Un día para Carlos
Hoy "Optimistic" es para él. El ocaso de esta tarde, mi viaje en el metro, mi ropa negra, mi corazón ardiendo, el café de las 3 pm y mi rutina de oficina se tornan ofrendas a su memoria. Mientras tanto los profundos inciensos del alma perfuman su cuerpo que yace lejos.
Aquí, con las manos heladas de besos de aire acondicionado, sumo, descuento, como todos los días, con el recuerdo de su primera mirada clavado como un alfiler en mi memoria. Junto a una calculadora intangible computo dos mil quinientos cincuenta y cinco días de esperanzas rosadas y aéreas, esperando por su nombre para llenar mi boca que estaba vacía. Aguardar siete años en el umbral de la puerta.
Hasta ayer apenas fuimos felices. Estaba tan cerca que podía acostarme, cerrar los ojos, e inventar futuros hechos de palabras e imágenes. Dudé por un momento, ¿podría algo dañar ese sueño?, me contesté: fabula tranquila, piensa tranquila, nada puede ocurrir. Yo que en nada creo, creí.
Sueño profundo, seis de la mañana, el sonido del reloj despertador fue calando como una lluvia de realidad. Incendios que ocurrieron mientras dormía. Carlos se fue a pasear a un mundo diferente, sin previo aviso. Los sueños ahora solo serán sueños. Carlos ya no mirará los atardeceres por la ventana, ni me hablará con los pensamientos mojados de lluvia. Hoy se ha vuelto aire, se ha vuelto luz.
Hoy todo es para él: los minutos y los pétalos de rosa en su cuerpo, mis lágrimas. Hoy es un día sólo para Carlos.
-Heidi Diaz
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