antes le gritaba improperios, se ríe a carcajadas de las bromas del condenado. El que contaba la anécdota se hace una pregunta, ¿por qué se reía la muchedumbre? La respuesta es simple: porque en esa situación solo el condenado, el humilde, puede reírse, ¿qué pasaría si el verdugo comienza a bromear sobre el cuerpo del futuro decapitado? ¿Sería cruel, verdad? Porque cuando alguien ejerce el poder y usa el humor para humillar a otros el humor deja de ser humor y pasa a convertirse en soberbia.

No es la primera vez que esto ocurre, ya le ha pasado a cientos de periodistas que se atreven a hacerles preguntas incómodas al Presidente y éste responde con acusaciones de golpista, con referencias machistas y con el clásico pavoneo del tipo con poder que se sabe protegido por su cargo y le dice a su invitado:

“Fíjate tú Tabaré (Vásquez) esta periodista viene de ese canal golpista que es RCTV y por eso hace esa pregunta tan agresiva” Mientras los jaladores aplauden y gritan fanfarronerías del tipo: “Así, así, así es que se gobierna”.

También lo vimos en aquel patético acto de Juan Barreto en el Teatro Teresa Carreño cayapeando a Leopoldo López y a Henrique Capriles Radonsky. O lo vemos todas las noche a través de la hojilla; basta recordar al propio Juan Barreto burlándose del hijo muerto de Leopoldo Castillo o las múltiples intervenciones del celebérrimo diputado Carlos Escarrá en especial, aquella en la que se refirió al “condón metido en el rabo” que se le encontró al asesinado sacerdote Piñango. Por eso no es de extrañar que ayer, cuando los estudiantes que han protestado contra la arbitrariedad cometida contra RCTV iban a ejercer un solicitado derecho de palabra ante la Asamblea Nacional, el gobierno respondiera con sus clásicos abusos y atropellos.

En una exhibición de padroteo al más puro estilo de Tony Soprano que ordena a sus matones hacer el trabajo sucio, ayer los estudiantes fueron sometidos a la humillación de entrar bajo pitas e insultos a su parlamento, suyo de ellos, suyo de usted y mío. Luego, dentro del hemiciclo, fueron sentados para recibir una dosis de moderna inquisición y al salir, tuvieron que ser escoltados por un piquete de la Guardia Nacional debido a que grupos de seguidores del gobiernos los esperaban a las puertas del Capitolio para agredirlos. Esta fue la misma acción del marido fuerte que golpea a su débil mujer, la misma grotesca actitud de, que se yo, George Bush cuando veta las resoluciones en el consejo de seguridad de la ONU, yo tengo el poder y si ustedes me piden un derecho de palabra yo les doy un debate impuesto y forzado en el que les digo como, con quienes y bajo que condiciones van a debatir. Este atropello pudimos presenciarlo en cadena de radio y televisión, lo que demuestra la preparación que tenía el gobierno y que podía apreciarse desde la mañana cuando el ambiente frente al Capitolio y a través de los medios de comunicación oficiales, era el de “Los vamos a joder, les vamos a echar una buena vaina a estos carajitos para que se dejen de estar protestando”.

Hay algunos que alegarán que todos tienen derecho a expresarse, es verdad, yo no pretendo que solo se le de voz a un grupo, yo creo que muchos de los estudiantes que apoyan al gobierno merecen mi respeto. De hecho, si algo me une a ese valeroso movimiento estudiantil que ha surgido en los últimos días, es la diversidad de clases y de pensamientos que se conjugan en su interior, por eso no voy a descalificar a los jóvenes que se expresaron desde el púlpito de la asamblea, aunque podría decir mil cosas sobre sus planteamientos, creo que sería caer en el juego de la descalificación que tanto gusta al gobierno. ¿Qué hay estudiantes que creen en la lucha de clases? ¿Qué hay estudiantes que creen que estamos en una revolución igualitaria? ¿Qué hay estudiantes que de verdad piensan que el cierre de RCTV fue una medida liberadora del pueblo? Incluso, ¿qué hay estudiantes que creen que las mujeres no deberían medir 90-60-90? Bien, tienen derecho de pensar así y el debate sobre el fondo de sus argumentos debe y puede darse sin problemas, no tengo nada contra esos jóvenes. Como bien lo dijo John Goicoechea “el debate debe darse en los escenarios previstos para ello”.

