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La ceguera moral como presente ¿Y la escasez como futuro?

Alrededor de 3 meses han transcurrido desde que iniciaron las protestas en el país, descritas como un proceso complejo, aquella lucha por la reivindicaciones generó una cadena de repercusiones, donde se ha limitado y situado un derecho legítimo como lo es el protestar. Surgiendo decesos continuos junto a acciones de represión, que permiten cuestionar la visión actual de la justicia (sabemos que la misma es ciego, pero no sabemos hasta qué punto, quizás es virola mejor dicho).

Por otro lado, el ciudadano común se encuentra inmerso en un día a día, cada vez más cercado respecto al concepto de país que tenía en el pasado, donde incluso ha sido erradicado su modo de vida, emulando un toque de queda tácito, una advertencia permanente referente al mañana. El punto más crítico de ésto, no es sólo el alto impacto y el alcance que ha alcanzado la criminalidad, sino cómo la misma ha avanzado en los modos operandi (incluso pareciera el único sector en desarrollo). Esta inseguridad que determina al margen a cada ciudadano, se ha desempeñado hasta casos puntuales, en donde la invasión de cada espacio particular parece normal y donde la vivienda no representa un punto de resguardo para el ciudadano.

En la ficción y lo paranormal, los individuos suelen prepararse para lo peor a partir de las 3 am, las leyendas solían contar relatos de exorcismos o hechos aún peores a partir de esa hora. A diferencia de ello, en nuestros casos la realidad supera a la ficción: El eco detonante de las rejas de un edificio aledaño, podrían interpretarse como la llegada de un vecino más, pero no es así, hasta escuchar expresiones anormales típicas de la hora, asociadas a gritos o llamadas de auxilio. Algo pasa de nuevo. Algunos vecinos confían en que el sistema de cámaras o la suerte los ayude, otros despiertan acelerados con el sonido de una alarma del estacionamiento, rogando que no haya sido su carro ni que mucho menos se hayan robado la batería del mismo.

Quizás el próximo día, la normalidad destaque en una cola donde un grupo de señoras se encuentra debatiendo sobre qué producto podría encontrar esta vez en el supermercado (dado que según el informe de escasez de Abril del BCV la escasez se plantea en un 30%, con 20 productos principales de difícil acceso.) Cada una de las amas de casa, abuelas, tíos y padres se preguntan a sí mismos de forma discreta, si dejarán llevar 2 o más productos por persona o si al fin conseguirán café para las mañanas en vez de simular haber cambiado los hábitos cotidianos por 3 vasos de agua. Entre las conversaciones, se oyen historias propias de la cola, que denotan en su mayoría miedo al ser asaltados después de hacer mercado, pero conscientes de que existe una preocupación mayor: el futuro.

En un par de cuadras cercanas, 4 horas después una familia le enseña a su hija en un mapa, los países del mundo. La madre destacaba la ubicación de cada continente y el padre describía lo característico de cada región. Ante aquella explicación la niña preguntó con curiosidad

– Papá dónde queda Europa? ¿Mamá qué tan diferente es Oceanía? ¿Cómo es el Big Ben? La niña veía con curiosidad el mapa y se dirigió a buscar rápidamente cada uno de los lugares en la red, a los 5 minutos acudió de nuevo a sus padres aún más emocionada. – ¡Tengo que ver el mundo! ¡Los osos polares! ¡Los globos! ¡Hay tanto papá! El padre abrazó a su hija, mientras leía el titular más próximo a la mesa donde se encontraba sentado: » Boletos serán regulados a tasa Sicad II»

El padre meditaba mientras acostaba su hija, le quedaban en la cartera 2 billetes de 100 para el resto de la semana ¿Qué podía comprar con ello? Capaz un par de canillas y algunos jugos o quizás sólo en pasaje se iría todo. Se puso a cargar el agua con desdén, aprovechando que llegaba tras 3 largos días de racionamiento y le preguntaba a su mujer:

Si esto es el presente. ¿Qué será del futuro?

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