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Detrimento en el proceso evolutivo del ser humano. By Jorge Sors. 11/10/10

Detrimento en el proceso evolutivo del ser humano. By Jorge Sors. 11/10/10

Es notorio como hoy en día una gran población ha dejado de perseguir y anhelar el factor cultural y de capacitación potenciada del hombre. En sectores donde factores que condicionan el ambiente de crecimiento y desarrollo como la pobreza crítica, la falta de empleo y estabilidad general fecundan un cultivo de seres incivilizados. Uno de los factores más representativo para mí en la actualidad es el crecimiento de la marginalidad, un término que no debemos tomar y aplicar meramente apegados a su semántica o su significado gramatical, adscrito al diccionario sino más bien como un agente nocivo ampliamente diseminado en la población mundial. Procediendo al análisis nos encontramos con que no se refiere el término a seres que se encuentran en un estatus de repliegue o segregación al margen de la sociedad, sino que se desenvuelven y se desarrollan al seno de ésta. Su estandarte no es la pobreza, pues no existe clase social o estirpe libre de conocer entre sus filas algún individuo contaminado profundamente con éste mal, pues una cosa es no tener recursos monetarios para satisfacer y cubrir las necesidades propias y del núcleo familiar y otra muy diferente es no tener un mínimo interés en incentivar valores morales, espirituales, de preparación y estudios aunque sean inculcados por motus propio sin que otro tenga que enseñarte nada. Nuestra sociedad se ha empezado a hacer complaciente y conformista, salvo casos aislados que aun siguen estructurando un vasto número de humanos en plan de crecimiento y capacitación, que valoran el trabajo, la preparación, el ser poseedores de conocimiento y ampliarlos cada día para convertirse en seres más completos y desarrollados, que es lo que yo llamaría evolución. ¿Porque hoy en día no vemos grandes artistas plásticos, pintores, escultores, escritores, etc.…?y no es que no los haya como en siglos pasados, cuando se aglutinaban en abundancia, sino que hoy en día los sigue habiendo pero ya éstos baluartes del crecimiento personal no son apreciados por la mayoría, ni reconocidos por sus entornos sociales que poco a poco son quienes los convierten en grandes virtuosos, salidos de un sótanos y convertidos en fenómenos mediáticos. Si todos los hombres desearan ser conocedores de la verdad suprema y poseedores de grandes mentes pensadoras, en vez de ser propietarios de un teléfono celular nuevo de alta tecnología que los hace zombies deambulando como estúpidos por las calles con sus cabezas sumergidas en una pantalla sin siquiera observar lo que se les cruza por delante, seriamos una sociedad de eruditos. Esto es más o menos, como el caso de esas personas, que piensan que por obtener un trabajo mediocre dentro de una prestigiosa organización ya tienen la vida resuelta y no deben esforzarse más, y se conforman con pasar sus vidas sentados si es posible bajo el mismo escritorio y posándose sobre la misma silla con tal de no ser exigidos a más, y que no se les vulnere exigiéndoles nuevas tareas que no sean las preestablecidas porque no quieren hacer pensar a una neurona más, y allí se funden en su propio fracaso, no piensan en desarrollarse, investigar y crecer dentro de dicha empresa, ni en saber como el dueño logro convertirse en quien es, que de seguro fue uno de esos pocos que si decidió evolucionar. Pero este no es el único caso, podemos conseguir a quien sea autodidacta, y solo sea un limpia botas, porque su perfil curricular no le ha permitido encontrar una oportunidad que lo haga destacar dentro de una organización empresarial, pero resulta que éste peculiar individuo, habla otro idioma, se expresa con un vocabulario supremo y amplio, te desmaraña historias de su pasado cual destacado poeta, y conoce unos cuantos oficios que se ha prestado a emprender y conocer por su propio interés.

