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Gratitud Bolivariana: Traición y Promesas Rotas

En toda la historia de las promesas rotas del chavismo hay un caso muy resaltante, tanto por su visibilidad, por la visceralidad de las posiciones actuales del gobierno y porque el empezar a resolver este problema no dependía de una partida de millones de dólares, de un acuerdo con Rusia, Irán o China, no requería la construcción de una megaplanta de producción de cuero ‘e baba, de pulpa de tomate o de celulares vergatarios. La promesa rota sólo implicaba un poco de voluntad política, firmar unos papeles y hacer una ley que protegiera los derechos de los y las sexodiversas y el respeto a su decisión de hacer una vida en pareja, el reconocimiento ante la ley de la unión de dos personas del mismo género, juntas en un mismo amor, como cualquier otra pareja.

Parte de la campaña de Chávez en 2006 se basó en oponerse a Manuel Rosales como conservador homófobo y enemigo de las minorías sexuales, debido a sus declaraciones donde definía a la homosexualidad como una aberración. Grupos de Derechos Humanos y del colectivo gay se apresuraron a condenar sus grotescas palabras y hasta Aporrea publicó artículos ante tamaño exabrupto. Fue muy poco sabio por parte de Rosales el realizar un ataque de ese tipo, que seguramente le valió la abstención de más de uno y de sus familiares. No había necesidad de ser despectivo, de seguir ahondando la exclusión y crear enemigos innecesarios. El resultado de esa estrategia fue visible en los resultados electorales.


Significó para el chavismo, cónsono con sus ideales de izquierda una victoria y el asumir la posición progresista de defender, unir y no discriminar a quienes la Naturaleza hizo diferentes, pero la Ley debe hacer iguales. Sin embargo, a pesar de que el chavismo aprobó leyes contra la pornografía, la ingeniería genética,  y los videojuegos, no tuvo tiempo ni ganas de aprobar una ley de uniones gay. En 2009 se discutió el asunto, pero se topó con la oposición inflexible de un sector de evangélicos y católicos conservadores que no aceptaban tal «abominación» e incluso negaron del todo el haberla debatido. Medite un momento eso. El mismo partido de gobierno que no tuvo problema en tapar la investigación de un maletín con 800.000 dólares en un avión de PDVSA, que con su férrea disciplina de partido cerró la discusión parlamentaria sobre Amuay, no pudo garantizar en los últimos 6 años un mínimos de estabilidad y reconocimiento legal de las parejas del mismo sexo. Curiosa moral la de estos cristianos, tan correctos frente a la depravación homosexual, pero tan ciegos acerca de la corrupción y la incompetencia que causa la muerte de inocentes.

Por supuesto, a la hora de usarnos como carne de cañón, el oficialismo destaca, como en este ataque de Cilia Flores a la conferencia episcopal (a partir de 1:20), donde ahora sí son progresistas e igualitarios. Se nota que fue en 2011 AC, Antes del Cáncer, cuando Chávez y los suyos no se la pasaban rezando y llorando en los templos, dándose golpes de pecho y suplicando a Dios en cadena nacional, en una redención apoteósica ante quien antes llamaba Judas.


Ahora, la vuelta atrás del chavismo se hace completa, pasando no de progresistas a neutrales, dejando cada quien vote con su conciencia en la Asamblea (en los temas que no les importan), sino que ahora son directamente homófobos virulentos. No dejan dudas las palabras de Nicolás Maduro, esposo de Cilia Flores y Canciller de la República:

O las palabras de este dirigente del PSUV:

Pero por supuesto, ellos no son homófobos. Para nada. Porque Chávez besó a una mujer transgénero en Brasil (Que resultó no ser transexual), por eso ellos no son homófobos. A pesar de usar la supuesta sexualidad de Capriles como insulto. De decirle pargo, de llenar las redes sociales de basura homofóbica y culto a la virilidad de Chávez. A pesar de pasar 6 años desde las últimas elecciones y con mayoría parlamentaria, con la que aprobaron tantas leyes ridículas, que no ayudaron a nadie, pero jodieron a más de uno, pero no pudieron aprobar las uniones civiles. A pesar de usar a las minorías sexuales como muestra de su progresismo de la boca para afuera y apropiándose de las marchas GLBT, sin hacer nada en verdad por nosotros, insultándonos y humillándonos para apelar a los prejuicios más retrógrados de los venezolanos.

 

Así es como se comporta este gobierno. Después de conseguir un voto, poco importa el votante y es hasta sacrificable por la Victoria Socialista. Acá no hacía falta plata, no hacía falta logística, inteligencia o buena administración. Nada de eso. Sólo un poco de respeto, empatía y usar su disciplina de partido como la usan para todo lo demás, inclusive para proteger la corrupción y la ineficacia y para hacer leyes inservibles e inaplicables. En lugar de eso hubo primero olvido, luego traición  y demagogia de la peor clase, que ni une al país, ni fomenta su desarrollo, ni hace nada más que mostrar la verdadera cara reaccionaria de este gobierno de militares autoritarios. No fueron capaces de ayudar a quienes los necesitaban, a pesar de requerir un mínimo esfuerzo. ¿Cómo podemos creer que ayudarán a otros cuando se necesite trabajo serio y comprometido? Seas gay o no, toma nota. Las minorías es a quienes joden primero, pero los demás nunca tardan.

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