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Ejercicio a 4 manos con Daniel Pratt: Los progres

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Que Pratt y yo andabamos atragatados con los pogres. Especilamente ahora, en el oscurísimo tiempo que vive nuestro país (porque ya «oscuro», a secas, no es suficiente).

Venezuela vive ese momento «crucial» en que los progres se endurecen o se ablandan. Y verlo es triste y desastroso.

Pero por supuesto, si se deshacen de su religión, simpre serán bienvenidos

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«Querido progre,

Si nos ponemos paranoicos, podríamos argumentar que la narrativa de la opresión fue inventada e impulsada por los plutócratas para hacernos perder el tiempo luchando guerras falsas. Dejarnos en ridículo mientras ellos ponían sus fichas para la dominación global.

O que es una campaña de desinformación, impulsada por algunos lobbies interesados en hacernos creer ese cuento de que hay unos pueblos débiles y oprimidos por un imperio maligno, todopoderoso, con recursos ilimitados. De pronto es más fácil robarnos la vida si creemos que el enemigo son los gringos.

¿Has pensado que quizás estás equivocado?

Yo se que luego de haberte tragado toda una narrativa de los pueblos oprimidos y el poder de la masa obrera, es difícil aceptar que el mundo no es exactamente blanco y negro, que tu cuento está desactualizado, que algunas cosas que dices no ocurren desde los 60s, o que tus “teorías” son la perpetuación de unas mentiras.

Inciso

La elevación de una idea a una religión ha sido uno de los vicios que más ha retrasado a las sociedades. El dogma, entonces, se erige como una piedra de tranca para la evolución de la historia y la humanidad. Existen dogmáticos como arroz picado, y dentro de ese extenso grupo, no hay grupo dogmático más dilatador de la justicia social y el bienestar del ser humano, como los “progres”. Los “progres” (quienes nunca llegan a ser progresistas), también conocidos, históricamente, como “ñangaras”, y “mamertos” en algunos lugares, (pero que de aquí en adelante llamaremos “progres”), son los dogmáticos de izquierda, quienes, en su infinita soberbia y supremacía moral, creen que son los “justicieros” con “ley de ciudad” para salvar a los pobres del mundo, pero en el fondo, elevan la pobreza como un valor, porque de otra manera no se entendería, cómo siguen venerando a un grupo de santos dictadores que han mantenido a sus respectivos pueblos en la pobreza. La progresía ha santificado a “líder carismático de izquierda” y “revoluciones” suicidas, y esa falta de independencia intelectual, ha sido, entre otras cosas, la peor peste que le ha caído a la Izquierda mundial, y la razón porque la reivindicaciones sociales y económicas se han retrasado irremediablemente.

La izquierda dogmática, los progres del mundo, han resultado ser unos sectarios que no tienen nada que envidiarle a los rancios dogmáticos contra los cuales dicen rebelarse. Son extremos que se alimentan del mismo pozo resentido.

“Son la piedra que traba la puerta”

Fin del inciso

El mundo ha cambiado desde 1968 y cambia todos los años. Esto te lo digo de pana, querido progre, porque si de verdad quieres que tus inquietudes lleguen a algún lado, debes comenzar por hacer las preguntas correctas, por criticar a los conspiparanoicos y por informarte sobre lo que vas a decir.

Tus argumentos pueden volar dentro de ciertos países de Latinoamérica porque somos así, medio retrasaditos. Pero en los niveles y escenarios donde de verdad se puede obrar un cambio, cualquier hijo de vecina puede pasar coleto con nuestros estúpidos argumentos de opresión.

La explicación for dummies está en esta charla que todo el mundo ha visto, excepto tú. Con subtítulos en castellano y todo.

No puede ser que cuando alguien te muestre unos datos que contradicen tus argumentos, abandones todos los principios del liberalismo de izquierdas, te pongas obscurantista y comiences a respaldar tus argumentos con evidencias anecdóticas. La batalla de las ideas se libra con datos.

