Este sitio se vería mucho mejor con un browser que soporte estándares web, pero es asequible para cualquier dispositivo con navegador de Internet.





Esquinero: Tango

Mi amor y esta tos me acompañan. Mientras tanto vengo de ser quien era a ser quien seré, me propones hacer yoga con la facilidad de quien se contorsiona en un avión a trece mil metros de altura sólo para estirarse. “Vivir solo es eso, vivir solo es eso”  aún me grita el español Sanz mientras unas bailarinas se desnudan para sus novios y yo leo una novela de Saramago, digo esto en tiempo presente porque aún esas cosas suceden cuando esté en mi casa y no se escuche el reloj de la plaza anunciando el medio día en una colonia de alemanes hecha en Venezuela.

El carajo amanerado del grupo es realmente simpático, su  familia de origen portuguesa y dueña de una luncheria en parque central jamás imaginaria lo bien que la hemos pasado con la persona a quienes de seguro ellos ya execraron de su vida cotidiana por actor, por bailarín y quizás por una preferencia sexual que le brota pero trata a toda costa de disimular: la libertad. Me he vuelto defensor últimamente de las causas perdidas, de allí, quizás, este empeño por volverme optimista estos días.

Ambos nos fuimos de viaje, tú para allá y yo para ti, tú para mí y yo para allá, estamos perdidos, todo bajo el designio de la luna llena que tanto dijimos que iba a estar para tu regreso. Ayer cuando terminé de comer me pegó la fobia que te da  por la sobremesa, habían demasiadas moscas dentro de las copas y rondando el pan, así que tuve que salir a recibir aire, Brian estaba parado mirando por la ventana hacia dentro, lo salude prendí uno de los mil cigarros que he fumado esperándote hasta que me interrumpió diciendo: sabes, yo no sé nada, ni estudie esto que te voy a decir pero la luna esta alumbrada por el sol, que impresionante no? Mira, mira hacia dentro, dime si son vainas mías o esos carajos no son una familia; se refería al cuerpo de baile, a todos los que estabamos sentados en la mesa y si, efectivamente era una escena de Navidad como esas que uno cree que son mentira hasta que las vive, claro, también se refería a la luna.

Quisiera formar un cuerpo de baile contigo, ayudarte a poner los vestidos en el camerino, salir, bailar, maquillarte, arreglarte para que al dar la vuelta no se te vieran la pantaletas, agarrarte y zumbarte, porque tú sabes lo abeja que soy,  y recogerte y darte la vuelta y desvestirte y vestirte (esto ya lo dije pero se podría hacer muchas veces) para después salir del teatro, cara al viento y seguir bailando en la calle simplemente ilusionados como si el tango siempre fuera una excusa.