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Fidel Madroñero: el Constituyentista fashion de Zurda Konducta


Monitoreo a Zurda Konducta. Carvajalino se abstuvo de ir. En su lugar trajeron el refuerzo maracucho de Fidel Madroñero, el presunto ex guerrillero de la comunicación, ahora elegido por el voto entubado de la Constituyente.
Fidel fue a la peluquería. Lo luquearon para la ocasión. Todos en el programa exhiben una extraña operación de lifting. Montados, reformados, bien alimentados, maquillados, limpios, refinados, rozagantes.
Mis amigos de la resistencia, los que nadie quiere pero todos necesitan en la línea de fuego, están en la quilla. Han perdido libras o se han enyucado, corriendo y esquivando bombas mortíferas.
Los chamos de Zurda son los únicos jóvenes que han engordado en los últimos cuatro meses, luciendo el aspecto de unos teletubies, de unos chamos del Cumbres.
Se han invertido los papeles. Requesens quedó en el chasis, después de los cien días en el asfalto. Las ojeras de Julio Coco no las brinca un venado de la Unidad. Ramón Muchacho enfermó, quebranto mediante.
En cambio, Ricardo González parece el presidente del club de fans de Justin Bieber en Venezuela.
Porta una imagen como del comando justiciero del 2005: feliz, sonreído, descansado, aseado, sport.
En otro contexto, sería casting de un seriado teen del canal de la Colina, con Yorgelis y Wanda.
Un infiltrado del proceso me asegura que es un caballito de Troya, para penetrar en el mercado de Instagram. Ignoro si es cierta la teoría de conspiración.
De cualquier modo, la revolución funciona así para sus propagandistas de la generación de relevo. Los chavistas del milenio. Un fenómeno minoritario, pero existente y curioso.
El cabello “secado” de Fidel, con alisado catiónico, me produce caspa.
No puedo con las cejas arqueadas y delineadas de la negra. Demasiado kardashionismo por la pantalla de VTV.
Las pintas de Mango me definen el concepto mutante de boliburguesía en tiempos de dictadura.
Madroñero compite con Winston en alarde fashionista. Me pregunto de dónde sacó la chaqueta Adidas, burda de chiquiluki, de color blanco y negro. Radiante, nueva de paquete.
¿Es suya? ¿Se la prestó un amigo del PSUV con una cuenta en dólares? La pagó él? ¿La compró en una tienda de un centro comercial? ¿ Fidel, ser rico no es malo, pues?
Pillando el programa me asaltan preguntas sin respuesta.
Zurda Konducta sabe dejarme patidifuso en su nota de copiar los tics de La Bomba y Portadas, pero con un estilo de asamblea vecinal, de charla de cafetería pija, de ambiente de rumbita hipster en La Patana Cultural, templo predilecto de los fans progres de Pérez Pirella.
Ben Ami Fihman se daría banquete con ellos en Exceso.
Si los autodenomidados “duros del humor” quieren consagrarse en la arena política y enseriarse desde Miami con MarkoMúsica, deben hacer la parodia de los “dudes” de Zurda Konducta.
Mientras tanto, el chiste de Fidel Madroñero se cuenta solo. Anoche neutralizó su acento de sifrilandro del Lagomall, para fingir una pose de notable, de legislador, de Hernán Escarra, que no se la cree nadie. La impostura lo incomodó, al punto de deslizar un lapsus en vivo. Dijo que en 100 días habíamos sufrido los embates de una dictadura. Lo traicionó el subconsciente.
Acto seguido, lo salvó la campana de un pase en directo con el Ministro Reverol. Al programa dizque alternativo lo interrumpe un miembro del estado mayor, para informar de los planes de contingencia hechos por el gobierno para atender las fuertes precipitaciones que asolan al país.
A Reverol le preocupan más las zonas afectadas de Delta Amacuro, que las zonas azotadas por el hampa y la represión en Caracas.
Cuando habla Reverol, todos en Zurda Konducta asienten como un perrito de Taxi. El director del piso quita la música estridente y pirateada de un CD de metal noventoso. Reverol baja línea y revela la verdadera naturaleza de Zurda, de Fidel. Es decir, la sumisión y la obediencia.
Bienvenidos muchachos, al mundo real del cuartel, del país militarizado.

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