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Por qué Estoy a Favor del M-15


Dedicado a todos mis amigos y compatriotas radicados en España
Si la protesta de España es una película,se trataría de un remake de largometrajes de protesta inspirados en mayo del 68 y sus replicas en la política contemporánea,desde las revoluciones de colores de la vieja Europa,hasta las sediciones posmodernas del oriente medio,sin olvidar las recientes manifestaciones en Grecia ante la crisis económica del modelo propuesto por la globalización económica,ante la cual,según los autores y las realidades,no parece existir una alternativa verdadera,seria y potencial.
De hecho, el futuro de Cuba es la adaptación pragmática del esquema y el paradigma Chino, bajo la mascarada de la supervivencia del ideal de los padres fundadores de la isla.Pero de resto,lo mismo.
El socialismo del siglo XXI naufraga en el mar de la infelicidad de sus contradicciones,al financiar un costoso experimento comunista de raigambre soviética y estalinista, pero gracias a la absorción de la renta de un monopolio energético, administrado según la lógica neoliberal de un capitalista salvaje.
Por tanto, a la luz de tales paradojas y fenómenos, se desarrolla el último suceso histórico de la madre patria, cuyos efectos y orígenes tienden a ser simplificados de lado y lado.
En Venezuela,por ejemplo, nos gusta pensar en la posibilidad de leerlo como un espejo o un deja vu de nuestro cuadro de sálvense quien pueda,antes y después de Chavez. Sin duda,es válida la analogía como ejercicio retórico,aunque carece del menor rigor analítico. Las circunstancias,los devenires y los alcances son distintos. Por consiguiente, el hecho de exigir mayor participación e intervención directa en los asuntos del estado, no implica el obligatorio suicidio de la democracia a la manera del caso criollo. Allí el colega Héctor Palacios se equivoca profundamente y coquetea con las posiciones conformistas de los defensores del status quo.
Aunque duela y moleste,la burocracia ibérica,su clase gobernante y su sociedad civil, no pueden ser equiparadas con sus equivalentes en nuestro país. De paso,las condiciones adversas de acá, difieren a leguas de las de allá.
Aquí el estado no cumple sus propias leyes y es el primero en corromperlas.Por algo, la descentralización es una quimera y la mentada apertura a las demandas del soberano resultan siendo instrumentalizadas con fines de afianzamiento orwelliano del aparato represor del Gran Hermano.
En España las autonomías regionales funcionan,a pesar de sus defectos y problemas. En consecuencia, salir a la calle a exigir su depuración y mejoramiento, no me parece una idea tan mala y descabellada,como para empezar a pegar el grito al cielo e invocar las viejas banderas del pesimismo nacional.
Naturalmente, la democracia española necesita de un refrescamiento y de una renovación a fondo, luego de treinta años de estancamiento en el proyecto de transición perpetua hacia la implosión social de hoy en día. Pero igual fue un tiempo y un período envidiable donde España abandonó su pasado de provincia ilustrada para convertirse en una potencia económica,arquitectónica,urbana,turística,deportiva y cultural. A mi modo de ver, todavía lo sigue siendo. Lamentablemente, su burbuja debía estallar por la fuerza de su depresión, en un momento u otro.Era cuestión de sentarse a esperar. Un país así no puede subsitir con millones de jóvenes parados y preparados.
En adelante, tocará escuchar y atender a sus clamores y reclamos,todos ellos sustentados y justificados.
En consecuencia, tiendo a ser optimista del futuro de España, tras la sentada del quince de mayo,más allá del triunfo del PP en las elecciones del domingo y de las habituales descalificaciones de los detractores del movimiento,quienes por lo visto sueñan con el regreso de los jóvenes a sus casas,para volverlos a llamar apáticos y egocéntricos.
En lo personal,siempre celebraré el retorno de la discusión a las calles y a las plazas,en pos del reforzamiento de los valores y las instancias de la república.
El mundo no sería el mismo sin ellas,sin Praga,sin Buenos Aires,sin el Cairo,sin la acampada de la Plaza Mayor.
Es una situación de ganar-ganar.
Gana la ciudad,gana la conciencia.
Pierden los propagandistas del PSOE y los empeñados en la domesticación de la resistencia.
España necesitaba del M-15 para despertar y tocar fondo.
A corto plazo cosecharemos sus frutos.
Una victoria de las redes sociales.
Una derrota para los conservadores y fanáticos de «El Discurso del Rey».

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