Inciso

La progresía del mundo escogió a un enemigo eterno, Eurasia, que es los Estados Unidos de Norteamérica. Siempre hay un factor externo saboteando la concreción de la revolución que nunca se da. Los progres son unos irresponsables que jamás asumen la responsabilidad de sus fracasos. En la izquierda dogmática nadie tiene la suficiente valentía y honestidad para aceptar sus errores. Criticar es alta traición. Estados Unidos es un país que tiene muchas culpas, responsabilidades y debilidades, pero no es el responsable directo del fracaso del comunismo, sistema débil y con defectos.

Pero, principalmente, no es responsable de que “la dictadura del proletariado”, sea, en realidad, e invariablemente, la dictadura del partido comunista en su respectivo país de ensayo. Entonces, para el progre hay dictaduras buenas y malas. Los regímenes o grupito de militares de derecha, que secuestran a la democracia, son dictaduras, pero los gobiernos de izquierda que aniquilan a la democracia son “Revoluciones”. Y las “revoluciones” necesitan tiempo para concretarse, purificar al hombre nuevo, crear y moldear a la nueva raza, necesitan entre 20 y 70 años, tal vez 150, todo depende.

Las “revoluciones” son caprichosas.

Y en medio de esta alcahuetería nefasta y dilatante, la progresía es un paciente cómplice.

Si un sacrosanto demagogo de turno decide cambiar la constitución para poder ser elegido indefinidamente en el poder, eso está perfectamente OK. Para la dictaduras de izquierda la democracia no aplica. Es un mandato de dios, el progre es su profeta.

(Este profeta, por cierto, vive inmerso el sistema capitalista, hasta nuevo aviso, porque no los hemos visto cosechando remolacha en un kibutz, o en una aldea comunal, o en ningún sitio donde ellos produzcan, por lo menos, sus propios zapatos)

Fin del inciso

No puede ser que abogues por la vida más simple, una vida quizás en el campo (eso te encanta, lo se), cuando ya se demostró que no es tan así, porque cualquiera puede contradecirte con google, y tampoco es una buena idea que simules enfrentarte a las “corporaciones” sin conocer al enemigo, porque luego alguien te pondrá el ejemplo de Microsoft, sin dudas es una de las corporaciones más malignas de todas, cuya riqueza sirvió para fundar una de las ONG más agresivamente efectivas del mundo.

Nadie, excepto Bill Gates, puede reportar unos números como los de su fundación. Son devastadores. Los tipos acabaron con el polio. De gratis. ¿son malos?

Ninguna de tus “revoluciones” acabó con el polio ¿qué pasó, querido progre? ¿necesitaban más tiempo?

El primer mundo y los “opresores” libran batallas por ti de manera gratuita todos los días: la creación de la Organización Mundial de la Salud, la liberación del AZT para tratar el SIDA, la creación y defensa de una internet libre, el movimiento de Open Source, Creative Commons. Todos estos pueden ser interpretados como casos de transferencia tecnológica gratuita, para crear un mundo mejor. Deliberadamente.

¿Tienen oscuros intereses? Seguramente. ¿Esos intereses te desfavorecen? ¿El progreso es un juego que suma cero? Esas son las preguntas que debes hacerte (pista: no siempre).

Inciso

Así las cosas, es increíblemente triste el destino de los dogmáticos de la izquierda. Ya que surgieron como una respuesta a las injusticias y a los dogmatismos más rancios y absurdos, y terminaron siendo, no sólo lo mismo, sino un dogmatismo aún más perjudicial e hipócrita, porque lo que el discurso de izquierda exalta, ellos lo destruyen con fervor religiosos y su resistencia a vivir el tiempo presente:

el único tiempo que disuelve su retórica, como agua en sal.

¿Cuáles han sido los resultado reales, a favor de la injusticia y la pobreza, que la izquierda dogmática puede mostrar?

