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¿Y ahora? ¿Quién podrá defendernos? En la espera del líder redentor….

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Haciendo un trabajo sobre Marcos Pérez Jiménez le pregunto a mi abuela ¿Qué tal era la dictadura? “Bueno mija, a las 3am yo podía caminar libremente en el centro de Caracas hasta la casa, no había la inseguridad que hay ahora, era difícil la dictadura, pero uno vivía tranquilo”, pensamiento generalizado en muchas personas que vivieron “la terrible dictadura”. La teoría del Gendarme necesario, tan vigente ahora como antes, ha sido la tara que mantiene a los venezolanos en la espera de un líder mesiánico, ese que va a resolver todos nuestros problemas. “Es que aquí el problema es el Gobierno, hay que sacarlo”, “Fulanito tiene mejores idea, con él vamos a salir de este problema (inserte aquí cualquiera: económico, social, político)”. Como dijera Rómulo Betancourt “Dígale a Fidel Castro que cuando Venezuela necesitó libertadores, no los importó, los parió”, atornillando la idea de que necesitamos héroes que resuelvan de manera mágica y poderosa los problemas que tenemos como sociedad y como país, evocando siempre al líder favorito de la historia venezolana, Simón Bolívar, ese que dejo inconclusa la Patria grande.

La demagogia en la política venezolana ha estado siempre a la orden del día, promesas fantásticas van y vienen y aun cuando sabemos que son risibles (saneamiento del Guaire, socialismo, dólar 6,30 todo el año, etc… si sigo no termino), seguimos creyendo en “pajaritos preñados”.

La coyuntura política actual está logrando que esta politiquería barata se agote paulatinamente, el panorama venezolano es un caldo de cultivo para el nacimiento de una sociedad realmente participativa. La ausencia de líderes carismáticos, con promesas que toquen el corazón del grueso poblacional está permitiendo que emerjan pensamientos y espacios que proponen la reestructuración del país y la verdadera refundación del Estado.

A pesar de que siguen habiendo personas en espera de su caudillo liberador, mucha más gente está cayendo en cuenta de que, si no nos preocupamos, participamos y proponemos salidas efectivas a corto, mediano y largo plazo, en todos los sectores, nadie nos va a sacar de este embrollo en el que nos metimos todos y cada uno de los venezolanos. Lo dije y lo diré siempre, la historia es un proceso en donde no puedes analizar hechos aislados, haber llegado a este punto es el resultado no de 14 años, sino de 200 años de independencia mal llevados.

Este es el momento de sensibilizar a los venezolanos de la gran responsabilidad que tenemos todos y cada uno de nosotros como ciudadanos de esta república. Hay grupos pidiendo ayuda la ONU y otros factores internacionales, sin darse cuenta que ni que venga Houdini, vamos a surgir como país independiente y soberano sino trabajamos todos en conjunto por el desarrollo del país.

Dos mitades no siempre hacen un todo, necesitamos ser pro-venezolanos ni pro-gobierno ni pro-oposición, ese Gobierno y cúpula opositora que dialoga sobre el futuro de 30 millones de habitantes a los que no se les ha preguntado qué es lo que necesitan, no puede llegar a conclusiones que incluyan a toda la población.

Sin crítica y autocrítica jamás avanzaremos, necesitamos cambiar los paradigmas.

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