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HABLEMOS DE LA MORAL Por Alfonso Carril

Haciendo una búsqueda por Wikipedia (la enciclopedia libre), la cual a mi particularmente me parece maravillosa, aún cuando tiene muchos detractores que la consideran una opción de consulta poco “seria y científica” y por lo tanto no debería formar parte de ninguna bibliografía, sin embargo, yo refuto, que toda la información que encontramos en esta enciclopedia virtual, se puede verificar y comparar con otra bibliografía más “seria y científica” y de más vieja data, y reiterativamente encontraremos que la información que se consigue en Wikipedia, no es más que una descarga de la información que se encuentra en cualquier otra bibliografía seria, científica y de vieja data; por lo tanto, para mi es totalmente valido y serio citar a Wikipedia como nuestra bibliografía de consulta.

Dicho esto, tenemos que buscando en Wikipedia, encontramos una referencia de lo que es o debiera ser la Moral o la Conducta Moral o la Moralidad Objetiva, con lo que, los invito a leer de que se trata según normas convencionales e investigaciones científicas:

Se denomina moral al conjunto de creencias, normas y circunstancias a través de las cuáles se puede determinar si una persona a lo largo de toda su vida logró ser buena persona, además su contribución en su grupo social que determinará el comportamiento a obrar característico (es decir, que orienta acerca del bien o del mal —correcto o incorrecto— de una acción o acciones).

La moral son las reglas o normas por las que se rige la conducta de un ser humano en concordancia con la sociedad y consigo mismo. Este término tiene un sentido contrario frente al de «inmoral» (contra la moral) y «amoral» (sin moral). La existencia de acciones y actividades susceptibles de valoración moral se fundamenta en el ser humano como sujeto de actos voluntarios. Por tanto, la moral se relaciona con el estudio de la libertad y abarca la acción del hombre en todas sus manifestaciones.

La palabra «moral» tiene su origen en el término latino mores, cuyo significado es ‘costumbre’. Moralis (< latín mos = griego ‘costumbre’). Por lo tanto «moral» no acarrea por sí el concepto de malo o de bueno. Son, entonces, las costumbres las que son virtuosas o perniciosas.

Al conjunto de normas morales se le llama «moralidad objetiva», porque estas normas existen como hechos sociales independientemente de que un sujeto quiera acatarlas o no. Los actos morales provienen del convencimiento de que el actuar de un individuo siempre se realiza por ciertos fines y que todo el que hace algo, lo debe hacer con un fin, a menos que no controle su razón, como ocurre en variadas situaciones. Sin embargo, las realidades sociológicas sugieren que las personas suelen actuar por inercia, costumbre, tradición no razonada o la llamada «mentalidad de masa».

Opuesto a esta postura de auto-justificación, está la aceptación, por parte del individuo, de su responsabilidad. Usando los valores morales, puede convertirse en el artífice de su propio destino, o de un mejor destino.

A lo largo de la historia, y de las diferentes culturas, han existido distintas visiones de la moral. Generalmente, la moral es aplicada a campos en los cuales las opciones realizadas por individuos expresan una intención relativa a otros individuos; incluso no miembros de la sociedad. Por lo tanto, existe una disputa académica sobre si la moral puede existir solamente en la presencia de una sociedad o también en un individuo hipotético sin relación con otros. La moralidad se mide también cuando la persona está sola, no siendo observada por nadie, por ejemplo, en situaciones donde se requiere tener mucha integridad.  es.wikipedia.org/wiki/Moral.

Por lo tanto, pudiéramos concluir o decir, que la Moral está relacionada con el tiempo histórico, ya que es un conjunto de creencias, y las creencias no son inmutables, las creencias cambian y varían dependiendo del conocimiento y las vivencias y el conocimiento y las vivencias  nos forma el criterio y la forma de conducirnos, lo cual deriva en la moral, y en consecuencia, ella tiene que ver con factores cambiantes, donde nos enfrentamos a lo correcto y a lo incorrecto, donde por una parte las sociedades y los convencionalismos dictaminan o sugieren los pensamientos y comportamientos morales, y por otra parte, la propia conciencia individual de cada ser nos dirigen por el camino que creemos más correcto según nuestra propia moral y la moral colectiva.

De tal manera, que la moral siendo ese conjunto de creencias, donde se mezclan las colectivas y las individuales, es una forma correcta de hacer las cosas donde la guía es la moral, pero sucede que cada quien tendrá diferentes estrategias de conducirse de forma moral, tratando de que no sean contrarias a las del colectivo pero a su vez tratando de que tenga que ver con nuestra visión personal de lo que creemos.

En este punto, chocan las visiones personales, ya que habrá quien quiera y pretenda imponer su percepción moral, por lo que, lo que vaya contrario a ello no tendrá otra opción que ser contrario, es decir, lo inmoral, de allí que haya surgido la necesidad de normatizar las conductas morales, para dar un convencionalismo y poder determinar que es moral y que rompe o limita con esa concepción de pensamiento y comportamiento, y de allí, que todo lo que se esgrima como moral o inmoral dentro de las normas tiene un valor social y legal, dejando fuera de ese marco, lo que pudiera esgrimirse como moral o inmoral visto desde la concepción y las perspectivas individuales.

Otro asunto, es cuando un individuo en cierta posición de relevancia y poder, puede acusar de inmoral a otro que no está en igualdad de condición, y su “validez” moral está justamente relacionada con su relevancia y poder, por lo que, puede pretender imponer su visión moral debido a su status quo, y acusar a los demás, quienes no compartan su visión moral o en otros casos su visión moralista, de inmorales, y con ello por supuesto pretender que a los demás se les desprecie y se les castigue por su pensamiento y actitud “inmoral” según ese individuo.

Podemos hablar de visión moral y visión moralista, distinguiéndolas como una real y sincera del individuo, en el caso de la primera, ya que ciertamente esta tiene que ver con sus vivencias y creencias y con lo que lo hace tener una visión moral particular, siendo esta la visión que defiende por convicción más que por convención, pero puede tener a la par una visión moralista, que es la que utiliza de manera estratégica para tildar al otro de inmoral basado en normas y convencionalismos aceptados por la mayoría, pero que en la realidad y en la práctica no es la visión en la que verdadera y sinceramente cree, y de hecho, en público puede pretender hacer creer que es una persona de moral intachable, cuando la realidad y la cotidianidad de su vida personal y privada no está guiada por esa visión y esa actitud.

La moral, en pensamiento y conducta, tienen que ver con un proceder sincero y una intención profunda de actuar en consonancia con nuestras creencias de lo correcto, por lo que, la moral difícilmente, a no ser que sea en casos puntuales de personas afectadas por algún síndrome o patología que afecte su percepción de los conceptos y la realidad, tendrá que ver con el daño o el perjudicar al otro de manera voluntaria y con ventaja, ensañamiento y alevosía, y con la intención mal sana de eliminar, inhabilitar, desacreditar, injuriar o descalificar a los demás con la pretensión de quedar bien yo.

La moral de pensamiento y de conducta es una forma de conducirnos en nuestras relaciones y nuestros actos a lo largo de nuestras vidas, guiados por lo que creemos correcto aún por encima de lo que creemos que nos conviene o beneficia de manera personal, y lo que, nos avala como personas honestas, capaces, con credibilidad, y lo que creo más importante, nos conforta y nos legitima con nosotros mismos.

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