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5 Escenarios del 10 de Enero


5) El hombre regresa fresco como una lechuga, proclama su discurso de “todo once, tiene su trece”, la asamblea lo aplaude a rabiar y se acaba la falsa trama de suspenso del mes, el pote de humo fabricado por el MINCI para tapar la crisis en período especial, donde faltan dólares y comida para repartir. Los herederos de Leonardo Padrón en el poder comienzan a desarrollar la trama de su próxima telenovela por entregas, con fecha de caducidad vencida antes de tiempo. Bienvenidos a la política del usar y tirar. Fase superior del capitalismo fast food y del socialismo desechable de Fidel. Alimenta nuestro consumo de productos inservibles e inútiles.
4) El comandante anda realmente enfermo. Se cumplen los pronósticos del Doctor Marquina según los mensajes de Twitter de LucioQuincio. El presidente no puede coronarse en su acto de promoción Faraónica, tipo Cap, cuando Abreu le dedicó un concierto en el Teresa Carreño. Dudamel sería su reemplazo en un hipotético remake transmitido por la señal responsable y ciudadana de TVES. No importa, dicen los diputados del PSUV. El teniente puede ausentarse por un lapso ilimitado, pues así lo contempla el 231 de la Constitución filtrado por el 190, a la luz del 007 con licencia para faltar. Igual Pérez Pirela hace una toma de posesión virtual con una llamada telefónica de Hugo desde Cuba. Lo juramentan los hermanos Castro y un panel de especialistas encabezado por Vanessa Davies, Mario Silva y Ernesto Villegas, quienes gritan con una sonrisa de oreja a oreja: u a Chávez no se va. El mensaje es retransmitido en cadena nacional.
3) En vista de cumplirse los plazos del 10 de enero, Nicolás Maduro debe dimitir y aguardar en el banco, a la espera de una convocatoria de elecciones. Diosdado vuelve a ejercer funciones como jefe del estado. Cabello reescribe el guión de Juan Vicente Gómez y le tira un golpe de estado a su amigo, a su Cipriano Castro, con el apoyo de generales y militares. Empieza la fantasía del Chavismo sin Chávez. Nos gobierna el último descendiente de Pérez Jiménez. Hugo es desaparecido del mapa. Es declarado muerto. Se traen sus restos físicos a la patria y se les rinden honores marciales en el panteón. Allí permanecerán sus huesos por los siglos de los siglos. Repite el argumento trágico del calvario de Bolívar, extinguido por una enfermedad misteriosa y maligna.
2) Chávez muere como antes lo hizo Lenin y lo embalsaman para exhibirlo en el circuito cerrado del Gran Hermano. Un Stalin coge el coroto en medio del mar revuelto. El culto a la personalidad solo cambia de imagen. Los planes quinqueniales siguen a la orden del día. El tirano instaura campos de concentración para reformar a burgueses y alienados de la aristocracia. Aunque apenas persiste la oligarquía de la burocracia roja. La miseria azota las calles. La policía se declara en huelga ante la dictadura del hampa. Los delincuentes controlan el país, bajo la mirada cómplice del Stalin de turno. Al final, deciden crear un estado carcelario. Entonces nos gobierna un Pran del Rodeo. Rosita es la primera dama. Miss Venezuela resulta elegida Ministra de la Cultura. En su discurso de toma de posesión ya no se define como surfista, sino como marxista. Nos invita a correr la ola del socialismo del siglo XXI. Los choros celebran en el Congreso, echando tiros en el aire.
1) La farsa cae por su propio peso y asciende el contenido del libreto proyectado por la MUD. Se vencen los plazos fijados, la economía revienta por los cuatro costados, hay huelga general el 23 de octubre ante el vacío de poder a la usanza del once de abril y reencarna el estallido social del 27 de febrero. Venezuela deviene una película de ficción, al gusto de los programadores de Globovisión. Al cabo de las horas, los malos pierden y salen del juego. Los buenos convocan a elecciones, las ganan con limpieza y Capriles llega a Miraflores. Se respira un aire de esperanza, de cambio. Se inicia la sexta república. Pero es un cuento de hadas, tal como las anteriores. Una fábula, una mentira. La única verdad subyace fuera del pensamiento mágico, cortoplacista y camburero de nuestros supuestos conductores de la patria.
Encuentra tu escenario. Desconfía del show de tirios y troyanos.

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