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LOS NUEVOS NI-NI (Neo-Ni-Ni), o una explicación de la frase “El tiempo de Dios es perfecto”

reflejos

La ineptitud a todo nivel del gobierno de Maduro, agravada por sus recientes y flagrantes violaciones de DDHH, ha conducido a lo previsible: “solo les queda la GNB, la PNB y los colectivos armados, PORQUE PUEBLO NO TIENEN…”

En estos momentos está sucediendo algo bien interesante a nivel de opinión pública: el proceso de transformación del chavista de a pié, el conocido como patriota rodilla en tierra, a lo que denomino “Neo-Ni-Ni”.

Quienes aún hoy siguen el ideario chavista están empezando a replegarse a una postura neutral que no apoya ni convalida al régimen actual. Me refiero a los chavistas de a pié, no a los oportunistas guisadores, ni a los malandros, policías y militares también oportunistas.

Los Neo-ni-ni continúan siendo chavistas, lo sienten y lo viven, pero a nivel individual no comulgan con el asesinato como política de Estado, por lo que están dejando de apoyar activamente  “al presidente que nos dejó Chavez”.

Afortunadamente los tiempos de solidaridad instantánea para con los líderes rojos ya se acabaron.  Cada día más y más chavistas de a pié rompen el cheque en blanco que tenían endosado al gobierno rojo; pero aún así no llegan al punto de exigir rendición de cuentas, porque al fin y al cabo llevan muchos años de sumisión obediente; y la costumbre pesa.  Ellos están MUY lejos de saltar talanqueras y de pasarse al bando opositor; por ahora son huérfanos de líder…, de hecho me recuerdan a aquella escena de la película Forrest Gump, en la que el protagonista dejó de trotar, porque ya no le daba nota hacerlo, y “dejó” a sus seguidores «varados» en la mitad de la nada.

Los Neo-ni-ni están igual de paralizados, no tienen a quien seguir, tienen entumecido el criterio propio para generar opiniones que se alejen del «pensamiento único”; porque al fin y al cabo el “pensamiento único” impuesto por la camarilla de rojos que hoy ostentan el poder, solo receta avalar el genocidio, desapariciones, y demás violaciones graves de Derechos Humanos; lo cual es muy difícil de digerir para gente normal que lo único que quiere es que le regalen de todo, mientras viven del cuento.  Entonces ocurre lo previsible: las bases no violentas se alejan de esa sangrienta defensa de la revolución, replegándose en la atención de sus asuntos meramente personales.

Para entender este proceso en curso de Neo-ni-ni-ficación,  ha de tenerse en cuenta que el chavismo, desde sus orígenes, es una suerte de pasticho ideológico, de masa heterogénea, cuyo único elemento aglutinante ya se les murió.  La memoria al difunto líder queda y perdura, sería tonto negarlo, pero es innegable que respecto al tiempo, su efecto cohesionador y de enamoramiento de masas es una asíntota al cero.

En líneas muy generales y simplistas, (porque no voy a escribir un estudio sociológico para precisarlo), el chavismo de a pie está compuesto por gente, quienes dentro de su visión y entendimiento del deber ser, viven y actúan con la profunda convicción de que están en lo cierto y en lo correcto.  Es decir, gente decente y normalita que quiere vivir dentro del modelo-país que les parece el adecuado, y que hasta ahora han usado los métodos de lucha, que desde la cúpula, les han indicado son los idóneos para defender SU revolución; tontos útiles pues.

Llegado a este punto hago un paréntesis para indicar que mi intento de entender los resortes que los mueven, y de retratarlos en forma “tan benévola”, en modo alguno debe entenderse como que les justifico o perdono la actitud bárbara, de caribeo, de cabronería y de rentismo, entre otras,  que han mantenido durante tres lustros, y que nos han llevado al caos de país que tenemos hoy.  Solo me pongo en sus zapatos y expreso lo que veo desde su perspectiva.

Ya vendrán tiempos de perdón y de inclusión; pero “por ahora”, hoy, jueves 13 de marzo de 2014, me conformo con poner a ese chavismo de base no violento a un lado, como una variable que a pasos agigantados va perdiendo su significancia en el resultado final de la ecuación.

Me conformo con que no estorben a quienes sí queremos y luchamos por un cambio a mejor PARA TODOS.  Estoy seguro que muy pronto llegará el momento en que se buscará la forma de incluirles dentro de un esquema progresista de producción nacional y de generación de riqueza…, pero al menos por hoy contamos con ellos tanto como contamos con el Ni-ni  convencional de siempre.

La implosión del sistema, ejecutada por las propias viudas torpes que lo heredaron, dentro de todo lo malo que estamos viviendo, ha resultado ser una bendición, pues de algún modo asegura cuando este ideario chavista se acabe, lo hará para siempre como lo hizo su líder: sin resurrecciones.

A medida que pasan los días se va haciendo cada vez más patente que aquí no hay ni habrá guerra civil; para eso harían falta al menos dos bandos, y ya vemos que solo hay un régimen que se sabe perdido y sin apoyo ni interno ni externo, y que por ello recurre al expediente de la violencia como último recurso; pero eso también se acabará, porque ya a este pueblo recio en la calle no lo para nadie.

Visto lo visto, ¿alguien duda que el tiempo de Dios sea perfecto?

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