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LA AMBIVALENCIA SEXUAL DE LXS VENEZOLANXS

Les voy a pedir que observen la siguiente caricatura, para que luego me acompañen en un análisis que versa sobre las pacaterías de algunxs venezolanxs.

Lo primero es que la viñeta se presenta, por encima de todo, como una lección moral. La madre “permitió demasiado” a la niña (decir groserías, bailar reggaetón, ponerse minifaldas…). De acuerdo a la historieta, la consecuencia de “permitir demasiado” es el embarazo precoz.

La lección es falaz, es decir, parece verdadera pero es falsa. Además es tóxica en muchos niveles:

Primero, coloca la responsabilidad y la culpa en las mujeres. En este punto yo me pregunto, ¿acaso las mujeres son las únicas que deben educar a las niñas? ¿acaso las adolescentes quedan embarazadas solas (o por obra y gracia del espíritu santo)? ¿Por qué no se representa al padre? ¿por qué no se representa la historia paralela, la de cómo criamos a los varones?

Esa versión podría ser algo como:

La verdad, esta parte del análisis es sólo un detalle. Creo que lo más escalofriante de la “lección” que se presenta tiene que ver con la ambivalencia respecto a la sexualidad. Los seres humanos somos seres sexuales; tenemos una pulsión que debe ser canalizada, no reprimida. En este sentido, la caricatura muestra, a duras penas, que no sabemos cómo manejar la sexualidad, especialmente la de nuestros hijos. Nos gusta la cosa, pero no podemos asumirla. Nos causa culpa y el resultado, ya lo vemos, es un acto “vergonzoso”.

El embarazo durante la adolescencia es un fenómeno complejo que tiene varios niveles. Yo los resumiría en los siguientes factores:

Además, yo incluiría en este componente cognitivo todo lo relacionado con la salud sexual en general; cómo obtener placer, cómo prevenir disfunciones (v.g. si lo haces rapidito y asustadx estás sembrando una eyaculación precoz, además que, por cortar el placer en la mujer estás promoviendo una anorgasmia, la falta de orgasmo). Esto nos lleva al siguiente aspecto.

Deberíamos hacer viñetas acerca de este último párrafo, ¿no creen?

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