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Recuerdo mis hospitales de pequeña
El olor sobre todo regresa en las pesadillas.
Me pregunto a veces que memorias,
que recuerdos se forman en mis hijos.
Que los marca indeleble y que se escurre.
La suciedad se va, me consta
pero su olor persiste.
El olor de sus hospitales no sera como el mio,
si acaso el del sudor,
es tan variable que se adapta fácilmente
siempre se queda como un testigo mudo,
omnipresente.
Este hospital no huele a hospital
Ni siquiera huele a limpio
Sencillamente no huele.
Muchas gracias medico
La media sonrisa embarazada
Los niños usted sabe.
Mami, me mandaron medicina?
Si mi amor ahora vamos a la farmacia.
Camina, camina, Mami puedo correr?
Milagroso,
como el vuelo del pajaro
El niño corre por la acera,
esquiva los obstáculos como por instinto,
los huecos,
los excrementos,
la basura.
Yo no los recuerdo,
pero no quiere decir que no estuvieran,l
Recuerdo es el aire batiendo en mi cara,
la carrera libre,
desenfrenada y alegre.
Me pregunto

Derivados a lo lejos
recuerdo y protesto
el coco que  su jugo no me sacia
recojo el recuerdo que ayer era carne, el jugo del coco
que no me saciaba
lo junto, lo esparso, lo mastico
son un poco de lunas las que hoy me pierden
siento la noche estrecharse con toda su fuerza y los claveles
sostenerme con bondad inquebrantable,
juzgo los viejos sofistas que tambien comian del coco
raspaban las moscas y dormitaban sobre la retorica antigua
Sí,. yo lo ordeno, mandarlo a matar...
todos los hombres recuerdan su rostro de pez hinchado, sus preguntas
pero alguien no sabe porque lo mataron
Hombre
    poeta
         trasmutador
      artista de las palabras...
   loco...
hombre, muchas veces hombre, verdad muchas veces vida
recuerdo que ya no estaba expuesto a dejarme ejecutar, igual
mancho la sangre que llevo dentro con solo decir que me voy
como un viejo Dali colgado...
        aun me recuerdas deleitando tus barcos y soplando tus velas

Me ofrecieron la muerte

Vengo poblada de absurdos y de ideas inconcretas
vengo vestida de miedo...
Me patearon en la boca del estómago
me sorbieron la sangre
me dijeron que no valen los adioses
Intentaron lavarme la cabeza
 
Me vendaron la mano y el cerebro
en una tarde de huesos rotos y clamores invernales
Me lloraron hasta la muerte...
 
Me ofrecieron una copa vacía y bebí del veneno
Me ofrecieron el oro y busque el barro en cambio
 
 
Vengo vomitando demonios
y espuma verde
Vengo arrastrando los pies bajo el silencio
buscando al asesino de la mano negra
para hacerlo reventarse contra el trueno
 
Vengo con mi voz de camposanto
cargando con el oro de mis muertos
Vengo a ofrecerte la tea expiativa
un lavatorio de pies y una cruz de cenizas en tu tumba
        -los claveles los guardo para luego-
Traigo en mis manos el mismo veneno que bebí...
 
Te ofrezco esta copa sangrante
Bota en ella tus entrañas
vierte todos tus humores
Vete vestido de miedo por todo el horror que dejaste
Tuyo es el último cajón de este desierto

Si tuviera que morirme esta misma tarde

Si tuviera que morirme esta misma tarde
 
Moriría resignada a una muerte que no quiero.
Moriría frustrada por no haber hecho nada bueno
Y triste por no saber tampoco
Por qué quiero seguir viviendo.
Si tuviese que morir en este instante
No me despediría de muchos que ahora quiero
Y diría adiós a otros con quines no hablo desde hace tiempo.
Me despediría de ti, que ni siquiera te conozco,
Por haberme entendido en este lecho de muerte,
Por haber sido lo único de verdad que no he visto todavía.
Si tuviese que morirme esta tarde,
Lloraría de rabia sabiendo que no fui nada nuevo,
Moriría molesta de no aparecer en la historia
Que no estudiarán mis hijos.
Si tuviese que morirme
Justamente ahora,
No tendría más consejos que dejarte
Pues tú ya los diste todos.
Si tuviera que morirme ahora
Moriría en un campo de batalla,
De esos que yo tanto odio,
Luchando por gente que olvidará mi nombre dentro de dos semanas.
No pretendo que me recuerdes,
Si he de morir ahora
 
