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La Verdad Inconveniente: una pobre fantasía ecologista

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I
Hablando de verdades inconvenientes, mira quién se asoma, el antiprofeta del apocalipsis investido de Nostradamus posmo, con pretensiones de santón neoliberal a lo JFK .Anda a engatusar a tu abuela, brother.

Al Gore, eres un farsante de lo peor. Haces una peli sobre ti, sobre lo bueno que eres, y sobre tu cruzada moral que anda en búsqueda de los grandes dólares, más nada.

No te hagas el loco, mi Al Bundy, tu sabes mejor que yo que desde 1990 se han invertido más de treinta mil millones de dólares en investigaciones fallidas sobre el calentamiento global y esas estupideces. De manera que tu bandera tiene el color verde de la moneda americana. Tu vas a por la plata, porque en el fondo de eso es todo lo que se trata. Sin plata, se acaba el verdadero sueño de Al Gore: regresar con Bill y con Mónica a la oficina oval.

Así serás de obvio que en tu página de internet, otro desastre, pusiste el botoncito para “contribuir” en tu carrera por la presidencia 2008, justo al lado del botoncito en donde vendes tu peli. Doble negocio, pues, pero con un mismo fin.

Lo otro es caerle a palos a tu tesis de sofista de la central. Pero eso lo haremos en el número tres. De momento, cambiamos el tono y la velocidad, para pichar el strike two.

II
Antes de lanzar al mercado su mea culpa ecologista en forma de documental blokbuster, Al Gore solía ser el vicepresidente de Estados Unidos, bajo el mandato de Bill Clinton.

Los dos bombardearon Kosovo,mataron a un gentío, contaminaron la atmósfera con emisiones de CO2, derrocharon energía, contribuyeron al recalentamiento global y fueron antecesores de la calamitosa gestión Bush- Cheney, saldada con el desastre de Katrina.

Paradójicamente, Al Gore viene ahora a enarbolar la Red Flag de Greenpace, al exigir respeto por los protocolos de Kyoto, desde la plataforma de un film testimonial de denuncia,mitad reportaje televisivo y mitad spot de autopropaganda, pues para nadie es un misterio el objetivo de la agenda política del ex candidato del partido demócrata: llegar a la Casa Blanca para resarcirse de su derrota-fraude ante el líder republicano.

Y revisitando el asunto Kyoto, podemos recordar que si Bush no aprobó el bendito protocolo, al menos lo mando al senado para que se discutiese, a diferencia de Al Gore que lo engavetó sin que los represantes de la cámara alta lo llegasen, si quiera, a leer por encimita.

Y después el mismo señor nos trae “La Verdad Inconveniente”, distribuida por el gigante Paramount, que parece que no ha cambiado nada desde que el pirata de Adolph Zuckor lo fundó para bloquear a los productores independientes, cerrándoles el paso con su monopolio de 5000 salas y su política de venta por paquetes, impuesta hasta hoy en día en todo el mundo. De forma que no les extrañe que por el remate de La Verdad Inconveniente, los compradores hayan tenido que adquirir hasta cinco chorradas más por el estilo.

Así las cosas, el documental se centra en una conferencia dictada por Al Gore sobre los cambios climáticos del siglo XXI y sus posibles soluciones, ilustradas por imágenes de archivo y gráficas alusivas al tema, editadas a través de la tradicional técnica MTV.

Como F-9/11, La Verdad Inconveniente es un documental de nuevo cuño, que mezcla contenidos conspirativos, un montaje arrollador y la presencia de una figura de cartel, para poder competir en igualdad de condiciones con los tanques de la meca. Esto trae como consecuencia negativa la massmediatización narcisista del género. El lado positivo es que estas cintas, aparentemente,llenan los vacíos que dejan los canales convencionales de información. Pero ya veremos que en la práctica sucede todo lo contrario. Es lo que intentaremos sostener en el próximo apartado.

III
Este documental es peor que el noticiero de Globovision. Se dirige a un público oilgofrénico e ignorante, al que se logra manipular a través de las técnicas más trilladas que se emplean en la publicidad y la propaganda: ejemplos básicos, comparaciones estúpidas, lenguaje para imbéciles, repetición conductista de ideas, interpretación sesgada de datos, acompañamiento persuasivo de la música, sucesivos cambios de ritmo, argumentación binaria, ideologización gráfica, y creación de un ambiente de pánico prefabricado que será finalmente disipado por una solución mesiánica.

Es lo mismo que pasa con las cuñas de Chavez sobre la oposición, y con las cuñas de Rosales sobre Chavez, el trastorno climático a redimir en las próximas elecciones nacionales, según el atrevido relato sensacionalista del genio de Leopoldo López. Este país es de comérselo.

El punto es que la Verdad Inconveniente no va para ningun lado como documental. Es tramposo, amarillista y embustero. Científicamente no vale medio. Dice que todo se derrite, pero oculta que han surgido nuevos glaciares en todo el planeta.

Afirma que la academia viene alertando sobre esto desde hace tiempo, pero olvida que hace menos de diez años la misma loca academia vaticinó algo que no tuvo lugar: el enfriamiento global, ahora sucedido por el calentamiento mundial. ¿Y después qué, el templamiento del universo? Váyanse a lavar.

IV

Para cerrar, me quejo porque el docu le echa el carro a los Rusos y a los Chinos, para salvar a los americanos de su mentada culpabilidad en el asunto.

En paralelo, Al Gore nos asegura que américa está llamada a ser el pueblo elegido, para iniciar el cambio que hará del mundo un lugar más sano y humano para vivir, pues los americanos, que son cheverísimos, estuvieron detrás de todos los mejores avances políticos y sociales del siglo XX.

Así que ya lo saben, tras el muro de Berlín, lo que viene ahora es la caída de la guerra fría que libramos hoy contra el eje mal de la polución. Sí señor, será una guerra tan bella, tan justa y tan civilizada como la Destrucción Cultural de Irak.

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