Podemos preguntar entonces ¿donde está la falla?, pues yo pienso que son muchas aunque básicamente podríamos empezar por la niñez y el desarrollo de esos primeros doce o quince años dentro del hogar, rodeado de sus familiares, ya sean sus padres, o solo uno de ellos, o sus abuelos, o padres adoptivos, u hogares de cuidado supuestamente especializados para niños huérfanos, el asunto radica como faceta primaria en esos primeros años de todo ser humano. A medida que han transcurrido los siglos, hemos dejado el cuidado y el aprendizaje de nuestros hijos en manos de extrañas personas quizá menos estilizados y cultos que nosotros y también en manos de la tecnología, que si hemos desarrollado para hacernos individuos más sedentarios y flojos. Antes se inculcaba a muy temprana edad los valores morales, éticos y culturales, el respeto hacia los padres y la familia, y aun más el respeto y trato para con los extraños, el valor del dinero y lo difícil que es ganarlo, se evocaba la participación en labores que favorecieran el núcleo familiar, y se velaba porque fueran bien preparados  los niños dentro de las posibilidades de cada quien. Se hacía hincapié en el vestir adecuado y usar un lenguaje moderado, se hacía gala de estamparle una personalidad al joven dentro de los estándares mínimos exigidos por la sociedad, claro siempre han existido sus excepciones los cuales declinaban a ser maleantes y ampones. Se mantenía un seguimiento sobre lo enseñado en clase por maestros y profesores, y se reforzaba el parte diario, tratando de hacerlo más abultado y colorido, y así también se verificaba que avances iba teniendo el pequeño ser fuera de casa. Se pedía moderación con los amigos y por supuestos se debía conocer a sus padres, para saber que percibe y graba el muchacho en su memoria cuando comparte con ellos fuera del hogar. Existen más ejemplos  pero estoy seguro que muchos de mis lectores ya conocen como sigue la lista, pero adentrándonos también en el tema de la tecnología, actualmente en un mayoritario porcentaje los hijos del siglo XXI se educan bajo la tutela de la televisión y el internet. Y que más cultos maestros que estos, cuyos conocimientos abarcan todas las áreas del saber, y te despliegan sus enseñanzas con imágenes y videos que muy bien ajustados al programa de coto y cultura de la moderación aplican. Y luego ves las caras de estupor cuando el niño supuestamente nunca ha escuchado decir “maldito”, “te sacaré los ojos y te apuñalaré hasta que tus intestinos rueden por el piso”, o “hijo de puta”, cuando el angelito se supone que jamás semejantes blasfemias han golpeado sus delicados tímpanos. Es como si se viviera en un mundo de irrealidad, aceptando y descargando la responsabilidad de crianza que es dura, pesada, difícil e insostenible en muchos casos sobre todo durante la adolescencia de los hijos, que preferimos descansar esa carga sobre el pretexto de que nada de eso hace daño siempre y cuando se lleve con un control adecuado. Mentira, los niños y los adolescentes son como los delincuentes, ponles nuevas trabas y escollos a sus deseos y pretensiones y veras como encuentran con gran facilidad la técnica adecuada para burlar estos medios. Si tratamos para no ser clasistas a quienes no dispensan de estos medios tecnológicos o a quienes se les hace difícil su acceso, pues tenemos a los hijos de la calle, es decir no son criados por los padres, ni por otros familiares cercanos, sino por todo aquel siniestro o triste célebre personaje que se ponga en su camino. Entonces dentro de ambos escenarios estamos expuestos al factor de la marginalidad, pues seguimos creando seres esculpidos por antivalores, con alta preponderancia hacia la violencia, con poca estima, con deseos de dinero fácil, conformistas y lacayos de los lavadores de cerebro industrializados. Marginales y no precisamente por estar agazapados en obscuras esquinas, fuera de la vista del transitar del corriente, sino haciendo vacilar a otros en su discernimiento y su juicio, dañando y aniquilando a otros jóvenes discípulos del destino terrestre, que buscan una identidad y un ejemplo a  seguir para hacerse de un estatus o encontrar su lugar en este agolpado mundo de seres humanos. Espero sea esto una reflexión que mueva en algo sus fibras y logre calar hondo en sus conciencias, porque muchos de mi generación estamos criando a la venidera.

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