Mi problema no es con ellos, mi problema es con esa ya cotidiana actitud de este gobierno de convertir en una lucha binaria y chantajista el ejercicio de cualquier derecho, se trata de que cada vez que alguien plantea cualquier cosa, la respuesta del gobierno es dividir al país en dos y decir que quien no comparta la tesis oficial es un villano que está, no en contra del gobierno, sino en contra del país. Es decir que los cineastas que se opusieron al financiamiento de la película de Danny Glover son elitescos (sic) y que los que hacen películas panfletarias a favor del gobierno, son artistas que merecen respeto y admiración. Y así con todo:

-Periodistas que dicen la verdad / Periodistas que reciben dinero de la CIA y manipulan la información para conspirar contra el gobierno.

-Dignos trabajadores petroleros que luchan a favor de la verdadera nacionalización del petróleo / Trabajadores conspiradores que participaron en un paro golpista para entregarle nuestro petróleo a los Yankees.

-Artistas dignos que han expresado su apoyo a la revolución. / Artistas manipulados que lloriquean ante la televisión para buscar conmover a los venezolanos y así hacer que se cambie la decisión y le devolvamos la concesión a la oligarquía.

-Referéndum del pueblo para sacar a ese gobernador traidor que es Didalco Bolívar. / ¿Referéndum para sacar a Chávez? ¡Mí!

-Venezolanos dignos que han solicitado un referéndum ante el CNE, porque se sienten traicionados por esos gobernadores que se niegan a conformar el partido que necesita el país. / Esos señores que firmaron contra mí, no lo hicieron contra mí, lo hicieron contra la Patria y allí quedarán sus nombres registrados por la historia. ( y tendremos que recordar que miles de trabajadores fueron extorsionados y obligados a retirar sus firmas o fueron despedidos, cosa que ahora no ocurre con los militantes chavistas que exigen referéndum contra Didalco Bolívar o Ramón Martínez)

En fin, ¿tengo que seguir poniendo ejemplos de cómo el gobierno ha promovido la división y ha establecido la categorización como ciudadanos de primera y de segunda a las personas según su forma de pensar? Y es eso lo que pasó ayer, el tétrico y humillante trato que recibieron los estudiantes fue una muestra más (solo que más cobarde que de costumbre) de cómo el gobierno ve como basura a quienes cometemos el crimen de oponernos a él.

Es el verdugo riéndose del condenado antes de cortarle la cabeza, creyendo que es gracioso burlarse de alguien que está en desventaja, pues no lo es, quienes creen que ayer se la comieron se equivocaron, nadie, ni siquiera el más chavista de los chavistas, pudo sentirse identificado con ese grotesco pavoneo de soberbia que vimos ayer.

Ah y otra cosa, he escuchado con estupor como algunos fanfarrones de la oposición, que los hay y en abundancia, criticaron a los estudiantes porque abandonaron el hemiciclo ¿Qué querían? ¿Qué cayeran en la provocación y dejaran que la violencia fluyera?, ¿o que se inmolaran frente al parlamento mientras ustedes, desde sus cómodas posiciones, escudándose en el anonimato y, muchos de ustedes, escribiendo jactancias desde el exterior los aupan pero no hacen nada para apoyarlos? Por favor, dejen de hablar tanta paja y reconozcan la lucidez de estos jóvenes que se siguen ganando mi admiración y respeto.

John Manuel Silva

Este artículo lo escribí para postearlo en mi blog, pero lo pincho por acá también.

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