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Un conflicto social, una solución social.

Desde hace mucho tiempo Venezuela vive sumergida en un gran conflicto social, son muchas las generaciones que han sufrido en sus diferentes manifestaciones dicho conflicto. Digo esto para señalar que este no es una culpa exclusiva de la corriente de gobierno que tenemos ahora, sino, en parte, el producto de muchos años de desigualdad social, malas políticas gubernamentales y, como ingrediente nuevo, el uso del propio conflicto como combustible político.

En la actualidad, el descontento popular es palpable en cualquier lugar, todo el mundo está cansado de hacer colas, de que lo roben, de no encontrar lo que necesita, de la falta de medicinas, de tantas cosas, que en un país normal unificaría a la población en contra de los que los gobiernan, pero en Venezuela esa es una verdad a media. Es verdad que muchos de los que votaron por Maduro, no lo harían el día de hoy, pero también es verdad que las protestan tocan tímidamente a los sectores más populares.

¿Por qué se da esto?, creo que no me equivocaría si digo que gran parte de esto se debe a la poca conexión que tienen la mayoría de los políticos que hoy encabezan, al lado de los estudiantes, las protestas, a lo lejano que se oye su discurso. Tampoco ayuda lo poco humilde de sus raíces, que crea una mayor desconexión. Esto abre un espacio interesante para que, lo que yo llamo, los líderes naturales ocupen su lugar.

¿Qué es un líder natural?, en la mayoría de las comunidades siempre existen personas, o grupos de ellas, que se encargan por velar por el bienestar de la misma, ya sea dedicando tiempo a enseñar un oficio, ser el entrenador de algún deporte, buscando solucionar algún problema de la comunidad, presionando a los que gobiernan para que hagan su trabajo o presten la ayuda para que se haga en la comunidad. Estos líderes comunitarios, sociales o naturales, como usted lo quiera llamar, han sido marginado o simplemente usados por los políticos, ya sea para que no estorben o usándolos como plataforma dentro de alguna comunidad.

Los políticos les temen a estos líderes porque ellos representan algo que ellos no pueden permitir y es que la autogestión social deja sin razón a los políticos de cabecera, al líder artificial, al que es líder porque encabeza un proyecto político y no porque nace de las bases, del trabajo en la calle, del interés exclusivo del bienestar social. En Venezuela los políticos de ambos lados han dejado los espacios abiertos para que gente que se preocupa por su comunidad trabaje en función de un bien mayor, el problema es que tenemos en la cabeza el cuento del mesías político, el líder artificial que nos va a sacar de esto, ponle el nombre que quieras, de derecha, de izquierda o del centro, siempre será el mismo cuento.

Quiero poner un ejemplo, la mayoría de los profesores de Universidad Central de Venezuela son líderes comunitarios, ellos enfrentan una gran responsabilidad bajo una remuneración pésima y aun así siguen, su mayoría, en pie de lucha brindándonos una excelente educación dentro de sus limitaciones. Ellos, o sus organizaciones, llamaron a paro hace poco, algo que respeto, pero que hubiese sido mucho más productivo para la comunidad suspender las clases y dedicarnos a realizar actividades complementarias como señal de protesta, si, no avanzamos en la carrera, pero como colectivo no nos paramos.

¿Qué pasaría si dejamos de esperar a “el mesías” y tomas las riendas del problema?, no digo que se dejen las calles, pero que tal si las llenamos de vida, si en vez de esperar un cambio lo propiciamos. ¿Cómo?, hay muchas formas, el día de mañana tranquen las calles de un barrio y reparen las mismas, los médicos y estudiantes de medicina den consulta gratuita, transformemos el tiempo de protesta en algo productivo, en algo constructivo, en algo que acerque a los distintos sectores de la sociedad. No esperemos el cambio, iniciemos el cambio. Lo que acabo de mencionar son apenas unas pequeñas cosas que se pueden hacer y que pueden ayudar, este conflicto, esta crisis trasciende lo político y va a seguir ahí mientras no hagamos nada para cambiarlo… esperar que otro lo haga es no hacer nada.

Debemos romper con ese desamparo aprendido de “no podemos hacer nada para que las cosas cambien”, de “necesitamos que venga un político salvador a cambiar el país”. Romper con esa muralla que existe entre una clase y otra, convertirnos en mediadores del desarrollo del otro, tomar parte de su realidad para hacerla nuestra, aprender que distinto no es mejor ni peor, que «el distinto» muchas veces es mas igual de lo que creemos. No se trata de ver a un sector como “los de abajo” sino saber que nuestra sociedad está diseñada para desfavorecer a unos y favorecer a otros. El verdadero cambio es factible en estos términos, cuando como sociedad entendamos que la solución es social, no política y trabajemos juntos para generar un mayor bienestar.

Haikel Mustafá
Generación del 14.

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