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¿VOTA PAJUO?

Tuquecadas

www.elreytuqueque.com

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Esta mañana me desperté con un video muy extraño que llamaba a votar a los venezolanos que estamos en el exterior. Yo, opositor a la democracia de mi país y por ello y otras cosas no votante, sólo sentí que mi decisión de no participar en este proceso, tiene ahora más sentido que nunca.

El video muestra cómo muchos venezolanos que se han ido de su país a la búsqueda de un sueño, se han visto obligados a hacer otros trabajos y hace entender que el hecho de que no te sacrifiques como lo haces en un país extranjero, te convierte en «pajuo», digamos «vendepatria». Esto es un argumento que he escuchado en muchos venezolanos nacionalistas que, como todos los nacionalistas, se ciegan con argumentos absurdos, como que un verdadero patriota no se va de su patria y mucho menos a hacer «trabajuchos», porque el autor, de forma bastante evidente, deja ver su alergia por los trabajos dignos que, por otro lado, la mayoría de los venezolanos desempeñan.
Lo del nacionalismo nunca lo he entendido. Esa pendejada de que «esta tierra nos vio crecer y le debemos todo». Eso no es verdad. Como partes de una sociedad debemos ayudar a mejorar a nuestro entorno, pero, si el entorno está en tu contra, no está mal abandonarlo.

Irse a otro país no es una decisión fácil ni mucho menos tranquila. Abandonar el nido siempre es traumático, adaptarse a nuevas costumbres, otros códigos lingüísticos, otras formas de socializar, de vivir, de comer, de divertirse, de amar, de sufrir. El emigrante nunca la ha tenido fácil y, en mi caso, desde afuera he visto muchos venezolanos que han encontrado lo dignificante de hacer un trabajo bien y ser recompensado por ello, sin chanchullear como nos acostumbra nuestro país, sin joder al otro y sin ningún miedo de sentir vergüenza. El tema de la dignidad es muy raro en la Venezuela de clase media y clase media-alta. Pareciera menos digno ser camarero a traficar con cupos de cadivi, o ser recepcionista en vez de ser banquero. Para mí no es menos digno limpiar un baño ni reparar averías eléctricas. Lo que me parece menos digno es vivir de mis padres toda la vida con todos mis privilegios saciados, quejarme de «los malandros», «de los marginales» y no hacer nada para ayudar a los niños a que no tengan que delinquir. Me parece menos digno insultar a otros que no la piensan como tú o calificarlos de menos venezolanos porque tuvieron el valor de buscar salida en otro lugar y labrar su destino.

Últimamente me han atacado muchos diciéndome que no soy venezolano y hasta que seguramente mi secuestro nunca ocurrió, así de triste ha llegado a ser la situación de segregación que vivimos en Venezuela, un país donde sólo funciona el espectáculo y la racionalidad ha perdido tanto valor como la moneda nacional. A todos esos fascistoides que se molestan porque no voto por Capriles y critico las tácticas de la oposición, les digo que dejen de leerme porque ustedes no quieren un cambio para el país, sólo quieren llegar al poder y volver al mismo chanchullo. De lo contrario, no serían tan bribones durante el día a día, no serían tan intolerantes ahora ni mucho menos tan mediocres.

Este video es un documento que sólo puede causar desprecio a todos los que hemos estado lejos de nuestra tierra, como eternos emigrantes, y que no logramos conectar con ningún lado porque nuestras raíces nos dejan cada día más solos, nos reclaman habernos ido. Sin embargo, y hablo por mí solamente, recuerdo que el día que decidí irme, mientras mi carro estaba destruido por veinte motorizados en pleno cruce entre La Trinidad y Los Samanes a las doce del mediodía, nadie se detuvo a ayudarme, ni siquiera una querida amiga del colegio «que me vio pero no tenía tiempo» ni mucho menos se molestaron con aquel camionero que se detuvo a decirme «Ay sifrinito, ¿qué te pasó? ¿te jodieron el carro? ¡Anda a a llorar con tu papi!». Ninguna de estas cosas me ha ocurrido en España ni en Italia, países en los que he tenido la oportunidad de vivir. No sé si tener doble pasaporte es una situación privilegiada. Tal vez para muchos sí. Yo no estoy seguro si ser eternamente emigrante es un privilegio o una maldición pero esa es otra discusión.

Todos aquellos venezolanos que estamos fuera de Venezuela y seguimos escribiendo sobre la situación del país, todos los que seguimos intentando quitar telarañas entre tanta guerra mediática, no lo hacemos por otra cosa que por amor al lugar de donde venimos. Por mi parte no es tanto por nacionalismo porque sería ridículo sino por nostalgia y cariño, porque me hierve la sangre ver cómo se hunde un proyecto que podría ser tan bueno. Sigo creyendo en el diálogo, a pesar de los insultos, por lo que no los eliminaré y seguiré respondiéndoles pero todos tenemos que empezar a ser menos soberbios y ponernos en los zapatos de los demás.

Trabajar de barrendero está bien y está mucho mejor hacerlo en Canadá que en Venezuela por muchísimas razones. Para empezar, la seguridad. Así seas un barrendero con un título en ingeniería porque en Venezuela seguramente ganarías menos. No culpemos a los que se han ido. Esos son las consecuencias. Culpemos a las causas. Busquémoslas también dentro de nuestras reacciones. Seamos justos cuando se trata de buscar culpables y responsables.

En cuanto a estas elecciones, no votaré y de corazón espero que gane Maduro para que el chavismo termine de morir por su propio peso, y ustedes, opositores, aprendan a apagar el televisor de vez en cuando y empiecen por pensar qué ha ocurrido en Venezuela durante estos 60 años de historia y cómo se han comportado ustedes y luego, después de hacer ese examen completo, comiencen a ver el otro pero con ganas de dialogar, no de imponer un modelo de pensamiento que para eso tenemos el presente.

Giulio Vita
@elreytuqueque

Aquí tengo algunas reflexiones sobre los exilios: http://www.elreytuqueque.com/search/label/EXILIOS

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