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A Caracas en primavera

Esto lo escribí en mayo de este año (2011). Y me encuentro con la-ya-no-sorpresa que tengo que precisar ciertas cosas: El artículo a cual me refiero en el primer párrafo es este. Por esos días, habían disturbios en la Universidad Central de Venezuela, acababa de pasar el terremoto de Japón; en esos días, también, hacía frío, se fue, y ya volvió, con una brisa que sorprendió a los caraqueños y que yo agradezco infinitamente, aunque he cambiado, me confieso en el epílogo

A Caracas en primavera

“A ti se te moría una ciudad”
Joaquín Sabina

Caracas, mi reina bella, primero que nada, gracias por esta primavera perfecta que nos has regalado, y que mientras nos ponemos el suéter, rogamos porque sea eterna. Pero desde ayer nos tienes con un escudo de nubes que ni Mr. Burns en un día de fiesta. A nosotros nos gusta el frío en sol tímido, porque podremos ser los peores electores del planeta, pero en cuanto a clima, más que respetables autoridades, somos unas mamis. Por ahí anda diciendo Vicente Ulive que habrá, en el futuro, un muro indigno que te atravesará de punta a punta, no le pares, por lo menos hoy no. Anda chica, sopla duro, queremos ver el sol y acordarnos de Japón, mandarle las buenas vibraciones.

Yo sé, yo sé. Este alcalde te quiere, este alcalde no te quiere, este alcalde te quiere, este alcalde no te quiere. Pero nos tienes a nosotros, que te imaginamos con aceras anchas que terminan en unos tacones aguja súper sexy, te recordamos como nos da la gana, violando todas las leyes de la física y la realidad; te soñamos en tecnicolor, así no lo demostremos, tal vez ni siquiera existas.

Tienes una basurita en el ojo, claro está, que de noche no eres bella, pero hacemos lo que podemos, nos adaptamos, y cuando la oscuridad marca tarjeta, nos encerramos en la cárcel de nuestros fracasos. Pero amanece, ¿tú no nos ves haciendo corazones ñoños en la corteza de tus arboles? ¿Viste que sí te queremos? Y sobre todo ¿Notaste que seguimos aquí?

Anda convulsionada por estos días la Ciudad Universitaria (todo en realidad). Pero no te preocupes tanto, C. Villanueva enterró toneladas de kryptonita debajo del cafetín de la escuela de trabajo social para ahuyentar a los súperfachas, son tan old school esos loosers, no se quitan el uniforme para hacer sus babosadas. Por ahí está uno que vive en un bunker con aire acondicionado, otro loco más. Él te tiene terror y por eso te desprecia, ése sí es verdad que jamás te amará como te lo mereces, es un mala cama, puro gallinero vertical y nada de good loving.

¿Estás preparada? Porque tal vez vengamos con todo. Quién sabes y hasta terminemos con esa pavosa costumbre de llorarte sobre el papel cada 30 años por no reconocerte el rostro. Capaz y te dotemos de una historia bien coqueta, con identidad y todo. Creo que podemos empezar por blindar tus puntos cardinales para que dejen de ser patéticos clichés politiqueros.

Lo importante es que entiendas que nosotros tenemos un cable pelado contigo, un amor con temblor bien intenso, pero nada de malentendidos como Romeo y Julieta, mi reina, porque ahí sí, metemos la pata hasta el núcleo de la tierra.

Me asomo al balcón y sigue esa parranda de nubes en el cielo. Cómo te haces la dura, te las sabes todas.

Epílogo

Para los venezolanos, a este punto, el tiempo es diferente, nosotros vivimos años perros (1×7). Algunas cosas de este escrito se mantienen, pero, de un tiempo a esta parte, una vez cada tanto, esta ciudad se me muere. Entre mis planes, no estaba abandonarla, pero hoy, no puedo garantizar nada, dependería de muchos factores. Lo cierto es, que como dice Jules en Pulp Fiction: “I’m trying real hard to be the shepherd”

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