Yo, el y ella.

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Bajo la timida luz de una vela que tirita inocente por las brisas ajenas, se recrudece el imaginario y tiemblan mis manos al pensar en lo necesario. La amistad, el amor, la virtud y el honor que hoy en dia deambulan heridas como rameras sin propina. Me invaden intensamente por la avenida descompuesta de mi pensamiento, chocan bruscamente y me deslizan su esencia por el blando firmamento, deteniendo mi ida hacia el ausentismo voluntario. Las necesidades naturales exacerban los sentidos.

 El asume su trabajo, controla sus nervios. su ira; su frustración, de vez en cuando se echa un trago de licor. Buscando ser el martir de su generación.
Ella es insipida, como un borracho en un bar como francia para los franceses, ata recuerdos de infancia que desaparecen en el mar hondo de su memoria
decapita hombres que no la vieron como una mujer siendo ella una niña sin dicha. El invita, el practica, el inspira y tambien aspira. No puestos ni poder; si, un oscuro porvenir provisto de placer. El conduce, el fornica. El es un fraticida.
Ella incita, ella luce bajo luces que no son divinas.  Actua, flota y no camina. Ella se toca a pesar de haber demostrado incansablemente su desinteres.
Ellas son como ellos y nosotros somos peor.
El suspira por ella, se desvive. Ella consume lentamente la esencia de el.
EL y ELLA se creen UNo, siendo fugitivos del MUNDO.
El la busca y ella le huye, pero quieren sentir en sus piernas la agitación que produce el pensamiento nocturno de sus deseos ocultos.
Ella se desviste facilmente. El y ella se comprometen ante el mundo
perdiendo el sueño de libertad, sometiendose a una realidad que les era indeferente pero ahora son inconcientes frecuentes  y probaran la virtud de su amor ¿reciproco?. El se anida a ficciones que no involucran desamores pero al rato despierta con profundas fricciones que evolucionan en gemidos atroces.

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