No quiero que me acompañes,
Sólo quiero que sepas que mis verdaderos sentimientos
No sólo fueron de amor hacia ti
 
Que tal vez te odio, o te odié.
Lo que más nos duele
Cuando muere alguien
Es no haber podido decir
Lo que debíamos decirle al muerto.
Imagínate al muerto,
Que después de muerto ya no dice nada.
Si tuviese que morir,
A la vez que el sol
Esta tarde,
Sería la más desdichada persona
Porque no podría decir todo lo que pienso antes de irme,
Porque nadie impediría mi muerte
Tal como yo no lo hago,
Aunque deba hacerlo.
Si tuviese que morirme pronto
Quisiera que entendieras que mis sueños
Son de paz y libertad,
Que nunca creí completamente en Dios
Y que si lo hice, nunca lo supe,
Que te amé por completo,
Que confío plenamente en que el fin justifica los medios
 
Que quedé debiendo muchas cosas
 
Entre ésas amores y besos
Que mis relaciones han sido depravantes y corruptoras
 
Que todavía te amo.
Sólo por si la muerte me agarra desprevenida
Caminado,
O en una plaza,
Si la muerte me la encontrara de improviso
En la playa,
O durante la madrugada
 
Si tuviese que morirme
Mientras duermo
O mientras filmo,
Mientras gozo
O me arrepiento
 
Encuentra en mis memorias
A esa persona que yo siempre he querido ser,
Y nunca he sido.
 

Aquelarre en luna menguante

Llega la noche-guadaña
siguiéndome
con pasos ebrios y desorientados
lenta y constante
hasta este claro de bosque en noche de brujas
Agacho la cabeza
yo, de rodillas bajo sus gritos
bajo este llanto de luna que mengua
esperando que caiga mi cabeza
 
¿Qué van a saber tus pies vírgenes
que sólo han caminado en Tierra Santa?
¿Qué, tus manos
que no saben de tocar el barro frío?
¿Qué tus ojos, digo
que no han visto la muerte de los dioses?
 
Si hubieses estado ahí
habrías visto los ríos de sangre
habrías escuchado los gritos de terror
tus sandalias habrían manchado la arena blanca
 
Quizá tendrías que morir para entender la muerte
Subir, tocar la luna y desprenderte
De un solo golpe, seco y violento
verlo todo, entenderlo todo
explotar –infinitamente-
y reabsorber el alma
Silencio
levitación
cámara lenta en el medio de la nada
 
¿Qué van a saber tus manos que no han tocado el barro de la vida?
 
Tú,  que no has oído el silencio atronador de la ausencia
que no has caminado en los tizones del dolor más atenazador
Tú, que no has probado veneno alguno
ni olido el sudor de los ángeles
 ni respirado el frío abrasador de la soledad
¿Qué vas a decirme de este aquelarre que maldice de mi entraña y se sonríe?
¿Que apague las velas antes de dejar la habitación
y rompa el espejo de tu nombre?

Tu Voz

Así como del fondo de la noche,
brota tu voz.
En esa sombra transparente del espacio, perdida en el silencio, surge... y te forma.
Y llega tu voz,
transformada en palabras,
palabras que acarician mi piel,
somnolienta de vagos recuerdos tuyos.
Despertandome en un soplo vagabundo de tus labios, derrochando suspiros a la imaginación.
Mezcla de tu llanto, y mi locura,
crece y me suspende.
Quiero gritar, y mi garganta desvanece el grito, desembocandome en el silencio, donde los silencios enmudecen.
Y aunque no me hables,
oigo lo que me dices si respiras,
Porque Tu VOZ, la llevo tallada en el alma.
                         No me dejes socumbir en tu silencio.
                    Porque tu voz la llevo tallada en el alma.


Soy el que llora en el hombro de Morrissey
Apareces en la Panamericana
Siempre, después de la Belle Epoque
Tu novio tiene sujeta a la suerte por el cuello
y yo no sé por qué te extraño
Jamás para mí
Estarás en Praga,
en Bélgica,
en Indochina
Ojalá Salamanca
eres Salamanca
Extraño tus frases subterráneas
Fotografías del miedo:
ojos y boca,
dientes persiguiendo tu imagen
Controlo mis nervios
mis ganas de cortar el silencio
Tristeza devaluada:
Ruth
Ruth
La mujer intocable
mujer que me acecha