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Paris es la capital de Francia o por qué debes ver televisión

Hace unos meses mi papá me comentaba que un compañero de clases en la Misión Sucre (sí, mi papá estudia en Misión Sucre, ‘Daddy Issue’ que no le interesa a nadie!) preguntó que cuáles eran las capitales de Francia e Inglaterra. Me tomó unos segundos entender el comentario. No voy a hablar sobre la calidad de enseñanza de las Misiones educativas del gobierno, no creo que sea el punto. En realidad me impresionó la inocencia más que la ignorancia del individuo que hizo la pregunta. Llegué a dos conclusiones rápidamente: 1) eso es algo que se aprende viendo televisión, no estudiando; 2) definitivamente saberlo no es algo que le sirva en lo absoluto para sobrevivir en su entorno. Comprendí que estamos a años luz de que la educación formal en Venezuela sirva para algo más que mantener a los chamos distraídos mediodía fuera de casa. Y que entonces es y debería ser la televisión la que supliera mínimamente el enorme vacío de contenido educativo que cada vez más va dejando la escuela. Porque sabemos que el chamo llega a la casa y se pone a ver televisión (no lleguemos a los videojuegos y a Internet todavía!) y al menos deberíamos poder usarla para algo más que entretenernos (creo que eso ya ni lo hace). La familia es la base de la educación y todo ese cuento que ya sabemos, pero el aparato de televisión es un miembro presente en la casa y si va a estar allí tan permanentemente al menos utilicémoslo de forma adecuada.

Si usted es un adulto que no sabe cual es la capital de Francia es porque no ha visto suficiente televisión en la vida, porque eso es sólo un dato, un par de palabras, no necesita leerse un libro entero para saberlo, no hay que estudiar un año tampoco. Si usted no lo sabe es porque nunca vio comiquitas de Bugs Bunny o Animaniacs, pero sobretodo si no lo sabe es porque no le interesa ni le sirve para nada saberlo. El joven que hizo la pregunta lo hizo más por curiosidad que por saber algo que realmente le interesa. Los factores del entorno, la clase social, el estilo de vida y el interés personal que tengas darán la pauta para que aprendas tales o cuáles asuntos. En la socialización cotidiana de hoy en día nadie vive hablando de Francia o Inglaterra, pero si usted llega al punto de sentir alguna curiosidad al respecto cabría preguntarse por qué, quién le inoculó a usted el gusanillo de la curiosidad para que ahora de adulto quiera saber algo que debió y pudo aprender de niño, y que sigue sin servirle para mucho el estar en su conocimiento.

Cuando Telesur abrió su señal, constantemente pasaban propagandas donde entrevistaban a personas comunes de la calle en diferentes países latinoamericanos, preguntándoles si sabían cuál era la capital de Francia y después le preguntaban cuál era la capital de Honduras. Por supuesto todos sabían la respuesta de la primera pregunta pero no de la segunda, y sentían vergüenza por ello. Yo creo que ninguno de nosotros transeúntes o televidentes de Latinoamérica, tenemos la culpa de que en Paris haya ocurrido hace más de 300 años un hecho histórico trascendental para el hemisferio occidental y en Tegucigalpa pues no. Eso sí es manipulación mediática. Pero igual puedes aprender un par de capitales, si prestas la debida atención. Y no necesitaste ir a la escuela para saberlo. En este artículo Milagros Socorro habla de un niño de 12 años que no sabe que Caracas es una ciudad y no un país. Insisto, la televisión puede explicarle eso, no tiene que ser necesariamente la escuela.

Yo me he pasado la vida viendo televisión, me fascina, no voy a dar detalles personales de por qué veo y he visto tanta pero tanta televisión. Lo que si puedo decir y hasta con orgullo es que he aprendido muchísimo viendo televisión, cosas que no me habrían enseñado ni en mi casa, ni en la escuela ni en la calle. Este no es un alegato a favor de la televisión, que tiene defectos asquerosos e incorregibles, es solo una confesión personal sobre lo mucho que he aprendido con la televisión. Nunca he entendido el aire de superioridad que tienen las personas que dicen que no ven o casi no ven televisión. No la vea si no quiere, no le gusta, no le interesa o no tiene tiempo pero no suponga que eso lo hace mejor persona. Conocí a alguien que trabajaba escribiendo guiones para un programa de televisión alternativa y se vanagloriaba de tener 20 años que no veía televisión. La soberbia es arrecha! Pero bueno, la televisión también hace esas cosas, hace que la gente que no la ve se crea mejor que la que si la ve.

En la viña del Señor hay de todo y en la televisión también! En los años ochenta usted podía ver programas de televisión de los 80, de los 70, de los 60, 50, 40 y hasta de los 30. Hoy en día lo más viejo que verá en televisión será de los 90 cuando mucho. ¿Eso es bueno o es malo? Ya que a la mayoría le gusta que le hablen en esos términos, personalmente me parece mejor la posibilidad de haber visto Los Tres Chiflados originales en señal abierta en el televisor de mi casa, que tener que pagar el paquete del DirecTv que trae el canal TCM que pasa series y películas viejas para poder verla, o peor aún tener que ir el próximo año a una sala de cine para ver una versión de esa serie con actores que no habían nacido cuando se hacía esa serie. No sé si se entiende el concepto de ‘original’ en todo esto. No sé por qué alguien cree que Beverly Hill 90210 era una serie tan buena que había que hacerle un remake, pero menos entiendo que alguien prefiera de hecho la nueva versión que la original. Cuando el vi documental “Everything is a remix”, entendí mucho de lo que sucede actualmente en los medios de comunicación y en la cultura pop de hoy, tan vasta y anodina. O sea, todo era tan de pinga antes que solo hay que copiarse y hacer nuevas versiones porque ya no se nos ocurre nada nuevo ni mejor. Como decía Guaraira el personaje de Nené Quintana en la extinta Radio Rochela, ya todo está hecho, ya todo está dicho. El refrito es lo que hay y de nuevo pregunto ¿está bien o está mal?

