Susurros a mi corazón
-Yadelcy Hamber Machado
<[email protected]>
- ¡Si chica, voy ha hablar de eso!- Respondo, de mal talante, mientras volteo la cara hacia la salida del metro.
... ¡Me molesta cuando asume esa actitud... dale y dale con el mismo tema sin parar y hasta que no hago lo que dice no me deja en paz!...
(Acá entre nos, ella tiene razón. No se lo digo muy a menudo no sea que después no la aguante. Claro, son elucubraciones mías, ella engreída, no es).
Sus argumentaciones me han convencido. El maremoto originado por el terremoto en Tsunami. Unas lluvias raras, por extemporáneas, que esparcidas por el territorio de la República permitieron que viviéramos los carnavales más largos de toda la historia de nuestra bochinchera Nación. También señala, ella, la extraña, intempestiva y malsana muerte de un nadador medallista olímpico y la forma trágica como se ha truncado una vida productiva por un juego absurdo de las noches caraqueñas. Sin dejar de lado que mi papá vino a Caracas (un milagro en sí mismo) a una competencia de natación y ganó varias medallas. Todos estos acontecimientos, un tanto desordenados o ajenos tienen un hilo conductor que los une.
Si entre la infinitamente amada audiencia de lectores del Confesionario, hay alguna persona (amigo o amiga) que me esté leyendo con anterioridad a ésta sección, quizás recuerde un artículo escrito por mí hace siglos (bueno no hace tanto)... solo cinco años atrás... (cuando yo creía que esto de apuntar palabras era un absurdo desquiciado y una mentira de mi ser) Quizás puedan recordarlo. Lo escribí para la revista Sananda y se titulaba “En el mar del sentimiento”... los que tengan “la chuleta” van adelantados.
Pues sí. A petición de ésta vocecilla altanera, insistente, inoportuna e impertinente que va dentro de mí examinándolo todo, oliendo el ambiente atenta a los cambios y reacciones sociales y sobretodo para callarle la boca, voy a disertar sobre el “elemento agua”.
Esa extraña y magnífica combinación de un trío de moléculas es la propiciadora de millones de cosas desde los inicios de la humanidad. El H2O, es la fuente donde se asentó la vida por primera vez, si consideramos ciertos mis estudios de biología en el bachillerato. Fueron los primeros organismos los que concibieron su existencia abrazados de estos componentes y generaron los vínculos para que germinaran las primeras formas protozoarias. (Para los científicos, tengo la mala costumbre de decir las cosas serias en cadencias... ¡I`m sorry!). Todo comenzó allí, lo primitivo de la vida se generó en un estanque, en un pocito.
Creo que si no tuviera ningún otro mérito (lo que no es cierto) ese sería su gran y único invento (algo así como definir el Confesionario y yo), pero resulta que después de eso, el “agua” ha seguido afinando sus baterías y generando situaciones.
Un buen porcentaje del planeta es de su exclusiva propiedad y por eso estamos llenos de mares, ríos, saltos de agua, lagos y aguas sulfurosas.
Este componte químico alivia la sed. Nada más delicioso que tomarse una buena cantidad de agua cuando estamos sedientos, acalorados o sudados después de unas vueltas a trote por el parque o una sesión de Bailoterapia o Tae Tek en el San Ignacio. Sin olvidarnos de los 8 a 10 vasos de agua diarios que se recomiendan a diestra y siniestra para la salud.
En algunos casos es medicinal, como las aguas termales y las catalogadas así por algunas creencias religiosas.
Limpia y lava en otras oportunidades. Un buen baño a tiempo aleja de mi corazón la sensación de cansancio, agotamiento, sudor excesivo o estrés y con ella suelo enjuagar cuarto y baño cuando me corresponde asearlos y restregar mi ropa cuando “tristemente” no tengo oportunidad de ir a la lavandería y me toca “actuar” él más atormentador personaje... lavar a mano mi ropa... asunto muy pesado que me hace recordar que alguna vez fui una negra esclava que tenía por obligación limpiar las ropas de sus amos a la orilla del río. (¡¡??!!¿¿).