Realmente

La progresía logró lo imposible: la discriminación y el clasismo a la inversa, el fascismo más infantil y falto de argumento, la indolencia más infame ante las injusticias sociales. La progresía se desconecta del tiempo y del espacio y no busca comprender su entorno, su realidad, no se conecta con la injusticia aunque esté rodeado de ella. Hay unas fuerzas subterráneas que dominan todo dogmatismo, algo oscuro e incomprensible, complejos no resueltos y resentimientos, esas son las fuerzas que manejan a la progresía.

Después está la nomenclatura, (el grupito en el poder), que solo quieren poder y dinero. Los chicos de la dictadura del partido (se repite cada vez, el comunismo es un cuarto de espejos). El “`pueblo” no pertenece a esa orgía, nunca ha pertenecido…

La orgía del “pueblo” sucede en la pobreza y sustenta a la nomenclatura, siempre insatisfecha.

Cosa que no molesta al progre, porque ya sabes, “las revoluciones necesitan tiempo” (para robar y añejar el whisky, el vodka, el ron… Tú nómbralos)

Fin del inciso

Cambiar el mundo no pasa por quedar en ridículo ante todos, como un adolescente que intenta expiar sus culpas de clase media. Si lo haces por punk o hipster (es lo mismo), déjame decirte que ya te descubrieron. Abandona la narrativa de los pueblos oprimidos y madura. Pelea las peleas que merecen la pena: educación asequible, seguridad social universal, defensa de las minorías. Ninguna de esas peleas pasa por apoyar arbitrariedades del poder, ni por oprimir o desconocer al otro.

Es decepcionante darse cuenta de que el mundo no funciona como uno lo espera y que las soluciones no son tan fáciles como dejar quebrar a todos los bancos. Es muy duro. Pero la salvación del mundo depende de que entiendas esto, porque si no, un día tendrás hijos y otras responsabilidades, el sistema te tragará, te dará cáncer en las bolas y te morirás como otro imbécil que quiso cambiar las cosas y no pudo.

Epílogo

Mientras existe un dogmatismo de izquierda que quiere convertir la pobreza y el desastre económico en un parque temático, miles de personas quieren salir de eso. Mientras existen acomodados y reaccionarios, desde la distancias, añejando viejos resentimientos y rebeldías caducas, miles quieren salir de eso.

Los regímenes que causaron muerte y pavorosos recuerdos, fueron producto de la maldad pura, y eso no tiene ideología, y siempre debe ser condenado. No importa qué signo los riga.

Eso es lo que se le reclama a la progresía: Independencia intelectual para ser sinceros ante sus realidades.

Cada quien es libre de creer lo que quiera, defender su punto de vista, criticar al otro. Pero lo inaceptable es la alcahuetería, la falta de cojones, hacerselsa fácil para convertirnos en simples baratijas que se intercambian cada cierto tiempo. Como si los políticos, los funcionarios públicos, fueran nuestros padres o hijos, como que si la política fuera una religión o una moda.

Aquí el asunto es qué es mejor, y qué es más efectivo, sin pasiones.

Lo más importante es pararse ante el poder, y reclamar un mejor trato, una mejor condición de vida.

De eso se trata.

La gente, el ser humano común que no detenta el poder, debe ser esperanzado y desconfiado a la vez, debe ser crítico y confiado ante el poder, es la naturaleza del ser humano.

El gran reto de la política mundial es que hayan personas educadas, preparadas y con vocación de servicio, que quieran ocupar ese turbio, difícil e inconsecuente viaje que es la política.

Es decir, el reto del siglo XXI, es que gente apta para el servicio público, colme la política.

(Porque de alguna forma, la política se ha vuelto la cosa más repelente al intelecto, es una tragedia).

Y una de las formas más efectivas de que gente competente entre al poder es criticando.

Que exista una masa crítica que expulse a la mediocridad y a la corrupción del poder. Que esa “piedra que traba la puerta”, ceda, y deja a otra generación probar y errar. Y tal vez, repetir la historia, pero está bien, por lo menos nos movemos

El mundo NO es, necesariamente, una lucha de buenos contra malos.

Siempre, y también ha sido una lucha de la gente ante el poder (que es un grupito, siempre, el poder, digo)

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