Otro día mi mamá me comenta que conoce a un chico de 22 años que tiene puesta una franela de The Beatles y le pregunta a él si sabe quienes son y si ha oído su música, y yo pregunto por qué demonios alguien de 22 años no va a saber quienes son Los Beatles… o más bien por qué SI habría de saberlo. Un vecino menor de 25 años no sabía que a Britney Spears la llamaban la Princesa del Pop porque a Madonna ya la habían llamado la Reina del Pop. Si usted se pone a ver un programa de farándula de la televisión regional venezolana se dará cuenta que en el fondo los presentadores no saben mucho de farándula. Entonces yo me pregunto, ¿de qué carajos sabe una carajita de 20 años con las tetas operadas que es animadora de un programa de farándula, cuando no sabe nada de farándula? ¿Si usted no sabe quiénes son Los Beatles y tampoco sabe cuál es la capital de Francia, de que demonios sabe usted en la vida? ¿Qué diablos te enseñan en la escuela, que diablos te enseña tu familia y que diablos te enseña la televisión como para que no sepas ni una cosa ni la otra?

Siempre me encantó esa meta realidad de ver un programa de televisión donde alguien dice ‘eso lo aprendí en un programa de televisión o en una película’, es verídico, claro que no se trata de que aprendas con McGyver pero si de que aún en medio del supuesto entretenimiento puedas tener la mente abierta para aprender alguna cosa. Y no todo tiene que ser malo. Hay que leerse hoy en día “El Mago de la Cara de Vidrio” para entender lo Naif que era la idea de que en los sesentas la televisión era un asco, siempre puede haber algo peor y eso lo comprobamos ahora todos los días. Porque las propagandas de Burguer King de los ochentas te enseñaban un modo de vida tan norteamericano, pero te pregunto si es mejor o peor lo que te enseñan las propagandas de hoy de zapatos deportivos para hacer ejercicios y tener un culo inmenso como el de Sandra Martínez, digo, bien por ella, su culo y los zapatos si de verdad te tunean así, pero yo francamente prefiero una alienante y pitiyanqui propaganda navideña de Coca Cola.

Vamos, hay que repetir por millonésima vez que la televisión y los medios en general no son tan malos como los pintan, siempre puedes cambiar de canal, digo no sé, a mi me parece muy fácil apretar un botón y mandar al olvido cualquier cosa que no te guste, en la vida real no puedes hacerlo, aprovecha que con la televisión si puedes. Stan de South Park lo dijo muy claro en una ocasión: ‘los padres usan a la televisión como niñera y cuando la televisión no les enseña cosas buenas a sus hijos van y se quejan y esperan que cambien la programación’. Aparte del ‘HEY, ocúpate de tus hijos!’ comprendamos que la televisión no tiene un fin específico, sirve para mucho y no sirve para nada, a estas alturas depende mucho de usted como la utilice porque sobretodo gracias al cable la oferta televisiva es muy amplia.

Hay mucho que aprender, dejemos de lado por ejemplo el discurso de lo malas que son las telenovelas o de los patrones estéticos establecidos para las mujeres y todo ese blablabla machista que habla más de las inseguridades masculinas que de las femeninas, veamos los valores aunque pocos que nos pueden transmitir (¿cuando uno empieza a usar la palabra ‘valores’ es que se está poniendo viejo?) Y ni te cuento de la que he aprendido de inglés viendo televisión, le tengo que agradecer eso a Seinfeld especialmente. Porque no se trata de las recetas de El gourmet nada más, sin embargo La Calle en Venezuela parece que no te permite demasiado aplicar esas recetas.

Demasiada gente ve televisión pero si les dices que aprendiste tal cosa viendo televisión no te creen o te toman por un carajito idiota que copia lo que ve en pantalla, es decir de plano no hay nada que aprender de la televisión, no es para eso que la hicieron. Chévere. Disculpa mi amplio vocabulario producto del visionado de programas de concurso españoles, en televisión nacional no se pueden decir groserías, debo aprender a decir ‘marica’ y ‘huevon’ más seguido. Si lo admito ‘me falta calle’, pero a ti ‘te falta televisión’. ¿Te haría daño ver Sun Channel y aprender que en agosto es invierno en Argentina? Entiendo que eso no paga el pasaje del carrito por puesto, a mi tampoco me lo paga, tienes razón para qué habría de saber un dato tan irrelevante como ese. Supongo que hay mucho más que aprender con las narconovelas colombianas. Pero discúlpame me estoy poniendo demasiado conservadora, me tocará ver más Cinemax después de la medianoche, aunque si te digo algo, si crees que de verdad vas a poder aplicar lo que aprendas viendo ese canal a esa hora, entonces te doy la razón, no sirve de nada ver televisión!

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