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La Ciudad de Cristal

Capitulo 10

La Ciudad de Cristal…

Poco a poco me levanto como puedo y puedo enfocar mejor mi vista ante la habitación blanca donde estoy cautiva, es totalmente acolchada desde el techo hasta el suelo mientras los unicos espacios libres eran solamente para el aire acondicionado y las luces. Desperte totalmente desorientada pero aun asi sabia en que clase de sitio me encontraba y… por primera vez desde el inicio de mi venganza… me sentia asustada, de hecho estaba completamente aterrada ante la idea de que cometi algun error que pudiese delatarme y evitar que saliera ilesa y vistoriosa.

En ese momento entra el doctor con una silla que situa frente a mi, lo unico que puedo hacer es seguir su recorrido fijamente con la mirada, mientras estoy sentada en el piso y atada con una camisa de fuerza.

–  ¿Cómo te sientes hoy Lisa? – preguntó.

– Como se supone que debe sentirse alguien que despierta con una camisa de fuerza y en un sitio que no conoce.

– Entiendo… ¿tienes idea de porque estas aqui?.

– Porque metí la pata y dejé una pista que delatara mis crimenes, ¿no es asi?

– Bien, ahora… ¿ sabes cuanto tiempo llevas internada en este lugar?

– Lo ignoro, ¿ seguirá haciendome preguntas sin aclararme cual es el punto de su visita?

– Puedo ayudarte, solo tienes que confiar en mí- fue su respuesta mientras me sonreía.

– ¿ Cómo puedo confiar en alguien… que piensa que estoy loca?

– Huuummm… es todo por los momentos.

Cuando por fin se cerró la puerta dejé caer la cabeza en la suabe pared y cerré los ojos para tratar de enfocarme en la noche que volvi de la casa de Miguel y Anna, pero aun no daba con la causa de mi captura ni quienes pudieron ser los que me internaron en aquella prisión blanca y acolchada, asi me estuve bastante tiempo hasta que finalmente caí en el reino de Morfeo.

– Lisaaaaaaaaaaa, lo vas a pagaaaaaarrrrrrrr.

Fue ese el sonido que me despertó en la noche tormentosa, una especie de grito fantasmagórico. No hay nada en la habitación, o por lo menos era lo que parecía has que de repente… veo flotando sobre mi cabeza el espectro de mi hermana mayor, observandome fijamente y con una expresión de agonía inmensa, luego de ella empezaron a aparecer cada una de mis víctimas poco a poco todos gritando y retorciéndose. No podía creer lo que estaba contemplando, ese tenebroso cuadro se completó cuando me percaté que en el techo se encontraba ese enorme ojo escarlata de nuevo.

Empecé a gritar con todas mis fuerzas, era inevitable que estaban ahi para atormentarme y ahi todas esas apariciones empezaron a acercarse cada vez más a mi, cuando estuvieron a unos pocos metros comenzaron a girar y lamentarse constantemente, tuve que cerrar los ojos mientras los escuchaba cada ves más alto y entonces… silencio absoluto, vacilé un momento antes de empezar a abrir mis ojos lentamente; ya no estaban… habían desaparecido por completo, pero el ojo escarlata seguía en el techo y ante mis propios ojos vi como se volvía un torbellino y surgía ante mi la figura de M.

Estaba tan aterrada que empecé a llorar y a suplicarle misericordia, pero M solo me observaba y se acercaba lentamente hacia mi y de nuevo todo sucedía muy rápido, M se transformó en un lobo y me saltó encima… luego de eso todo se oscureció de nuevo. Recuerdo que desperté en un muelle oscuro y tenebroso, en ese momento un bote estaba llegando con un barquero cubierto con una capa con capucha negra, yo también vestía asi y no se que fuerza me empujó a abordar ese bote por ese largo río, la mayor parte del viaje fue silencioso pero tenía curiosidad de saber hacia donde me guiaba el extraño ser que conducía el bote; en ese momento volteo y me encuentro con M.

– ¿Hacia donde me llevas, M?

– Observalo tu misma -fue su única respuesta mientras apuntaba con su dedo al frente.

De repente aparece frente a nosotros una espesa niebla y mas alla unas tenues luces, cuando nos adentramos lo suficiente me doy cuenta, es aquella ciudad con la que soñé una noche… una ciudad que luego de aparecer en mi mente me dio como regalo la caja de los condenados y el vicio a las gotas rojas y M, y a medida que el bote avanza la calle abre espacio para que sigamos el camino hacia un sitio que nunca conocí o que conocería dentro de poco.

M empezó a gritar y cuando volteo, me quedo petrificada al ver como ella empieza a crecer y envejecer dee forma tan acelerada que pronto no tarda en podrirse su piel, en mostrar como miles de gusanos devoran sus órganos vitales y como se vuelve polvo ante mi, el bote sigue su ritmo mientras el polvo de M avanza hacia mi y empieza a introducirse por mi nariz, mis ojos, y todos los rincones posibles de mi cuerpo mientras que al intentar gritar, llena por completo mi boca ahogando asi mi esfuerzo, pronto veo ante mi un carruzel rodeado de llamas y monstruos a su alrededor y ahi estaban… ahi estaban todas las personas que maté a sangre fría… todas sufriendo… todas montando un caballo en aquel tiovivo infernal, del cual surge una punta afilada increiblemente grande.

Mi cuerpo empieza a elevarse poco a poco, me acerco cada ves más al final y es asi… mientras ocurre esto… en la tierra los del manicomio descubre mi cuerpo mutilado en la habitación blanca ahora teñida de rojo sin hallar explicación… y en aquel loft, junto a un perro llamado Max que esta aullando de tristeza, en la sala y sobre la chimenea termina de proclamar su canción aquella caja musical con jinetes macabros, mientras mi alma penitente es empalada de forma brutal, para asi ser sellada en aquella mística, hermosa, y eterna…ciudad de cristal…

FIN

Por Fabiana Miranda

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