Si bien sus aspecto suele ser tranquilo, ésta combinación molecular a veces toma visos peligrosos, como en las lluvias torrenciales o desbordamientos de ríos y quebradas que lamentablemente hemos tenido que volver a presenciar, como si los sucesos pasados en Vargas no hubieran sido lo suficiente traumáticos para aprender la lección y no volver a repetirlos. El refrán es sabio (¡cómo siempre!) “Del agua mansa líbreme Dios que de la brava me libro yo”. Aguas quietas que sé transforman en torrentes destructores llevándose por delante todo, desapareciendo inmensas construcciones y a veces ciudades enteras cambiando geografías porque también el agua es erosiva, marca, sella, canaliza, derrumba, baja y sube topografías como un pintor (¿¡creador!?).
Gracias a la sapiencia humana ésta fuerza la hemos aprendido a usar para generar electricidad, energía y voltajes.
Chico (a), y ahora que voy bajando en esta disertación, resulta que dependemos del agua mucho más de lo que creemos y actuamos como si no fuera así. Y es que solemos comportarnos de esta manera. Cuando tenemos algo (o alguien) a nuestro lado, que es valioso (a) e importante para nosotros (as), lo (a) tratamos como si no fuera así. Criticamos sus actitudes siendo groseros, lejanos, indiferentes, rechazadores. Cuando eso (él o ella) se aparta de nuestras vidas, comenzamos la “extraña añoranza” de eso que amando perdimos y por descuidarlo comprendemos que ya no está. Entonces comienza de nuevo el juego de conquista y seguimiento... una locura...
Creo que detrás de todos los acontecimientos que nos suceden, hay un sin número de enseñanzas, un mensaje para nosotros, si estamos atentos a aprender.
Se comparan los sentimientos con aguas tormentosas cuando son celos o rabias profundas. La suavidad de una playa aquietada es como una caricia de amor, una pasión como un torrente fuerte que te empuja hacia aguas desconocidas y turbulentas donde tus ánimos enloquecen perdidos en la vorágine emocional.
Y el dicho también nos recuerda “lo que al agua trae el agua lleva” y eso nos alude a la trayectoria de un río o a la constancia del ir y venir de la ola marina. Ella es quien aleja nuestras penas y quién acerca las lejanas alegrías.
¡Ah! La vida es una tómbola (de luz y de color). ¿Cómo podemos interpretar que haya tanta “agua” rodeando un sin fin de acontecimientos diarios y además que hechos extraordinarios relacionados con ella perturben nuestra cotidianidad una y otra vez?. ¿Qué tiene que decirnos este elemento? ¿A ti, a mí, a todos?... ¿Habrá algo por lavar, aclarar, limpiar dentro de nosotros? ¿Tendremos que acicalar nuestras almas, enjuagar el espíritu y quitar el sucio de las cotidianas relaciones? ¿Qué convendrá mecer dentro y fuera de nosotros con el arrullador movimiento del agua cuando flotamos en su regazo? ¿Y qué habrá por llevar, otra vez, al líquido placentario de nuestro profundo inconsciente, donde todo comenzó, para que germine de nuevo y regale otro fruto de amor a la vida?... el agua... ¿no será una nueva y rica manifestación palpable del misterio existencial? ¿cómo está el mar íntimo de tus sentimientos?
- Bueno Yade, espero que estés conforme, te di gusto, escribí sobre lo que insistías- Le digo con impaciente pero comedido tono. Ella, en silencio, asiente y sigue ensimismada en el libro que lee.
Mientras tanto, suspiro y muevo la cabeza con impaciencia perdiendo mi mirada en la nada... y mi corazón sigue escuchando sus susurros...
Para opinar ve a “FOROS”, escoge “CONFESIONARIO” haces clic en New Topic, escribes tu opinión y después cliquea en “Add post” para agregar tu idea.

